<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858</id><updated>2012-02-12T00:57:44.685+01:00</updated><category term='Relato'/><category term='Diario de viaje'/><category term='Poesía'/><category term='Citas'/><category term='Cajón desastre'/><category term='Los personajes que no caben en mi novela'/><category term='Esos libros maravillosos'/><category term='Trabajo de investigacion para la novela'/><category term='El proceso creativo'/><title type='text'>Dormidas en el cajón del olvido</title><subtitle type='html'>Estoy recogiendo las palabras dormidas en el cajón del olvido, los viejos poemas, los relatos, los diarios de mis viajes… , los quiero acompañar de algunas de las citas y las lecturas que más me gustaron.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>175</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8470459216400337726</id><published>2012-02-12T00:57:00.000+01:00</published><updated>2012-02-12T00:57:44.697+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>El Chandernagor</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El primer día de noviembre de 1.898 el capitán de navío José de Oyarbiderecibió una carta con las órdenes de su próxima travesía. La CompañíaTrasatlántica había cerrado un contrato con la naviera francesa CompagnieNationale du Navigation, con sede en Marsella, para que el vapor Chandernagorhiciera dos viajes desde Cuba. El pasaje iba a estar formado por las tropasespañolas que llevaban meses en la isla esperando regresar a su patria. Sumisión era comprobar que el viaje se realizaba conforme las condicionespactadas y auxiliar al capitán titular del buque.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El barco disponía, según la carta manuscrita con una letra pulcra yesmerada, de novecientas noventa literas. Noventa y seis de ellas se repartíanentre los camarotes de la primera y segunda cámara y la tercera preferente. En lossollados de tercera también se situaba la enfermería y los camarotes donde seagolpaban las doscientas noventa literas &amp;nbsp;destinadas a los convalecientes y lasseiscientas treinta y ocho ordinarias donde dormían los sanos. El servicio defonda y farmacia corría de cuenta del armador y el trato a la tropa estabaestipulado en base al reglamento de los transportes franceses. La Trasatlánticahabía contratado también los servicios de un capellán, un médico cuyo &lt;i&gt;“objeto es la mejor asistencia y mayorinteligencia por el idioma y el trato a los enfermos”&lt;/i&gt; y dos cocineros con &lt;i&gt;“el cometido a la vez de auxiliar alpersonal de comida francés y dedicarse a la preparación de comidas al gusto denuestro país”&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Se había comprado también diverso material para la realización delservicio de transporte. Se adquirieron 4 lavabos dobles, 16 jarritos, 150escupideras, 50 taquillas y 8 palanganas para el hospital. En cubiertaesperaban 6 botes, cada uno de ellos con 8 remos, 10 chumaceras y un achicador.El gasto destinado al culto no había sido menor: un capilla, un confesionario,una mesa de altar y un cajón con diferente efectos. Entre la larga listaaparecen cuatro casullas, cada una de un color diferente, una campanilla, unmisal, una caja para hostias, un cáliz, hijuelas y varios cuadros de santos yvírgenes y crucifijos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Varias semanas más tarde, concretamente el veintiséis de Octubre, se recibióun telegrama en Cádiz anunciando que el Chandernagor estaba dispuesto para zarparel viernes siguiente. Llevaba dos mil cuatrocientas toneladas de carbón en susbodegas que le permitirían realizar dos viajes. El buque era una goleta de trespalos construida en 1882 por Denny McBunbarton y contaba con una máquina devapor que tenía una fuerza de mil ochocientos caballos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La edición de periódico vespertino La Unión Conservadora del sábado 28de enero de 1.899 recoge su arribada al puerto de Málaga. Se había producido alas diez de la mañana. La embarcación salió de Cienfuegos dieciocho días antes.Según informaba en sus páginas, transportaba un total de 1.091 pasajeros, delos cuales 475 estaban enfermos, la mayoría de paludismo y disentería. Eldesembarco se produjo a partir de la una de la tarde y debido a la pertinazlluvia se alargó durante dos horas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La edición de matutino La Unión Mercantil del día siguiente ofrece másdetalles: “A las diez de la mañana de ayer y cuando menos se esperaba,presentóse en la boca del puerto el vapor francés Chandernagor, sorprendiendoen cierto modo su llegada, pues el temporal imperante hacía sospechar que antelas dificultades de embocar el estrecho habría buscado refugio en Cádiz”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Pese a que el barco venía repleto de heridos y lo inesperado de su aparición,subieron a bordo las diferentes autoridades. La lista de las cuales se alarga eincluye al Gobernador Militar y su ayudante, el Gobernador Civil con susecretario particular, el Alcalde con el secretario particular de la alcaldía,el secretario del Ayuntamiento, el Comandante de Marina, los jefes de Sanidad yAdministración Militar, el teniente de carabineros que estaba de servicio esamañana, el Comandante de la Guardia Municipal y varias personas más, entre losque se encontraba el Jefe de Servicios de la Compañía Trasatlántica, que habíavenido de Cádiz &lt;i&gt;“con el exclusivo deesperar”,&lt;/i&gt; y que fue el primero en subir. Todos ellos fueron obsequiados conpastas, vinos y tabacos. Se reunió a los oficiales en el salón con la intenciónde leerles el telegrama de felicitación enviado por el Regente&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Sólo después de tanta ceremonia, acudieron al Muelle Transversal delEste las fuerzas de la Guardia Civil, los camilleros militares, las ambulanciasy los diferentes coches dispuestos por la Cruz Roja. A la caseta de dichainstitución llegaron varias damas pertenecientes a esa orden de caridad,acompañadas de trece enfermeros. Según el periódico sólo treinta soldadosprecisaron de carruajes o camillas. Una vez finalizado el desembarco fuedesinfectado el barco y se quemaron los colchones que habían usado los enfermos.La goleta zarpó al día siguiente con destino a Marsella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Seis días más tarde, el cuatro de febrero, La Unión Mercantil publicabaun artículo titulado “&lt;i&gt;A bordo deChandernagor”&lt;/i&gt;. El contenido, de dudosa calidad periodística, viene firmado“por un repatriado” y explica que el navío salió del puerto cubano deCienfuegos a la una de la tarde del diez de enero. A continuación se&amp;nbsp; centra en describirlo: “&lt;i&gt;Dedicado exclusivamente antes de ahora para la conducción de tropas aTonkin y regreso de enfermos a Francia, hace que reúna a la vez las condicionespara sanos y enfermos. En sus espaciosos toldados leva con inmejorable higienea 900 individuos. En sus amplias literas encuentran sitio cómodo y en buenas condicionespara resistir la transición brusca de temperatura”. &lt;/i&gt;Relata el menú durantela travesía:&lt;i&gt; “la alimentación se componede huevos, leche, gallina, cervezas, vinos y cognacs prescritos por los médicos”.&lt;/i&gt;Y se preocupa especialmente por las medias tomadas con el objetivo de minimizarel brusco cambio de temperatura entre el calor de las Antillas y el inviernoeuropeo: “&lt;i&gt;Desde la salida de Cienfuegoshubo necesidad de hacer estudios de la derrota que había de llevar el buquedado lo avanzado de la estación y lo peligroso para el enfermo llevarlo por laderrota ordinaria y con gran acierto del capitán François Tully marco el viajehasta el extremo y con lentitud asombrosa cambiamos de clima”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Pese a los encendidos elogios de la prensa conservadora, en muchos casosla realidad fue muy diferente de como la describen otros periódicos. ElSocialista denunció detalles como que el pan estaba duro o que no desalaban elbacalao, lo que provocaba una espantosa sed a bordo. Con la llegada de losprimeros repatriados, el pueblo español conoció las condiciones en las que habíansido embarcados y se produjeron numerosos altercados, como el que se produjo enel puerto de Vigo, donde la población reaccionó con furia a la conducta delGeneral Toral que desembarcó mientras los soldados no cesaban que pedir agritos que les dieran agua para calmar la sed. Los diarios más progresistasdenunciaron el contubernio entre el Gobierno y la Compañía Trasatlántica, quetenía el monopolio del negocio de la repatriación y que hizo prevalecer susintereses sobre las condiciones del pasaje, a pesar de haber cobrado unosprecios inflados por el transporte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La mayoría de los jóvenes que marcharon obligados a la guerra,regresaron irreconocibles, con enfermedades y, aunque al población reaccionó alprincipio ante el desastre,&amp;nbsp; lasolidaridad duró apenas unos meses. Luego nadie quiso preocuparse de lossoldados, muchos de los cuales se vieron abocados a la mendicidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Mi tatarabuelo, el teniente de 1ª de Administración Militar AntonioLópez Martín, volvió enfermo de Cuba. Mi madre aún recuerda como su abuela lecontaba las oraciones y las promesas que hizo para pedir su regreso. Por susservicios en la isla le concedieron la Cruz de 1ª clase del mérito Militar condistintivo rojo, que le fue concedida por Real Decreto nº 814 de 3 de Abril de1.898. Después del desembarco, la familia permaneció en Málaga seis meses. Muyprobablemente durante ese tiempo el teniente convaleció de sus enfermedades ysolicitó su excedencia del servicio. En Agosto regresaron a Churriana, elpueblo de la vega granadina del que salieron muchos años atrás. Después de veintiochoaños en el ejército y tras haber vivido dos guerras, Antonio le llegó suretirada. Según su expediente militar, medía un metro y sesenta y nuevecentímetros, había demostrado valor y su aplicación, capacidad, conducta,puntualidad, instrucción y salud fueron buenas. Durante los diez añossiguientes vio crecer a sus hijos. Murió el tres de noviembre de 1.912.&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8470459216400337726?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8470459216400337726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/02/el-chandernagor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8470459216400337726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8470459216400337726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/02/el-chandernagor.html' title='El Chandernagor'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-261970373921516504</id><published>2012-02-02T22:24:00.000+01:00</published><updated>2012-02-02T22:24:26.444+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esos libros maravillosos'/><title type='text'>Una novela cantada</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Haylibros que resultan muy fáciles de leer, pero muy difíciles de escribir. Creoque Luna de lobos de Julio Llamazares puede ser uno de ellos. Detrás de sulectura hay mucho oficio, también mucho talento. Hace unos días, en lacorrección de mi último ejercicio, mi profesor de novela me hablaba que hayalgunas historias que son contadas y otras, muy pocas, que, por la cadencia conel que están escritas, son cantadas. No conozco ninguna más cantarina que laúltima que ha acabado de leer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Lunade lobos tiene el ritmo medido del verso. No en vano su autor fue poeta antesque novelista. Y todo en esta novela es pura poesía. La estructura gramatical,la puntación, el uso del lenguaje, todo en ella está marcado por una cadencia queacompaña con suavidad al lector a lo largo de su capítulos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Elestilo es magnífico, genera una voz propia, distinta. El vocabulario estácuidado, adaptado al mundo que nos quiere contar. Los términos rurales ymontañeros, los vocablos locales de los valles leoneses pueblan sus párrafos.Los hayedos, los brezales, las majadas, los mimbrales, las hazas, los tejos,las colladas nos transportan a un paisaje mágico donde transcurre la acción.Pero no se trata de una acción idealizada, sino dura, hostil, difícil. En ellirismo de ese entorno se produce la lucha más instintiva, la más cotidiana, labúsqueda de la supervivencia. En esa dualidad, a medio camino entre la bellezay la hostilidad, transcurre la subsistencia desesperada de cuatro antiguoscombatientes republicanos que, tras la derrota, tratan de encontrar refugiopara algo tan simple, y a la vez tan difícil en aquel contexto histórico, como eraseguir con vida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Lafunción del paisaje es clave en esta obra porque le sirve a Llamazares paratransmitirnos los sentimientos de los personajes. &lt;i&gt;“La noche es sólo una mancha negra y fría sobre el perfil de loshayedos que trepan monte arriba, entre la niebla, como fantasmagóricosejércitos de hielo”. &lt;/i&gt;En ese territorio a los fugitivos no les queda otrodestino que ir convirtiéndose en alimañas.&lt;i&gt;“Una dulce sensación que me envuelve como niebla y que como niebla también sedifumina y se deshace al contacto de mi mano en la pistola. Ese tacto frío ygris, en el bolsillo, que se encarga otra vez de recordarme lo que ahora deverdad yo soy aquí: un lobo en medio de rebaño, una presencia extraña ydesconocida.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Perotoda la hermosura del lenguaje, el uso de las metáforas, las sinestesias, lasprosopopeyas serían un mero fuego de artificio sino fuera porque a través de todasesas imágenes vivimos como propios los sentimientos de los personajes que latenen cada frase. Y así les acompañamos en su huida hacia adelante, en el viajeque emprenden hacia ninguna parte. Nos duelen “las lenguas aceradas de lasbalas”. Sentimos las heridas como “un escozor azul que asciende por mi piernallameando”. Nos estremecen como un escalofrío que nos recorre la espalda “lahumedad y el frío que supuran las entrañas de la tierra”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Deentre todas las escenas magníficas, aún recuerdo la turbación que me produjo elmomento en el que el protagonista baja del monte para visitar la tumba de supadre, enterrado apenas unas horas antes. &lt;i&gt;“Uncandado de hierro guarda bajo su óxido el sueño de quienes ya cruzaron el ríodel olvido. […] Aquí están, al fin, silenciosos y grises delante de mis botas,los montones de tierra donde fermenta el tiempo, donde se pudren conmansedumbre antigua pasiones y recuerdos. Aquí están como montañas de tristezabajo una luna lejanísima y mojada”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Enel poco más de un centenar de páginas Llamazares nos condesa la historia congran habilidad para seleccionar los fragmentos que quiere contarnos. Tal vezecho en falta una mayor continuidad en algunos bruscos saltos de tiempo que seproducen entre los capítulos y agradecería que perfilara con más claridad aalgunos personajes, como hace con Ángel, el protagonista, pero, a pesar deello, Luna de lobos es una magnífica novela para todo el que quiera disfrutarcon su lectura o aprender del oficio de su escritura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-261970373921516504?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/261970373921516504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/02/una-novela-cantada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/261970373921516504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/261970373921516504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/02/una-novela-cantada.html' title='Una novela cantada'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-7560286279798232685</id><published>2012-01-30T22:30:00.000+01:00</published><updated>2012-01-30T22:31:02.701+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El proceso creativo'/><title type='text'>Veinte mil visitas de viaje compartido</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Toda celebración encierra lasemilla de un porvenir. El pasado es historia, aunque se trate de historiainesperada. Como el número de visitas al blog de desbocó en los últimos días,ayer alcanzó las veinte mil sin que tuviera preparadas estas palabras.&amp;nbsp; Veinte mi visitas de un viaje compartido porcientos de capitanes Nemo que tampoco tienen nombre, ni siquiera cara, pero quealguna botella les arrojó a este playa de robinsones donde, entre jirones deniebla, cuento la historia de mi familia, de otros que vivieron su tiempo, delibros que me enseñaron lo maravillosa que puede ser la literatura y miesfuerzo por moldear las palabras para convertir todo eso en una novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Veinte mil visitas. Hay blogsque logran eso en horas o en unos pocos días, pero yo, cuando comencé el viaje,nunca pensé que llegaría tan lejos. Tardé quince mese en alcanzar las primeracinco mil, la mitad para doblar esa cifra. Sólo en el último mes son más de2.200. En este tiempo se han acercado personas que querían conocer cualeshabían sido los itinerarios de mi búsqueda. También ellos tenían historias deantepasados dormidas en el cajón del olvido. Y aunque no haya un camino único,sino muchos diferentes y tortuosos yo les expliqué el que había seguido. Otrosme han escrito para de contarme que también los suyos compartieron algunos delos episodios por los que pasaron los míos, que incluso combatieron en el mismocampo de batalla de hace 125 años. Llegaron visita mágicas. A través de esteblog conocí a un hijo de mi abuelo del que nada sabíamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Vuelvo a leer las palabrasque escribí en septiembre de 2.009. “Hoy empieza un viaje que no sé a dónde mellevará, ni cuánto tiempo durará, pero en el que estoy seguro que disfrutaré demuchas sorpresas.” Después de todas las experiencias no me queda ninguna dudade que aún faltan muchas sorpresas por disfrutar. Gracias a todos aquellos quecomparten el viaje conmigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Y para celebrarlo aquí dejoun fragmento de esa novela que va avanzando lentamente, pero que nunca sedetiene.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;María camina con ese andar &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;fatigado&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;, no por el cansancio, sino por la tristeza, que desgasta conpasos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;nerviosos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt; el suelo del pasillo que la conduce hacia la calle. Del techocuelga una solitaria bombilla blanca, suficiente para deslumbrar unos ojos quese han acostumbrado a las sombras y que ahora miran al suelo con un ademán quebusca un refugio imposible. Entre algunas colillas aplastadas ve los zapatossucios de los guardias, dos pares a cada lado, el de la derecha los tieneademás muy gastados, &amp;nbsp;a su compañero levienen cortos los pantalones, ambos permanecen en silencio. El que anda a suizquierda tiene un bigote negro, muy poblado, que no logra esconder los dientessucios cuando esboza una sonrisa. Su acompañante tiene cara de pez y unas mejillasrollizas de buen comer. La mira con pena y amaga con decirle algo, pero no seatreve. La poca esperanza se diluye&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #00b0f0; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;al final del corredor que laarroja a una realidad desenfocada, a una calle desierta de farolas tristesdonde le espera una vieja camioneta, rodeada por más hombres impacientes queapuran sus cigarrillos como si desearan acabar lo antes posible&amp;nbsp; la orden para la que esperan desde hace rato.Después de varios días en el interior del cuartel, la brisa de la calle deberíaoler a gloria, pero el aire de la última madrugada se escapa como el agua entrelos dedos. Mira los borrones de luz que las farolas cuelgan de la oscuridad dela noche. Iluminan sombras que aguardan y comienzan a moverse cuando ella seacerca caminando sobre el empedrado húmedo. El hombre de cara de pez la ayuda asubir a la parte trasera del vehículo, mientras los demás acomodan sus cuerposen el&amp;nbsp; banco frío de metal. El últimopisotea el pitillo. Gira la pierna. Lo&amp;nbsp;aplasta contra la arena y se sacude una manga del pantalón para quitarlos restos de ceniza antes de saltar al interior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;Sentada en la caja de la camioneta, rodeada por las caras de losguardias que bambolean el sueño, María observa como la amanecida, apenasincipiente, trata de vencer a la oscuridad de la noche y la acerca a sudestino, a una velocidad que no esquiva los baches y se acelera con los cambiosde marcha.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Gj72muyLOX8/TycLbCilhoI/AAAAAAAAAdw/8hCGMT08XbQ/s1600/2.2.1.+Maria+Alvarez+Lopez.+Retrato+de+juventud+1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-Gj72muyLOX8/TycLbCilhoI/AAAAAAAAAdw/8hCGMT08XbQ/s320/2.2.1.+Maria+Alvarez+Lopez.+Retrato+de+juventud+1.jpg" width="225" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;A María, siempre en su recuerdo yen el todos los mitaíllas que me contaron la historia más maravillosa queconozco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-7560286279798232685?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/7560286279798232685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/toda-celebracion-encierra-lasemilla-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7560286279798232685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7560286279798232685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/toda-celebracion-encierra-lasemilla-de.html' title='Veinte mil visitas de viaje compartido'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Gj72muyLOX8/TycLbCilhoI/AAAAAAAAAdw/8hCGMT08XbQ/s72-c/2.2.1.+Maria+Alvarez+Lopez.+Retrato+de+juventud+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-3993200791299579914</id><published>2012-01-29T23:58:00.001+01:00</published><updated>2012-01-30T00:59:17.804+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>29 de enero. La garriga bombardeada</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; text-align: justify;"&gt;Durante la noche del 28 deenero de 1.939 diez aviones Savoia-Marchetti italianos, conocidos comosparvieri (gavilanes), bombardearon La Garriga. A la mañana siguiente, cuandola población estaba aún conmocionada por el suceso, los aviones regresaron. Lasbombas destrozaron la estación de tren, pero cayeron también en el centro delpueblo, varias de ellas en su vía principal, la calle Banys. Fueron trece las personasque murieron, más de la mitad de las cuales eran niños. Varias casas quedaron en ruinas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Las tropas franquistas habíanfrenado su avance a pocos kilómetros, en Granollers, que había caído sólo dosdías después de que el ejército enemigo hubiera entrado en Barcelona.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una enorme desbandada se dirigía en ese momento hacia la frontera francesa.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entre los refugiados que marcharon huyendo de La Garriga se encontraba Amadeo Grácia, un chaval de poco más de tres años, que había perdido una pierna en un bombardeo que se había producido en su pueblo: Monzón. Días más tarde, cuando cruzaba la frontera detrás de su padre y de su hermana, que caminaba sobre su única pierna, apoyada en una muleta, le tomaron una fotografía que ha quedado en la memoria colectiva como la mejor imagen de aquel sufrimiento.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El día del bombardeo ya no quedaban tropas republicanas en La Garriga. Una semanaantes, los restos de la 13 Brigada mixta se habíanconcentrado en el pueblo. Dos batallones formados mayoritariamente por polacos,el "Dombrowski" y el "Rakosi", habían marchado hacia días con destino a Girona. También habían pasado por allí las tropas de Enrique Lister en retiradahacia Francia.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La población civil, que sehabía triplicado durante la guerra, fue la única que sufrió las consecuenciasde la acción criminal de la aviación fascista italiana. En ese momento los "garriguencs" lo únicoque esperaban, después de tres años de sufrimientos, era el fin del conflicto. Enlas cercanías, las tropas marroquíes lanzaban fuego de mortero y ráfagas deametralladora en mitad de la lluvia. Tres días más tarde, el 1 de febrero lasprimeras unidades nacionales entraban en el pueblo. Todas las puertas y lasventanas estaban cerradas. El silencio era sepulcral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hoy hace setenta y tres añosde esa masacre inútil en la que trece civiles perdieron la vida cuando laguerra ya había acabado para ellos. La portada de La Vanguardia del díasiguiente arrancaba con el titular “Las tropas de Franco siguen su marchatriunfal hacia la frontera”. A continuación se recogen los detalles del parte de guerra: &lt;i&gt;"A pesar del mal tiempo ha continuado el brillante avance de&amp;nbsp;nuestras&amp;nbsp;tropas que han logrado hacerlo en una&amp;nbsp;profundidad&amp;nbsp;media de nueve kilómetros,&amp;nbsp;habiéndose&amp;nbsp;ocupado los pueblos de Balsareny, Puigreig, Santa María de Oló, Moyá, Cardedeu y Llinars del Vallés y, según noticias no muy bien confirmadas todavía, los de La Garriga, santa Eulália de Ronsana y Caldas de Monbuy, batiéndose a tres Brigadas Internacionales (las 11, 3 y 15) de las que se ha recogido documentación" &lt;/i&gt;E&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;n las crónicas se olvidan del silencio y explicancomo en todas las poblaciones los soldados de Franco eran recibidos con muestrasvibrantes de entusiasmo entre besos y abrazos. Setenta y tres años después, hoy &amp;nbsp;en La Garriga no había silencio, sino recuerdo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-3993200791299579914?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/3993200791299579914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/la-garriga-bombardeada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/3993200791299579914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/3993200791299579914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/la-garriga-bombardeada.html' title='29 de enero. La garriga bombardeada'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-4874891062076786200</id><published>2012-01-25T00:23:00.000+01:00</published><updated>2012-01-26T01:08:04.534+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El proceso creativo'/><title type='text'>El desembarco más triste</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hace unas semanas leía cómo Antonio MuñozMolina se lamentaba de un pequeño detalle. En su lectura reciente del diarioinédito del poeta malagueño Moreno Villa había descubierto que el otoño del 36fue suave y luminoso en Madrid, muy diferente al lluvioso y frío que él habíaimaginado en su última novela, escrita ahora hace un par de años. Quizás parala gran mayoría ese detalle minúsculo pase desapercibido y no entiendan lasobsesiones que tiene un escritor a la hora de construir una novela. Cuando leíese artículo yo entendí ese sentimiento: aunque la realidad y la ficciónresponden a códigos muy diferentes y no se puede cometer mayor error queintentar novelar la realidad sin transformarla, para que esa ficción seapoderosa más allá de que sea real, si debe ser factible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Un par de noches atrás,mientras corregía una escena de la novela que escribo, me asaltaron las dudasal respecto. Trataba de imaginar lo que veía mi tatarabuelo desde lo alto de laescalerilla del barco que le traía de Cuba cuando de nuevo los caminos de laficción y de la realidad volvieron a entrelazarse. Contaba con muchadocumentación. Durante semanas, atrapado por la investigación histórica, consultéla edición diaria del periódico local que publicaba la lista de losrepatriados, el goteo de unidades y nombres casi se convirtió en una obsesión ysu lectura en un fracaso. No fue hasta que recibí su expediente militar cuandopude fijar la fecha de su regreso. El documento decía que había desembarcado enel puerto de Málaga el 29 de enero de 1.899. Al consultar la edición del díasiguiente de El defensor de Granada aparecía en su portada la noticia,entre la lista de nombres se escondía uno: Antonio López.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En los libros de historia ysobre todo en las revistas y periódicos de la época se describía con detalle eldesembarco de los soldados que regresaban de la guerra. La descripción que hizoBlasco Ibañez lo dice todo:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;“Esos infelices que regresan a la penínsulaenflaquecidos, bronceados por el sol tropical, con los ojos brillantes por lafiebre y las injustas carnes forradas de rayadillo”. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La mayoría de ellos regresaban enfermos deanemia, difteria, tisis pulmonar, paludismo o tuberculosis. Bastantes –una cifraque ronda los cuatro mil- murieron incluso durante la travesía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-QVXSydogKaQ/Tx88zTmUYSI/AAAAAAAAAdo/mlUD4pS2Oww/s1600/desembarco+de+enfermos.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-QVXSydogKaQ/Tx88zTmUYSI/AAAAAAAAAdo/mlUD4pS2Oww/s1600/desembarco+de+enfermos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Desembarco de soldados enfermos procedente de Cuba&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Aunque la guerra acabó en verano, - en cuanto los estadounidensesentraron en la misma - la repatriación de los soldados se alargó durante meses.A finales de septiembre quedaban más de cien mil soldados en la isla y sólohabía dieciséis barcos con una capacidad de 1.500 personas, todos ellos de laCompañía Trasatlántica, propiedad del Marqués de Comillas que aumentó suconsiderable fortuna con la operación. Al final del año aún quedaban 20.000soldados en Cuba, la mayoría de cuales fueron repatriados en los dos mesessiguientes. Para ello se contrataron seis vapores de nacionalidad francesa yalemana. El tatarabuelo Antonio regresó en uno de esos últimos contingentes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Los primeros repatriados habían llegado en Septiembre. Al principio elnúmero era reducido, pero conforme iban pasando los meses las listas se hacíanmás grandes y los nombres se agrupaban por unidades: el Batallón de PuertoRico, el regimiento de Cuba, el de Simancas, el Batallón de la Reina. La listase hace diaria desde finales de septiembre hasta principios de febrero. Duranteese tiempo hay una noticia que permanece en los periódicos: el caso Dreyfus, unlargo proceso en el que acusaban falsamente de alta traición a un soldadofrancés de origen judío. En diciembre las páginas del periódico se llenan connoticias sobre la muerte del escritor granadino Ángel Ganivet en extrañascircunstancias. Con el paso de los días se confirma el suicidio en Riga, dondeejercía como cónsul. Las crónicas comparten espacio con el antinervioso Horward,indicado para anemias y depresiones –no hay crisis que se precie que no deprimaa la sociedad - que se anuncia junto a los productos de La China, elestablecimiento de tejidos y novedades más prestigioso de la ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Pero la historia con mayúsculas transcurre por separado de la minúsculahistoria de los personajes. Al principio yo di por supuesto que su mujer y sus hijas leesperaría en Churriana, el pueblo de la vega granadina cercano a la capital,donde mi bisabuela vivió la mayor parte de su vida y del que procede mi familiamaterna. Más tarde descubrí que la bisabuela Antonia había nacido en Melilla, donde su padreestuvo destinado muchos años y que, pocas semanas antes de que él se marchara ala Guerra de Cuba, decidieron mudarse a Málaga. Fue allí donde esperaron elregreso del teniente. Sin pretenderlo, la historia iba a arrancar en mi ciudad natal,lo cual me hizo muy feliz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Aunque contaba con mucha información sobre el contexto histórico, noconseguía imaginar lo que Antonio vio con sus ojos el domingo de enero cuandosu barco atracó en el puerto de Málaga. Las dudas me vencían ¿Cómo sería elbuque? ¿Qué tiempo hizo aquel día? Al regresar con los últimos barcos ¿vendríanéstos llenos de enfermos o, meses después de la guerra, la salud de lossoldados habría mejorado? Yo imaginaba un día gris, las nubes reflejándose enlos charcos, la humedad de la lluvia y la dársena repleta de enfermos. En miescena el rencuentro con la familia se producía en el salón de casa, donde seabrazaba a su mujer Feliciana y a sus hijas. Cuando presenté el primer borradorde la escena hace unos meses, mi profesor de novela me decía que debía explicarel motivo por el que su mujer, después de tres años de ausencia, no había idoal puerto a recibirle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-XYYX5EHydTo/Tx879S9SmTI/AAAAAAAAAdg/J0oiKTCd70A/s1600/18990130a020n10363p001.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-XYYX5EHydTo/Tx879S9SmTI/AAAAAAAAAdg/J0oiKTCd70A/s320/18990130a020n10363p001.jpg" width="197" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Portada de El defensor de Granada del 30 de enero de 1899&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Entre los archivos del ordenador volví a buscar la noticia. Noencontraba el documento. Pensaba que lo había perdido. Estaba escondida en unabreve columna. Allí apreció un nombre: Chandernagor. Ése era el nombre delbuque en el que venía mi tatarabuelo. Inmediatamente el motor de búsqueda deinternet comenzó a trabajar. Me hablaba de una ciudad de la India, cercana aCalcuta, que al parecer formó parte de la ruta de Phileas Fogg en su vuelta almundo en ochenta días. Allí su ayudante y amigo Passepartout estuvo feliz porver ondear la bandera francesa. La coincidencia era mágica –siento una granpasión por Julio Verne- pero no me servía. La segunda pista arrojó más luz: elvapor Chandernagor era un paquebote de la Compagnie Nationale de Navigationfrancesa. Poco a poco empecé a conocer el barco. Tenía dos palos y una chimeneacentral, pesaba 3.075 toneladas y lo habían botado en 1.882. Durante variosaños hizo la travesía entre Nápoles y Nueva York, transportando a emigrantesitalianos, que esperaban la cuarentena en la isla de Ellis. Se hundió en 1.902 trasuna colisión con otro barco en el Mar Rojo, cerca de la ciudad de Jedahh. Paraentonces le habían cambiado el nombre por el de Alexandre III.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-nyyYWbDxL88/Tx853K34PyI/AAAAAAAAAdY/RGyA1Dghgz0/s1600/chandernagor.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="99" src="http://2.bp.blogspot.com/-nyyYWbDxL88/Tx853K34PyI/AAAAAAAAAdY/RGyA1Dghgz0/s320/chandernagor.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Dibujo del Chandernagor&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El 29 de enero de 1.899 había amarado en elpuerto de Málaga procedente de Cienfuegos. Al parecer tardó un día menos enrealizar la travesía. De forma mágica mi imaginación comenzaba a coincidir conla realidad. Ya tenía el motivo para que Antonio se presentara por sorpresa enel salón de casa. Pero no acababan aquí las coincidencias. El desembarco sehizo en medio de una lluvia torrencial. De hecho, el día anterior se produjo untemporal en el mar que obligó a regresar al puerto a varios navíos de guerraque habían zarpado con rumbo a Cartagena. A bordo del Chanderganor viajaban 38jefes y oficiales –entre ellos el teniente de administración militar que yohabía estado buscando- y 18 sargentos, 42 cabos y 919 soldados, entre los quese encontraban la totalidad del Regimiento de Alfonso XII y bastantes familiasde la oficialidad. Entre sus pasajeros 478 estaban enfermos, treinta de ellosde gravedad y durante la navegación habían muerto seis soldados y un cabo.Junto a las personas se desembarcaron 440 bultos de material de artillería y150 de impedimenta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-qnx-GkJtm6E/Tx85pQvXfkI/AAAAAAAAAdQ/CsvTvmhoSec/s1600/colombo4x4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="199" src="http://2.bp.blogspot.com/-qnx-GkJtm6E/Tx85pQvXfkI/AAAAAAAAAdQ/CsvTvmhoSec/s320/colombo4x4.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Fotografía del Colombo, vapor muy similar al Chandernagor de la&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Compagnie Nationale de Navigation francesa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Y así, poco a poco, fui viendo el puerto de Málaga entre la lluvia através de los ojos de Antonio, a los camilleros descendiendo a los heridos, la dársenallena de hombres famélicos que penaban una derrota, los bultos entorpeciendo eldesembarco, las gotas de lluvia golpeando los charcos. Volví a disfrutar conesa investigación detectivesca que me cuenta pormenores desconocidos de la vidade mis antepasados. Y a sorprenderme de los azares que continúan acercándome adocumentos y a detalles que no sabía que pudiesen existir. Y una vez más, porencima del desaliento ante los errores y la falta de oficio, renació el presentimientopoderoso, la fe inquebrantable, inexplicable a la lógica. Volvió esa vozinterior para repetirme que la historia de los mitaíllas, la que me contabanmis tías al calor de las cocinas, la que mi familia ha transmitido de formaoral a través de generaciones, tiene magia. Y, aunque sea contra todos losvientos, no va a haber nada ni nadie que logre impedir que de ella algún díanazca una novela. Solo espero que esté a la altura con la que supieron vivir sus personajes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-4874891062076786200?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/4874891062076786200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/el-desembarco-mas-triste.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4874891062076786200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4874891062076786200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/el-desembarco-mas-triste.html' title='El desembarco más triste'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-QVXSydogKaQ/Tx88zTmUYSI/AAAAAAAAAdo/mlUD4pS2Oww/s72-c/desembarco+de+enfermos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-6532795494454176577</id><published>2012-01-22T21:59:00.000+01:00</published><updated>2012-01-22T21:59:29.111+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esos libros maravillosos'/><title type='text'>El viejo que soñaba con leones marinos</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;A los libros les ocurre comoa las ciudades. A menudo nos acercamos a ellos con la impaciencia de la primeravisita, esa que nos lleva a tratar de descubrir sus joyas de forma casiprecipitada, sin la pausa necesaria para apreciar todos los detalles. Guardomejor recuerdo de las ciudades a las que vuelvo porque las suelo mirar con ojosmás calmados. Hay novelas a las que volvemos muchos años más tarde paradescubrir nuevos tonos que pasaron desapercibidos en nuestro primer viaje porsus páginas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;No recuerdo con precisióncuando leí El viejo y el mar de Ernest Hemingway. Creo que han pasado más deveinte años. En mi memoria quedó como una novela sencilla y muy amena. He regresadoa ella porque era la primera lectura recomendada del tercer año de mi curso denovela. Me ha vuelto a deslumbrar esa aparente sencillez, pero esta vez&amp;nbsp; he aprendido mucho del enorme oficio con elque está escrita. Hemingway explicó muchas veces su teoría del iceberg para laconstrucción de una novela. Lo que cuenta en ellas es sólo una parte visible dela historia, debajo de la cual perviven muchos matices.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Ya en la primera frase vadirecto al grano: &lt;i&gt;“Era un viejo que pescaba solo en un bote en el Gulf Streamy hacía ochenta y cuatro días que no cogía un pez.”&lt;/i&gt; A partir&amp;nbsp; de esemomento toda la estructura narrativa está al servicio de la historia que nosquiere contar, la de Santiago, unos de los personajes más entrañables de laliteratura. &lt;i&gt;“El viejo era flaco ydesgarbado, con arrugas profundas en la parte posterior del cuello. Las pardasmanchas del benigno cáncer de la piel que el sol produce con sus reflejos en elmar tropical estaban en sus mejillas. Esas pecas corrían por los lados de sucara hasta bastante abajo y sus manos tenían las hondas cicatrices que causa lamanipulación de las cuerdas cuando sujetan los grandes peces. Pero ninguna deestas cicatrices era reciente. Eran tan viejas como las erosiones de un áridodesierto.&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Todo en él era viejo, salvosus ojos; y estos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hemingway nosdescribe al viejo pescador con maestría, pero más allá de las descripcionesfísicas, lo vemos a través de los diálogos. Pocos escritores escribierondiálogos tan maravillosos como él. Recuerdo un cuento suyo, Los asesinos, en elque conocemos toda la historia a través de la conversación que mantienen dosgánsteres en la barra de un restaurante y también por sus silencios, por todoaquello que no cuentan, pero que existe bajo el agua como la enorme masa de losicebergs y que el lector intuye e imagina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;“Marcharon juntos camino arriba hasta la cabaña del viejo yentraron, la puerta estaba abierta. El viejo inclinó el mástil con su velaarrollada contra la pared y el muchacho puso la caja y el resto del aparejojunto a él. El mástil era casi tan largo como el cuarto único de la choza. Estaestaba hecha de las recias pencas de la palma real que llaman guano, y habíauna cama, una mesa, una silla y un lugar en el piso de tierra para cocinar concarbón. En las paredes, de pardas, aplastadas y superpuestas hojas de guano deresistente fibra había una imagen en colores del Sagrado Corazón de Jesús yotra de la Virgen del Cobre. Estas eran reliquias de su esposa. En otro tiempohabía habido una desvaída foto de su esposa en la pared, pero la había quitadoporque le hacía sentirse demasiado solo el verla, y ahora estaba en el estantedel rincón, bajo su camisa limpia.” &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Al describirnossu choza, nos describe el alma del personaje y nos aporta un detalle sobre susoledad: la ausencia de la esposa, pero aunque podría darnos muchasexplicaciones al respecto, el autor opta por un enorme silencio que hace quecomprendamos mejor esa pérdida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Con pocospersonajes conseguirá el lector tanta empatía como con Santiago, todos tensamosla cuerda que le separa del pez, le ayudamos a golpear a los tiburones que secomen su presa tan preciada, todos le acompañamos en su lucha, que no es unapelea en solitario sino acompañado de miles de lectores cómplices que leacompañan en su última aventura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Incluso a travésla voz narradora, el autor consigue que empaticemos con el personaje. A travésde esa tercera persona omnisciente consigue la distancia necesaria para quepodamos admirar su talante y apreciar su lucha, pero es a través de susmonólogos, de sus deseos expresados en voz alta como llegamos al interior deSantiago y acabamos de identificarnos en su combate contra la derrota. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-oOLKYlroN68/Txx4OFrx-jI/AAAAAAAAAdI/y4qcSJVFkC8/s1600/Heminway1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-oOLKYlroN68/Txx4OFrx-jI/AAAAAAAAAdI/y4qcSJVFkC8/s320/Heminway1.jpg" width="247" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hemingwayconsigue a través de esta obra reponerse de otra derrota. Su anterior novela “Alotro lado del río y entre los árboles” fue vapuleada por los críticos queempezaban a considerarlo un novelista acabado y viejo. Gracias a la historia deun anciano que decide no rendirse ante las adversidades, demostró que seguíasiendo un gran escritor, como quedó demostrado con la concesión de los premiosPulitzer y Nobel poco tiempo después.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;ASantiago siempre le queda el recuerdo de un pasado de juventud para acompañarleen su&lt;i&gt; &lt;/i&gt;lucha&lt;i&gt; “Se quedó dormido enseguida y soñó con África, en la época en que eramuchacho y con las largas playas doradas y las playas blancas, tan blancas quelastimaban los ojos, y los altos promontorios y las grandes montañas pardas.Vivía entonces todas las noches a lo largo de aquella costa y en sus sueñossentía el rugido de las olas contra la rompiente y veía venir a través de ellaslos botes de los nativos. Sentía el olor a brea y estopa de la cubiertamientras dormía y sentía el olor de África que la brisa de tierra traía por lamañana.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Esprecisamente en el recuerdo donde encuentra refugio para su última derrota. “&lt;i&gt;Allá arriba, junto al camino, en su cabaña,el viejo dormía nuevamente. Todavía dormía de bruces y el muchacho estabasentado a su lado contemplándolo. El viejo soñaba con los leones marinos.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;En Elviejo y el mar todo está al servicio de la acción, desde la sencillez dellenguaje, la alternancia de las dos voces narradoras y los diálogos que hacenque la lectura discurra veloz. Grandes lecciones para cualquier aprendiz deescritor como una de sus máximas, que debería estar pegada a la mesa de trabajode cualquier escritor &lt;i&gt;“E&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;l trabajo de cada día solo debe interrumpirse cuando yase sabe cómo se va a empezar al día siguiente”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-6532795494454176577?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/6532795494454176577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/el-viejo-que-sonaba-con-leones-marinos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6532795494454176577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6532795494454176577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/el-viejo-que-sonaba-con-leones-marinos.html' title='El viejo que soñaba con leones marinos'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-oOLKYlroN68/Txx4OFrx-jI/AAAAAAAAAdI/y4qcSJVFkC8/s72-c/Heminway1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-7157922888349802876</id><published>2012-01-16T00:10:00.000+01:00</published><updated>2012-01-17T16:11:52.714+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esos libros maravillosos'/><title type='text'>Los sueños del calígrafo</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;“La literatura es un ajuste de cuentas con lavida, porque la vida no suele ser como la esperábamos”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Leí esadeclaración de Juan Marsé en una entrevista que le hicieron unos meses atrás,mientras yo acababa de leer su última novela, Caligrafía de los sueños, en losprimeros días el año. El inicio de la misma me asaltó una tarde, creo recordarde primavera, mientras conducía. En uno de esos programas radiofónicos sobre libros, siemprebreves, recomendaban obras leyendo algunos de suspárrafos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;“Torrente de las Flores. Siempre pensó queuna calle con este nombre jamás podría albergar ninguna tragedia. Desde lo altode la Travesera de Dalt inicia una fuerte pendiente que se va atenuando hastamorir en la Travesera de Gracia, tiene cuarenta y seis esquinas, una anchura desiete metros y medio, edificios de escasa altura y tres tabernas. En verano,durante los días perfumados de fiesta mayor, adormecida bajo un techoornamental de tiras de papel de seda y guirnaldas multicolores, la callealberga un grato rumor de cañaveral mecido por la brisa y una luz submarina yondulante, como de otro mundo. En las noches sofocantes, después de la cena, lacalle es una prolongación del hogar.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;De esamanera tan maravillosa sonaba el comienzo de la novela. Algunas nos atrapandesde la primera línea y ya no nos dejan. Si nos paramos a recordar, son muchasmenos de las que pensamos. Pero cuando a vemos Vicky Mir tendida en los railesde una línea muerta del tranvía intentando un suicidio imposible ya quedamos parasiempre atrapados con la historia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Lalectura de esos primeros capítulos coincidió con la publicación de las típicaslistas que confeccionan los medios en un intento de inventariar los queconsideran los mejores libros del año que acababa. En bastantes de ellasaparecía Caligrafía de los sueños junto a los repetidos por todas: Roth, Marías,McEwan, Franzen o Houellebecq. No suelo estar del todo de acuerdo con eso tipode listas, pero la última novela de Marsé me parece magnífica. La maestría desu escritura está fuera de toda duda. Admiro su dominio del tiempo verbal en lanarración. Aunque comienza en pasado, advirtiendo al lector, al inicio delsegundo párrafo, que “&lt;i&gt;Todo esto sucedióhace muchos años, cuando la ciudad era menos verosímil que ahora, pero másreal”, &lt;/i&gt;nos sumerge de inmediato en el presente con el objetivo de quepodamos presenciar, como un testigo más, la parodia del suicidio. La escenaacaba con el final del primer capítulo cuando vemos a la señora Mir entrando enla taberna Rosales, espacio desde donde nos van a contar buena parte de la historia.Pero, aunque hace muchos años que entró por esa puerta, Marsé gira el tiempo alfuturo para contarnos que &lt;i&gt;“No hay que seradivino para saber que la señora Mir pedirá en la barra una copita de coñac yun vasito de sifón del que apenas probará un sorbo”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Sigoleyendo la entrevista y Marsé declara que nunca escribe sus libros a partir deideas sino de imágenes. Caligrafía de los sueños está llena de ellas y sonmágicas, pese a supurar una realidad llena de tristeza. Podemos ver la hierbaque crece en la vía muerta de Torrente de las flores, “&lt;i&gt;el húmedo entramado de una bungavilla empapada”&lt;/i&gt; bajo el que Ringo,el protagonista adolescente descubre por primera vez un cuerpo de mujer entrelas piernas maravillosas de la no demasiado guapa Violeta Mir, a la que, sólounas páginas, antes hemos visto bajar la calle del brazo de su madre camino delbaile del domingo. También podemos ver el bordado rojo del yugo y las flechasmoviéndose como una araña por la camisa azul del maestro, en la escena en laque Ringo empieza a descubrir que nada es como parece y él es un hijo adoptado.Y oler la mezcla de linimentos y humedades cuando las manos de la señora Mirmasajean la espalda del muchacho o la mezcolanza a sudor rancio, polvos detalco, vinazo y cochambre que encuentra en su primera visita al Barrio Chino,plagado de burdeles y tascas baratas donde el piso está lleno de serrín ycabezas de gambas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;“Me interesan las emociones y lossentimientos, trabajo con ellos y no con ideas porque éstas son lo primero quese pudre en una novela”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt; sigo leyendo en la entrevista. Yo no podríaestar más de acuerdo. No distingo entre géneros, esas etiquetas (histórica,negra…) con las que tratan de clasificar a las novelas. Pienso que hay sólo dostipos: las que llegan por la vía directa al corazón del lector y las que nisiquiera consiguen rozarlo. Es a través de las emociones de los personajes comoel lector se identifica con ellos y se sumerge en la trama y Caligrafía de lossueños está repleta de personajes memorables, de derrotados por la guerra y larealidad de los días grises que tratan de encontrar en la fantasía una victoriaimposible. Tan imposibles como pueden serlo un pianista de nueve dedos o unfutbolista cojo. Marsé&amp;nbsp; comenta que éstaes su novela más autobiográfica. El protagonista, que se hacer llamar Ringocomo el personaje de John Wayne en La diligencia, es un adolescente quedespierta a la vida y en el que podemos encontrar muchos caracteres de labiografía del escritor: un joven del barrio de Gracia que descubre que esadoptado y que, mientras trabaja como aprendiz en una joyería, sueña con serpianista o escritor. A través de él, de sus aventis, esos relatos orales dondelos personajes de las novelas y las películas se mezclan con los de carne yhueso, vamos entrando en ese mundo de fantasía que trata de ajustar cuentas conla vida y escapar de la grisura de los primeros años de la postguerra. Vamosviendo las escenas de las películas e incluso leyendo los libros por los quesiente devoción –Hemingway, Zweig entre otros- sin ni siquiera decirlo. Yotambién acompañé al imbécil señor Macomber cuando trataba de cazar al león enlas sabanas de África.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;En esarealidad se mezclan pasado y presente y nada es lo que parece. Ni siquiera supadre, el presunto matarratas que siempre persigue las ratas azules -las máspeligrosas que Ringo nunca logra ver- y que bajo su corazón anarquista seesconde un contrabandista, un luchador que se niega a rendirse ante unadictadura que se desarrolla &lt;i&gt;“en el culodel mundo”&lt;/i&gt;. Pero de entre todos los personajes destaca la señora Mir, lacuarentona sanadora, viuda en vida de un falangista exdivisionario, de rodillasrechonchas, zapatillas de raso con borlas no muy limpias, que aplaca con susfriegas los ardores diversos y ocupa el centro de los chismorreos del barrio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Una buenanovela debe tener un buen final y Caligrafía de lo sueños lo tiene. Marsé nosconduce a lo largo de la historia dando saltos en el tiempo entre presente ypasado con la intención de contarnos los detalles en el momento más indicado yse reserva uno para el final. Aunque va dejando migas de pan que el lectordescubrirá ya tarde, nos entrega en los últimos párrafos la revelación de todasesas pistas sobre la que pasamos de puntillas, porque el autor nos lleva adonde pretende para que descubramos de su mano el contenido de una carta derevuela durante buena parte de la novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Marsé quenació en el universo de los condenados aprendices de nada, convirtió enrealidad los sueños del calígrafo adolescente para convertirse en uno de losmejores escritores catalanes de todos los tiempos. La cantidad de premios recibidos(Biblioteca Breve, Planeta, dos veces el de la Critica, Nacional de Narrativa,Cervantes entre otros) así lo atestigua. Pese a ello, los medios decomunicación y los cenáculos culturales catalanes, que pecan con demasiadafrecuencia de un nacionalismo provinciano, no le dan la importancia que semerece. Comparte con Barral, Gil de Biedma, Mendoza, Goytisolo un pecado: haberescrito en castellano. Yo creo que está muy por encima de otros a los queensalza sin tanto mérito. Yo al menos daría un dedo meñique por escribir lamitad de bien que lo hace Marsé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/3.0/es/88x31.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-7157922888349802876?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/7157922888349802876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/los-suenos-del-caligrafo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7157922888349802876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7157922888349802876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2012/01/los-suenos-del-caligrafo.html' title='Los sueños del calígrafo'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-9080806083682208684</id><published>2011-12-30T19:53:00.001+01:00</published><updated>2011-12-30T19:53:15.075+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>Un honor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es para mi un honor y motivo de orgullo que Antonio Muñoz Molina, uno de mis escritores favoritos y una de las pocas personas a la que admiro, haya publicado mi cuento Bombones en su web&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/2011/12/bombones-por-j-m-velasco/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/2011/12/bombones-por-j-m-velasco/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-9080806083682208684?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/9080806083682208684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/un-honor.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/9080806083682208684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/9080806083682208684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/un-honor.html' title='Un honor'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8141302476958763388</id><published>2011-12-29T17:50:00.002+01:00</published><updated>2011-12-29T17:50:30.741+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>La lista de los cuarenta nombres</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Haceunos días estuve hojeando un volumen gordo que languidecía en los estantes deuna librería. “Los últimos días de García Lorca” no tenía más interés que el desu autor, Eduardo Molina Fajardo, por intentar exculpar a la Falange delasesinato del poeta granadino. Antiguo falangista, el escritor se limitaba atranscribir diversas entrevistas que realizó a varios de sus correligionarioscon el paso de los años. En la mayoría de ellas, los viejos camisas azules habíanolvidado muchos detalles y trataban de pasar como hombres de honor que noparticiparon en la locura de la represión que se desató en Granada tras el 18de Julio de 1.936. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero,escondidas entre los varios centenares de páginas, aparece una lista, la de loshombres fusilados en la ciudad durante los años que siguieron al “GloriosoAlzamiento Nacional”. Resulta curioso, pero, mientras mi familia tuvo queesperar muchos años, tras solicitarlo varias veces, para recibir recientemente eldocumento que certificara la fecha de la defunción de mi tío abuelo Paco, ellibro, publicado en enero de 1.932 y reditado el año pasado, muestra un nombreperdido entre otros miles: Francisco Álvarez López.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Enel mes de octubre de 1.936 las ejecuciones se habían reducido. Tras la locurade finales de agosto y los primeros días de septiembre, en los que la cifra nobajada de los cuarenta fusilamientos diarios en la ciudad de Granada, lallegada del otoño hizo que las sacas fueran menos numerosas. Las cifras sonescalofriantes. Sólo en agosto había fusilado a 358 hombres, 298 en septiembre.Durante esas semanas las familias sufrían por el destino de sus presos. ElIdeal, el periódico local, en su edición del primer día de agosto nos habla deuna “vibrante alocución” pronunciada por el capitán señor Salvatierra en la queadvertía “Si vuelven a venir aviones enemigos se tomarán represalias con losindividuos del F. Popular”. Una semana más tarde el titular del periódicoanuncia “Fusilamientos en represalia por el bombardeo”. Tres días despuésenumera más ejecuciones: treinta. Bajo el titular aparece una justificación: elpresunto asesinato de doscientos sacerdotes en Madrid y otro titular “EnBarcelona el comunismo es absoluto”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Enlos seis días previos al veintidós de octubre solo se registraron las muertesde siete hombres desconocidos en las inmediaciones del cementerio, pero esamadrugada regresó el ruido del cerrojo para iniciar la temida ceremonia. ManuelLópez Guerrero, José Molina López, Antonio Molina Delgado, Manuel Molina delHaro y Gregorio Molina Hernández fueron los primeros en escuchar sus nombres enla lista, los apellidos repetidos que probablemente delataban algún parentesco.Habían sonado ya treinta y cinco nombres, cuando Paco oyó el suyo. Antes de esoel corazón le debió dar dos vuelcos porque era el tercer Francisco quepronunciaban esa mañana. Lo hacían muy despacio para dejar constancia clara de loselegidos y de paso torturarlos con los silencios entre sílaba y sílaba. A lasseis de la mañana del 22 de octubre fusilaron a cuarenta hombres frente a latapia del cementerio. Fueron enterrados en las fosas 255 a 299 del patio de SanJosé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;div style="font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11.0pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-language: EN-US; mso-fareast-theme-font: minor-latin;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Después de treinta cinconombres gritaron el suyo. Setenta y cinco años más tarde nosotros no loolvidamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/3.0/es/88x31.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8141302476958763388?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8141302476958763388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/la-lista-de-los-cuarenta-nombres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8141302476958763388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8141302476958763388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/la-lista-de-los-cuarenta-nombres.html' title='La lista de los cuarenta nombres'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-2117199180003769685</id><published>2011-12-23T22:15:00.002+01:00</published><updated>2011-12-23T22:15:51.183+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esos libros maravillosos'/><title type='text'>La relojería interna de las novelas.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;“No sé quien dijo que los novelistasleemos las novelas de los otros sólo para averiguar cómo están escritas. Creoque es cierto. No nos conformamos con los secretos expuestos en el frente de lapágina, sino que la volteamos al revés para descifrar las costuras. De algúnmodo imposible de explicar desarmamos el libro en sus piezas esenciales y lovolvemos a armar cuando ya conocemos los misterios de su relojería”. &amp;nbsp;Gabriel García Márquez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Deentre los cientos de lecturas que me han apasionado a lo largo de los años,nunca había encontrado una maquinaria de relojería más afinada como en laúltima: A sangre fría de Truman Capote. Según los teóricos de la literatura conella se abrió un nuevo género: la novela testimonio, también llamada de noficción. Otros le atribuyen ese mérito al argentino Rodolfo Walsh con su libroOperación Masacre, publicada seis años antes, en 1.957. Lo cierto es queStendhal ya bebió en 1.830 de la realidad para construir la ficción de Rojo ynegro, algo que también hizo Lorca en su Bodas de sangre, pero nadie lo llevóal extremo de Capote.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Asangre fría no sólo está basada en hechos reales, sino que los novela con unaminuciosidad que está presente en todas sus costuras. En 1.959 un matrimonio ydos de sus hijos fueron brutalmente asesinados en un tranquilo pueblo deKansas. Capote, periodista en el New Yorker, se desplazó hasta allí con elobjetivo de cubrir el reportaje. Su personalidad excéntrica, cosmopolita yhomosexual no podía ser más diferente del carácter conservador y rural de sushabitantes. A pesar de eso y tras meses investigando sobre el terreno, consiguióestablecer una relación de confianza con ellos, lo cual permitió que lefacilitaran hasta los detalles más mínimos. Truman construyó la obra a partirde aquel material valiosísimo, pero en el que ningún otro había reparado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Suprimera intención era escribir un relato breve. El crimen fue brutal, no habíamóvil aparente y la policía no tenía pistas. Capote quería describir laatmósfera de desconfianza que se había instalado en aquel lugar próspero,perdido en el medio oeste. Pero el caso dio un giro cuando ya llevaba escritala mitad del texto y, después de varios meses, los asesinos fueron detenidos.Entonces Capote, buceó en la personalidad de los criminales y de su entornocomo antes lo había hecho con las víctimas. Los visitó en la cárcel y llegó aestablecer amistad con los detenidos. Consiguió dibujar a la perfección a todoslos personajes, de forma que el lector acaba identificándose tanto con losmiembros de la familia Clutter, como con sus crueles asesinos. Capote llegó a hacerloespecialmente con uno de ellos, Perry Smith, con quien compartía algunosdetalles de su biografía. Ambos tuvieron una madre alcohólica, sufrieron laausencia del padre y la inadaptación social.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Uno de los aspectos magistrales deesta novela es el trabajo de los personajes. Nos los va presentando uno a uno,simultaneando a los asesinados con sus verdugos, mientras nos describe elentorno en el que se desarrollaron sus vidas. El primer párrafo es magnífico enese sentido: &lt;i&gt;“El pueblo de Holcomb estáen las elevadas llanuras trigueras del Oeste de Kansas, una zona solitaria queotros habitantes de Kansas llaman “allá”. A más de cien kilómetros al este dela frontera de Colorado, el campo, con sus nítidos cielos azules y su aire purocomo el del desierto, tiene una atmósfera que se parece más al Lejano Oeste queal Medio Oeste. El acento local tiene un aroma de praderas, un dejo nasal depeón, y los hombres, muchos de ellos, llevan pantalones ajustados, sombreros deala ancha y botas de tacones altos y punta afilada. La tierra es llana y lasvistas enormemente grandes; caballos, rebaños de ganado, racimos de blancossilos que se alzan con tanta gracia como templos griegos son visibles muchoantes de que el viajero llegue hasta ellos.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Capote no sólo nos describe a lospersonajes, sino que consigue que veamos a través de sus ojos y entendamos comopiensan. Con ese objetivo utiliza muchos documentos reales que obtuvo en suinvestigación y en su relación con ellos. Así, a lo largo de la obra aparecenfragmentos del diario personal de uno de los asesinos, las cartas que lesdirigen sus familiares, los interrogatorios de los investigadores, las pruebaspericiales o incluso los detalles de una póliza de seguro. &lt;i&gt;“El amo de la granja de River Valley, Herbert William Clutter, teníacuarenta y ocho años y, como resultado de un reciente examen médico para supóliza de seguros, sabia que estaba en excelentes condiciones físicas.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Otrode los engranados mecanismos de relojería de la A sangre fría lo encontramos ensu trama y en la evolución de las escenas, en las que usa técnicas no sólo dela novela, sino también del cine o del periodismo. Sólo después de presentarnoscon minuciosidad a los personajes, nos lleva a la fatídica noche en la quesucedieron los hechos con la intención de contarnos apenas los primerosmomentos, porque el detalle de lo que ocurrió en la granja no lo sabremos hastamás adelante. La trama se desarrolla a través de escenas breves y dinámicas queofrecen múltiples puntos de vista. Las ordena en una doble dirección: una siguea los asesinos en su itinerario hasta la granja y su posterior huida a lo largode todo el país, la otra sigue a la familia Clutter primero y luego a losinvestigadores que tratan de esclarecer el crimen. Y ambas se entrelazan,alterando el orden temporal con una naturalidad que hace que el lector no sepierda en ningún momento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-i3YHQetFFAU/TvTvKwKaegI/AAAAAAAAAdA/28Ewj8pYrvI/s1600/capote.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="244" src="http://4.bp.blogspot.com/-i3YHQetFFAU/TvTvKwKaegI/AAAAAAAAAdA/28Ewj8pYrvI/s320/capote.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Perouno de los aspectos que me tiene más turbado es la voz narradora a través de lacual Capote nos cuenta la historia. Esa voz omnisciente que maneja todos losdetalles con precisión, que gira el tiempo a voluntad, que salta de unpersonaje a otro y nos describe con la mayor minuciosidad posible loas paisajesque ha visto con sus propios ojos. Esa voz que está siempre presente, pero quenunca vemos, que pertenece a alguien que nos dirige en todo momento a dondequiere, pero que nunca se rebela. Esa voz es la que consigue que, aunque hayaotras novelas que me han gustado más, en ninguna de ellas haya aprendido tantocomo en A sangre fría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Finalmente,también me gustaría incidir en algo que, como aprendiz de escritor, me interesamucho, El proceso creativo de la obra fue singular. Tras pasar mesesinvestigando y relacionándose con los personajes del libro, su autor marchó aEuropa con el deseo de alejarse de todo y poder escribirlo. Pero su sufrimientono había hecho nada más que empezar. Capote tuvo que esperar durante seis añosa los diferentes recursos y apelaciones que retrasaron la ejecución de lasentencia. Por un lado, no quería que se produjera el ahorcamiento de dospersonas a las que conocía, pero por otro, era imprescindible para poder acabarel libro. Ese proceso le traumatizó tanto que nunca volvió a escribir una novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Cuandofinalmente apareció publicada en 1.966, los teóricos de la literatura lecriticaron por construirla a partir de hechos reales más propios de la crónicaperiodística. Consideraban que debía ser exclusivamente la ficción la materiasobre la que podía alzarse una novela. Lo cierto es que Truman Capote diseñó unode los mejores mecanismos de relojería de la narrativa de todos los tiempos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Tras el éxito arrollador de crítica ypúblico, algunos trataron de desarmar el libro con el objetivo de encontrar losfallos que demostraran cómo en aquella ficción maravillosa, construida a partirde la realidad de la realidad más absoluta, había mentido a la verdad.Comprobaron que hasta el más mínimo detalle era fiel a la historia. Sólo habíauna excepción, el encuentro que se produce en la última escena del libro, laque acaba, no podía ser de otra manera, de forma espléndida: &lt;i&gt;“Se fue hacia los árboles, de vuelta a casa,dejando tras de si el ancho cielo, el susurro de las voces del&amp;nbsp; viento en el trigo encorvado.”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/3.0/es/88x31.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-2117199180003769685?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/2117199180003769685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/la-relojeria-interna-de-las-novelas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/2117199180003769685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/2117199180003769685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/la-relojeria-interna-de-las-novelas.html' title='La relojería interna de las novelas.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-i3YHQetFFAU/TvTvKwKaegI/AAAAAAAAAdA/28Ewj8pYrvI/s72-c/capote.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-6175519846664429339</id><published>2011-12-20T17:55:00.001+01:00</published><updated>2011-12-20T18:59:19.394+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Bombones</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Amenudo me ofusca la escritura de la novela. Hay días en los que el desánimo seconvierte en el peor enemigo, la escasez de tiempo me derrota y la lentitud enel avance me desespera. Entonces el enorme andamiaje que intento levantar sedesmorona y busco refugio en la brevedad de los artículos que publico en esteblog, que me ofrecen el oxígeno necesario para tomar fuerzas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Unode los primeros consejos que les dan a los aprendices que luchan porconvertirse en escritores es tener siempre a mano una libreta donde atrapar lasideas que se escapan al vuelo. Pero muchas veces, la mayoría, esas súbitasinspiraciones no encajan en la trama de la novela y las descarto. La papelera,ese objeto que Hemingway describía como el primer mueble en el estudio delescritor, se va llenando con la incapacidad y la falta de oficio, pero algunasde las ideas o de los personajes que no sirven para la novela pueden encerrarla semilla de una historia simple, que puede encontrar vida en los párrafosescasos de un cuento. A veces esos papeles arrugados por la desazón contienenun relato minúsculo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Deuna &amp;nbsp;de esas ideas nació “Bombones”. Fuedespués de oír una charla de Antonio Muñoz Molina, en la que el maestro contócómo había encontrado en su vida cotidiana las historias que le sirvieron paraconstruir los cuentos de su último libro publicado, Nada del otro mundo. Decamino a casa, contento por haber podido hablar con él durante dos minutos -medaba apuro ver la larga cola que esperaba- y con el ego por las nubes despuésde escuchar sus palabras cuando le dije mi nombre para que me firmara unadedicatoria -“¡Finalmente nos conocemos!”- una idea, que llevaba semanasrondando mi cabeza, apareció en el parabrisas, entre las luces de los coches. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Afinales de octubre había visitado Málaga y, en el instante breve que se tardaen girar una esquina, apareció ante mí el viejo descampado de mis juegosinfantiles, transformado ahora en un pequeño parque de columpios modernos, peromucho más pequeño de cómo yo lo recordaba. La infancia nos engañó en muchascosas, también en las dimensiones que guarda nuestra memoria. Esa idea seguíaflotando en mi cabeza cuando no pude resistirme a la tentación que me ofrecía,después de la cena, una caja de bombones. Entonces las palabras de Antonio, elrecuerdo del descampado y la caja de bombones se cruzaron con otros muchosrecuerdos para engendrar este cuento breve. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;_._&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mso-bidi-font-family:tahoma;color:black;mso-fareast-language:es'="" new="" roman";="" roman'","serif";mso-fareast-font-family:"times="" style="font-family: &amp;quot;; font-size: 12.0pt;" times=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span mso-bidi-font-family:tahoma;color:black;mso-fareast-language:es'="" new="" roman";="" roman'","serif";mso-fareast-font-family:"times="" style="font-size: 12pt;" times=""&gt;Bombones.Mientras la fila se hacía cada vez más pequeña, Pedro pensaba en los bombones.Su madre los compraba sólo una vez al año, lo cual siempre fue un inconvenientepara su talante goloso y un sufrimiento para sus incipientes conocimientosmatemáticos. Ése fue el motivo por el que nunca la gustaran las restas y, enaquella época, prefiriera las parábolas del catecismo que multiplicaban lospanes y los peces.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mso-bidi-font-family:tahoma;color:black;mso-fareast-language:es'="" new="" roman";="" roman'","serif";mso-fareast-font-family:"times="" style="font-size: 12pt;" times=""&gt;&lt;span style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;Bombones. Lanavidad venía precedida por una caja pequeña donde el surtido se disponía comoun rosetón de colores. Estaban acabando de elegir los equipos y él seguía allíplantado, con la camisa blanca y los pantalones cortos, de un gris marengo diluidopor los muchos lavados, que mostraban sus rodillas huesudas y las pantorrillasllenas de los moratones provocados por batallas anteriores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mso-bidi-font-family:tahoma;color:black;mso-fareast-language:es'="" new="" roman";="" roman'","serif";mso-fareast-font-family:"times="" style="font-size: 12pt;" times=""&gt;&lt;span style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;La ceremoniasiempre era idéntica. Los dos mayores hacían de capitanes y se jugaban elderecho a elegir primero. Par o impar. Los dedos dictaban el veredicto rápido ya continuación comenzaba el instante tan temido de las decepciones, el que determinabael rango de cada uno dentro del grupo. Empezaban por el rubio porque sabíadriblar muy bien y metía muchos goles. Luego la cuestión estaba entre losremates de cabeza del pecoso o la fortaleza de su primo y eso solía depender desus actuaciones en el último partido. Pero de lo que nunca había duda era queél siempre se quedaba para el final, como los bombones de chocolate blanco quenadie quería, o los de licor, que venían disfrazados bajo papeles de colorplata y sólo le gustaban a su tío.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mso-bidi-font-family:tahoma;color:black;mso-fareast-language:es'="" new="" roman";="" roman'","serif";mso-fareast-font-family:"times="" style="font-size: 12pt;" times=""&gt;&lt;span style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;Conforme Pedrose iba quedando cada vez más abandonado, se negaba a ver la sonrisa que lededicaban los elegidos cuando salían de la hilera. El odiado destino de porterole esperaba una vez más para ver cómo eran otros los que marcaban los goles. Perdíala mirada en las montañas de abrigos que delimitaban una de las porteríasimaginarias, situada en el descampado de sus juegos infantiles. El pedregal seescondía detrás del colegio, justo donde terminaba la ciudad y comenzaban lashuertas, el damero de cultivos donde se alineaban las lechugas y las tomateras quetantos recuerdos les traían a los abuelos sobre su pasado de labriegos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-line-height-alt: 10.5pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;Como era el más chico yla torpeza de sus pies con la pelota no prometía mejoras futuras sólo esperabaun milagro. Suerte que sólo faltaba dos días para que vinieran los Reyes. Yaimaginaba sus caras sumisas cuando apareciera con su balón nuevo de reglamento.Ese año se había portado bien y Baltasar no tenía excusa, por mucho que supadre se quejara de la falta de trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/3.0/es/88x31.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-6175519846664429339?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/6175519846664429339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/bombones.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6175519846664429339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6175519846664429339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/bombones.html' title='Bombones'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-7810943891615441815</id><published>2011-12-19T01:06:00.000+01:00</published><updated>2011-12-19T01:23:31.513+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>El tiempo de las legumbres</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;He vivido veinticinco añoslejos de mis padres, compartiendo días escasos de vacaciones y visitas siemprebreves. Con su llegada han regresado algunos recuerdos de la infancia y las comidasse han llenado de platos de cuchara: gazpachuelos, pescado en blanco, “gisaíllos”de carne, cazuelas de fideos, potajes, pucheros. Ha vuelto el placer nuncaolvidado de la casquería, esos segundos que parecen que pertenezcan al pasadocomo los callos, el hígado a la plancha con ajo y perejil o los riñones aljerez. ¡Y qué decir de los pescados! Uno de los mayores placeres cuandovisitaba Málaga lo vivía al cruzar el viejo arco árabe del Mercado Central ypasear junto a los mostradores de mármol blanco donde los pescaderos exponíansu mercancía: boquerones, sardinas, salmonetes, almejas, jibias… tandiferentes, tan humildes frente a los rodaballos, merluzas y rapes de losmercados del norte. ¡Fresco! ¡Barato! ¡Niña, mira que bueno tengo hoy el pescao!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Los sabores recuperados demi niñez hablan de un tiempo de barrio, de personas modestas que raras veceshabían probado el bogavante, el centollo, los solomillos al foie y todos los lujosde nuevo rico que se fueron apoderando de los menús de los restaurantes. Un tiempoen el que no existían las cadenas de hamburgueserías americanas, los bocadillosde cadenas industriales, ni los platos precocinados. Ahora que los cocineros sehan convertido en alquimistas que diseñan menús de nombres imposibles,mezclados con técnicas propias de químicos extraños, que a algunos les permitendisfrazarse de piratas para pedir por ellos precios aberrantes, yo disfruto comonunca con un buen potaje de lentejas o de los callos que ha cocinado Laura, mi mujeresta mañana de domingo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Al parecer, la economía dela crisis trae de nuevo los viejos menús casi olvidados. Yo espero que novuelvan las circunstancias que los acompañaron. Ahora algunos poderosos iluminadoshablan de instaurar minitrabajos para remontar la situación económica. Es loque hace décadas llamaban, con palabras más claras, un puto trabajo de mierda,siempre a expensas de un patrón que sólo sabía conjugar un verbo: explotar. Explotadoresque se hicieron ricos levantando la dictadura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Y es que con la llegada demis padres no sólo han regresado los platos antiguos, también los recuerdos aúnmás viejos. Las sobremesas hablan de los tiempos de las fatigas, de las visitasa los centros del auxilio social que instauró el franquismo, del frío y lahumedad que había debajo del puente del Guadalmedina, donde dormía mi padrecuando era niño, del hambre de los hospicios de monjas que sufrió mi madre en losprimeros años de la postguerra. Ése era el destino que les esperaba a los hijosde los republicanos, a esos rojos que no se merecían otra cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi hija de seis años hoyha sabido que existe la pobreza, que hay personas que no tienen casa, que no puedenver los dibujos animados por la tele. Ha sabido que sus abuelos fueron muypobres. Más tarde, cuando su mente infantil ya estaba por otras cosas, elloshan seguido contando cómo les quitaban las bellotas a los cerdos y lasalgarrobas a los caballos para poder llevarse algo a la boca, cómo comían peladurasde patatas, cáscaras de naranja para engañar al hambre. Después de una infanciatan triste, la juventud les supo a gloria. El tiempo de las legumbres empezó aquitarles el hambre. Los garbanzos duros, las lentejas con piedras, las habichuelasnegras, llenaron sus estómagos de recuerdos, de recetas sencillas quenecesitaban de una olla, mucho tiempo y una piza de cariño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-7810943891615441815?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/7810943891615441815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/el-tiempo-de-las-legumbres.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7810943891615441815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7810943891615441815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/el-tiempo-de-las-legumbres.html' title='El tiempo de las legumbres'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-4123975500600496667</id><published>2011-12-14T17:57:00.003+01:00</published><updated>2011-12-15T00:31:43.063+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>La última mitaílla</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Ayer mellamaron para decirme que la tía Trini había muerto. Yo la recuerdo ahora, cuandoera niño y acompañaba a mi madre a visitarla. “La visita del médico” lacalificaba ella en cada casa tratando de justificar su brevedad. En aquellosviajes esporádicos a Granada había que repartir los pocos días entre una familia“muy larga”. Entonces la vega aún cubría de campos la distancia que había entrela ciudad y Churriana. Esos mismos terrenos son hoy una extensión más deedificios y viviendas adosadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Desconozco el motivo, pero elviejo caserón era siempre la última parada del desfile que nos llevaba por los hogares de los diferentes tíos y primos y, por tanto, la más breve. Mis ojos meengañaban con el tamaño de la casa en la que mis bisabuelos José y Antoniahabían criado a sus ocho hijos. El frío secador de tabaco, donde los manojos dehojas colgaban del techo del primer piso gracias a un entramado de sogas, o elpatio que había en la parte trasera de la planta baja, le conferían unasensación de amplitud y de misterio que no eran reales. Allí vivían Antonia, lamayor de los hermanos, con Trini, la más pequeña. La primogénita tenía tantocarácter que no hubo quien lo aguantara y se quedó soltera, pese a los muchospretendientes que la rondaron. Compartió soledades y manías con la benjamina, quefue atrapada por la locura desde muy joven. Entre ambas mediaban diecinueveaños, pero no lo parecía. Cuando entrábamos por la puerta, siempre abierta, queconducía al patio y las encontrábamos allí, renegando una de la otra, yo lasveía igual de mayores. En mis primeras visitas, aquellas dos ancianasdesconocidas me producían algo de miedo. Con el tiempo descubrí que detrás desu aspecto había dos mujeres que parecían hoscas, pero que guardaban ternura.Antonia te abrazaba y te daba besos de esa forma tan exagerada que sólo tienenlas tías abuelas de acompañarlos con sonidos de labios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Contaban que Trini en sujuventud había tenido actos de ira y que, para sujetarla, era necesaria lafuerza de varios hombres. Sólo obedecía a su hermano Pepe que era el que mejorsabía “manejarla”. Sobre ella había anécdotas curiosas: le gustaba bebercerveza en una época remota de mi infancia en la que las mujeres no hacían esascosas. También aquella mañana de locura de hacía muchos años, cuando su madreno se bastaba para hacerla entrar en razón y en uno de esos ataques se puso dargolpes, incluso a una imagen del Cristo del Paño, que tanto veneraba labisabuela, no sin antes mirar a la imagen y decirle “¡Maricón! Tú tienes laculpa de todo”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Los orígenes de su locura fueronun misterio. Yo oí diferentes versiones al respecto. Unos apuntaban a lossufrimientos que la guerra ocasionó en la familia, otros que, durante esaépoca, presenció muertes que le afectaron a sus sentimientos, algunosexplicaban que todo venía de más antiguo, cuando un joven que le gustaba sesuicidó arrojándose al tranvía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;En mi familia siempre leencontraban explicaciones extrañas a las cosas que no sabían comprender. Así,como en las novelas de realismo mágico de García Márquez, mi madre no abandonóla clausura del convento por culpa de sus depresiones, sino porque una bicha lepicó en un pie y le provocó una disipela que la puso enferma de los nervios. Ylos problemas de columna de la tía Encarna venían motivados porque de niña secayó de lo alto de un caballo que, encabritado, se asustó por el ruido de unaola. Y al primo Ernesto le dio un aire de chico. Detrás de esas explicacionesse escondía una enorme ternura y cariño por todos ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Ternuraera lo que me inspiraba Trini en las visitas posteriores, cuando me fui haciendomayor para entender su estado. Ella tenía esa mirada apacible que sólo tienenlos locos, ese eterno cariño infantil que sorprendía por la simpleza de susrespuestas. Al hablarle, ella ratificaba siempre lo que le estaban diciendo “Esoes. Eso es” solía decir mientras afirmaba con el gesto de la cabeza. Reconozcoque sólo la vi una docena de veces en mi vida y ya no recuerdo la última,quizás hace más de eso más de dos décadas. Cuando pienso que su hermano Pacomurió en el año 36, fusilado por los falangistas frente a la tapia delcementerio o que mi abuela María nos dejó en el 78 y que Pepe, Concha, Antoniay Feliciana lo hicieron hace años, su existencia se convertía en simbólica,lejana, sobre todo después de que Ángeles falleciera hace ahora unos meses.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Noobstante, las historias que me contaban sobre la familia, las que forman partede la trama de la novela que escribo, siempre me provocaron un extrañosentimiento de pertenencia a algo que, en el fondo, estaba muy lejano por lageografía y el tiempo. Cuando comencé a investigar y a escribir sobre aquellashistorias, ese sentimiento volvió fortalecido. En una reciente comida con primosy tíos dije con vehemencia algo sobre luego he reflexionado con mástranquilidad: “Desconozco el motivo porque es inexplicable y no tiene sentido,pero nunca renunciamos ni a la tierra ni a la sangre”. El entorno geográfico y familiarmarcan nuestra infancia y nos acompañan, nos guste o no, encerrados en unasemilla a lo largo de los años. Ese extraño sentido de pertenencia aún se meescapa cuando bromeo con mi hija de seis años sobre su carácter fuerte, perodulce y el pelo rubio y suave que caracteriza a muchas de las mujeres mitaíllas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal" style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; line-height: 12.75pt; margin-bottom: 16.2pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #2a2a2a; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Ayer murió a los 87 años la última mitaílla de la segunda generación, pero somos ya más de uncentenar los descendientes de José y de Antonia y, aunque algunos apenas nosconocemos y otros no nos vemos desde hace mucho tiempo, todos tenemos unahistoria común y la tía Trini forma parte de ella. Descanse en paz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-VpKwUtQpRss/TujU8otOdSI/AAAAAAAAAc0/_d9Dk0A5Rjw/s1600/2.1.8.+Trini+ALvarez+Lopez.+Retrato+de+comuni%25C3%25B3n+c.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-VpKwUtQpRss/TujU8otOdSI/AAAAAAAAAc0/_d9Dk0A5Rjw/s320/2.1.8.+Trini+ALvarez+Lopez.+Retrato+de+comuni%25C3%25B3n+c.jpg" width="195" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-4123975500600496667?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/4123975500600496667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/la-ultima-mitailla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4123975500600496667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4123975500600496667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/la-ultima-mitailla.html' title='La última mitaílla'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-VpKwUtQpRss/TujU8otOdSI/AAAAAAAAAc0/_d9Dk0A5Rjw/s72-c/2.1.8.+Trini+ALvarez+Lopez.+Retrato+de+comuni%25C3%25B3n+c.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8175294884837899548</id><published>2011-12-11T23:43:00.001+01:00</published><updated>2011-12-11T23:44:14.348+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>Paisaje de otoño</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;A poco más de un centenar demetros de mi casa hay un campo que me gusta mucho. A veces voy allí con miperro. Es una pena que, estando tan cerca, no vaya más a menudo. Desciende ensuaves pendientes hasta un pequeño arroyo que no siempre lleva agua. Losárboles altos serpentean junto a su cauce y dibujan sus límites. El campocambia de estado de ánimo con las estaciones. A principios de verano lostrigales rubios, que ya han dejado atrás el verde de su juventud, ondean con elviento. Ahora está roturado, dormido. La tierra está fragmentada en unosenormes terrones de marrón oscuro, a la espera de que lleguen tiempos mejores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Este otoño de lluvias no hasido frío y las hojas aún sobreviven en las ramas. Hojas de todos los colores,que van del rojo intenso de los robles jóvenes al amarillo pálido de losgrandes álamos. La luz ambarina de la mañana de principios de diciembre serefleja en las pocas hojas que le quedan a los chopos, los que delimitan al surlos bordes del campo. Esas penúltimas hojas saben que ya no les queda muchotiempo. Las ramas más bajas ya están despobladas y los árboles comienzan aparecer un armazón desnudo, a intuir la tristeza del invierno. Si supiera, megustaría pintar esas hojas altas que tintinean con el viento, que se resisten acaer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;De regreso, veo las clapasde tierra que los tractores han dejado pegadas al asfalto, como una tiña querecuerda el carácter aún rural de la zona. Las aceitunas negras se arremolinanen los bordes del camino, los escasos olivos comienzan también a desprendersede sus frutos. Y pienso que de mañana no pasa que compre leña para el inviernoque se avecina porque, más temprano que tarde, acabará llegando el frío delMontseny.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8175294884837899548?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8175294884837899548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/paisaje-de-otono.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8175294884837899548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8175294884837899548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/12/paisaje-de-otono.html' title='Paisaje de otoño'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-4477869135358866011</id><published>2011-11-30T23:19:00.001+01:00</published><updated>2011-11-30T23:25:27.967+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>La historia sin memoria.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Cuando decidí escribir minovela, empecé una investigación histórica que debía llevar unos pocos meses yme acabó ocupando más de un año. Mi año “sabático” lejos del mundo laboral, sefue en jornadas diarias de más de ocho horas dedicadas a conocer algunosdetalles sobre la vida de mis familiares, pero también del contexto políticoque les tocó vivir, desde una perspectiva muy local hasta otra totalmenteinternacional. Una de mis mayores sorpresas fue comprobar cómo hay situacionesque se&amp;nbsp; repiten, casi de forma idéntica,a lo largo del tiempo y cómo circunstancias de la política actual no son muydiferentes a las que ocurrieron en aquellos años turbulentos del siglo pasadoque marcaron con sangre el destino del mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Cuando el socialista Juan Negrínllegó a la Presidencia del Gobierno de la Segunda República, en la primavera de1.937, la guerra ya estaba perdida. El bando republicano se había desangrado endisputas internas durante los primeros meses del conflicto y no había sabidoimponer la autoridad necesaria. Grupos de pistoleros habían dictado su ley enlas calles de algunos pueblos y ciudades y las milicias, tan repletas deidealismo como carentes de preparación y armamento, no habían sabido hacer frentea un enemigo mucho mayor, que contaba con preparación militar y el apoyo humanoy armamentístico de las potencias fascistas de Alemania e Italia. Durante losprimeros días, incluso horas, del golpe de estado, se sucedieron gobiernoscentristas sin carácter para abordar el terremoto social y político que estabasucediendo. Cuando se dieron cuenta que eran los sindicatos los que controlabanla situación en la calle, colocaron en la presidencia del gobierno a LargoCaballero, al que llamaban el Lenin español, un hombre de escasa preparación,próximo a los sindicalistas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;ras la caída de Málaga y ladesbandada con la que se retiraron las tropas republicanas, desasistidas porparte del gobierno, Azaña propuso a Juan Negrín para que se pusiera al frentedel mismo. Negrín era un médico eminente, fisiólogo, científico y poliglota(dominaba el alemán –había estudiado medicina en la Universidad de Leipzig-, elfrancés y el inglés) que tenía una enorme capacidad de trabajo. Aunque tarde,se emprendieron las reformas necesarias para afrontar la guerra. Se estructuróun ejército que intentara resistir al enemigo y se redujo el descontrol de lascalles. Pero el enemigo era mucho más fuerte y siguió avanzando. Las medidasfueron criticadas con ferocidad por los anarquistas, que querían anteponer larevolución a la guerra, y por los nacionalistas, más interesados en susegoístas intereses sobre competencias recién adquiridas que en la victoria común,el único medio que permitiría consolidarlas. Sin el apoyo de las democracias occidentalesque, guiadas por Gran Bretaña, representaron una farsa de aparente neutralidady con la oposición de la izquierda y de los nacionalismos de centro, elGobierno del socialista Negrín tuvo que luchar con un enemigo demasiadopoderoso sin los medios necesarios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Y así, frente a laoposición, en algunos casos desleal, de algunos de sus socios (la actuación delos nacionalistas vascos sólo puede calificarse de cobarde y vergonzosa), perotambién de miembros de su propio partido, Negrín impuso la consigna deresistencia a toda costa. Al tratar de alargar la guerra, alargaba también elsufrimiento del pueblo, pero era consciente, por la actuación de terror yfusilamientos masivos que venía desarrollando el oponente, que la derrotaconllevaría una situación mucho más dramática.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Cuando ya no quedaba nadaque hacer en el territorio español y la retirada en el Ebro dejaba a Francoabierto el camino hacia la victoria, Negrín y los republicanos pusieron susesperanzas en Europa. En septiembre de 1.939 el continente estaba al borde dela guerra y su estallido a nivel internacional podía cambiar el curso delconflicto en España. La política expansionista de la Alemania llevó a los nazisa invadir los Sudetes, una región de la antigua Checoslovaquia, pese a lasadvertencias de las democracias occidentales. No era el primer país que caíabajo las fauces del nazismo, que anteriormente se habían anexionado Austriamientras toda Europa miraba hacia otro lado. Con el objetivo de abordar lasituación de crisis se convocó la conferencia de Múnich. Allí los gobiernoseuropeos, con Gran Bretaña y Francia a la cabeza, se rindieron a laspretensiones del fascismo, sacrificaron a Austria y Checoslovaquia con laintención de evitar el enfrentamiento con Hitler. Su cobardía fue castigadaapenas unos meses más tarde y le dio alas a los nazis que impusieron su leyinvadiendo toda Europa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Tras los Acuerdos de Múnich,a &amp;nbsp;los republicanos españoles ya no les quedabaninguna esperanza. Negrín tomó medidas, encaminadas a buscar un acercamientocon el enemigo, que anunció en un memorable discurso pronunciado en la Sociedadde Naciones, pero Franco sólo se confirmaba con una rendición incondicional yel exterminio del rival para poder así consolidar una larga dictadura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Tras la derrota, la políticade resistencia se demostró justificada. Centenares de miles de españoles fueronasesinados u obligados al exilio por parte de los vencedores. La figura públicade Negrín fue vapuleada con mentiras por el franquismo que vertió sobre él unacampaña de calumnias. Pero los derrotados también necesitaban un chivoexpiatorio que fuera la diana de todas las críticas, alguien a quien culpar dela derrota. El Partido Socialista fue enormemente injusto con él retirándoleincluso la militancia. No fue hasta el año 2.009, cuando los historiadores yahabían desmontado, una por una, todas las falsas acusaciones que provocaron sudescrédito, cuando se le restituyó con todos los honores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Siempre he tenidopredilección por los derrotados de la historia, los personajes cruelmentemaltratados por las crónicas, muchas veces de forma injusta. Durante lasúltimas semanas se ha acentuado una campaña orquestada contra otro presidentesocialista a quien se le ha hecho culpable de todos los males del país. En unmundo globalizado, donde los países europeos han cedido su capacidad de gestióneconómica a organismos comunitarios, la mayor crisis económica en mucho tiempoestá poniendo a prueba a los gobiernos, que no saben cómo hacer frente aestrategias de enemigos muy poderosos e invisibles que ahora llaman losmercados. Tras meses sin querer afrontar el problema, meses de disputasconstantes, en los que todos sus rivales políticos han antepuesto los interesespropios a los del país, abandonado por todos, un presidente socialista se vioobligado a imponer medidas, que probablemente no compartía, con la misión decombatir a un enemigo contra el que ya era tarde para luchar. Enfrente sólotenía rivales que pedían una rendición incondicional o que volvían a anteponersus intereses nacionalistas en momentos donde la unidad era más necesaria quenunca. Y al igual que décadas atrás, volvieron a cometerse muchos errores,errores que luego sus propios compañeros han tratado de olvidar como si nohubieran existido. Tratando de ocultar los errores renegaron también losaciertos de un presidente que ha acometido reformas sociales que reparabaninjusticias históricas. Hoy hay detalles pequeños a los que no le damos importancia,el humo del tabaco que ha desaparecido de nuestras vidas, el matrimonio entrepersonas del mismo sexo, el recuerdo de los olvidados por la memoria histórica,el reconocimiento de los derechos de aquellos que viven de dependencia deotros, los intentos por romper con un centralismo de siglos para reconocer loque nos diferencia como única manera de recordarnos lo que nos une y otrasmuchas medidas que tal vez se quedaron a medias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Zapatero y Negrín no se parecen en muchas cosas, la capacidad intelectual y de trabajo del segundo, no ha caracterizado al primero, pero, aunque tarde, ambos tomaron medidas para una lucha imposible en la que se quedaron solos. Y yo confieso (pese a todo y contra la moda imperante) simpatía por ambos personajes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Ochenta años más tarde,Europa vuelve a sacrificar a algunos países para satisfacer el expansionismoalemán y en España otro presidente socialista es abandonado a los pies de loscaballos. La historia no tiene memoria, parece que los europeos y lossocialistas españoles tampoco. Espero que las similitudes acaben aquí. Elprecio que hubo que pagar por los errores de entonces fue demasiado alto. Trasla derrota de la República en España se inició una dictadura que duro más decuarenta años y sólo cinco meses después de inició la Segunda Guerra Mundial&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-4477869135358866011?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/4477869135358866011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/la-historia-sin-memoria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4477869135358866011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4477869135358866011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/la-historia-sin-memoria.html' title='La historia sin memoria.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-912864128170303784</id><published>2011-11-27T00:15:00.001+01:00</published><updated>2011-11-27T00:20:50.128+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>La geografía de mi infancia</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Es treinta y uno de octubreen un tren que me aleja de Málaga. Atrás han quedado las huertas del Valle delGuadalhorce, los pueblos blancos sobre las lomas suaves, rodeados de frutales, &amp;nbsp;también los olivares, que se alineaninterminables sobre las colinas cordobesas y las dehesas de encinares antiguosentre los que el ganado campa tranquilo. La noche se borra difusa en laventana, avanza deprisa como el vagón cafetería que empieza a dejar ya muy atrásla ciudad de mi infancia, a la que no sé cuánto tiempo tardaré en volver. Estavez mis padres viajan conmigo, se mudan, se marchan para siempre a unospaisajes menos cálidos y lejos queda la cuna donde estuvo mi origen, vacía sincasa, sin cama propia a la que regresar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;En el vaivén del vagónbailan los recuerdos. Hace dos días no pude evitarlo. Al caminar por las callesde mi infancia, el corazón me atracó armado de una nostalgia pegajosa, de unaemoción, ahogada por décadas de distancia, que apenas necesitó un segundo,girar una esquina, para volver del pasado como si nunca se hubiera ido. Allí seguía,diferente, la diminuta calle Dos Hermanas, rota por la mitad desde quederribaron mi casa. Han construido un pequeño parque infantil de columpiosmodernos en el lugar del viejo descampado, el que entonces me parecía enorme yahora compruebo que, también en esto, nos engañó la niñez con sus dimensionestramposas y sus sueños incompletos, que se quedaron a medias. Y de repente loveo, al niño callado que escogieron el último porque era el más tímido, el máschico, el mismo que, por esos azares tan extraños que a veces tiene la vida,acertó a meter el pie, de forma fortuita, entre un bosque de piernas. Y veoaquella pelota, creo que roja, entrando entre dos pequeñas montículos,construidos a base de piedras y jerséis, que delimitaban una porteríaimaginaria. Aquel fue el primer gol de mi vida, en un solar triste en el queesa tarde, posiblemente de finales de verano, los coches decidieron no aparcary dejarnos un terreno para nuestros juegos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-lPBsfuVJom4/TtFz6np7jKI/AAAAAAAAAcs/DTA4SqvjP3Y/s1600/La+geograf%25C3%25ADa+de+mi+infancia.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="164" src="http://4.bp.blogspot.com/-lPBsfuVJom4/TtFz6np7jKI/AAAAAAAAAcs/DTA4SqvjP3Y/s320/La+geograf%25C3%25ADa+de+mi+infancia.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Cerca, la calle HuertoMonjas es hoy una sucesión de casas derribadas. El convento de las carmelitassigue en pie. Lo habitan trece ancianas, que esta mañana salieron a medias dela clausura para despedirse de mi madre a través de una reja. Allí estabantodas felices oyendo los poemas que María aprendió en un convento de laprovincia de Jaén donde tomó los hábitos en su juuventud, donde la internaronde niña mientras mi abuela María malvivía en una cárcel franquista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Apenas a un centenar de pasos, el cruce delMolinillo está vacío en la tarde del domingo. Entonces los puestos ambulantesextendían por las callejuelas cercanas la fruta, la verdura, las telas, loshuevos. Allí, un día, ahora la imagino de invierno, vi por primera vez a unhombre vestido y sobre todo peinado de mujer. Vendía cupones para una rifa desábanas y saludó a mi abuela María con ese afecto de los que se conocen deantiguo. Ella luego no supo explicarme, a mis quizás cinco años, las razones deese travestismo. El Mercado de Salamanca hace tiempo que malvive, al igual queel resto del barrio, indiferente a la apatía de décadas de menosprecio porparte de sucesivos consistorios municipales para los que la zona debe serinvisible, pese a estar a cinco minutos caminando del centro. Abandonado portodos, dormita en un sueño que parece una pesadilla. Ya nadie recuerda que susarcos neo árabes simularon un zoco argelino en una película -Mando perdido- queinterpretaron Claudia Cardinale y Anthony Quinn poco antes de que yo naciera. Cuandoera niño aún se recordaba el rodaje con la Cardinale que, según decían, llegó radianteen un coche enorme y negro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-snJhwUchgF8/TtFzc_qZspI/AAAAAAAAAcc/PH4Q3bEIeFs/s1600/mercado+de+salamanca.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-snJhwUchgF8/TtFzc_qZspI/AAAAAAAAAcc/PH4Q3bEIeFs/s320/mercado+de+salamanca.jpg" width="236" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Al principio de la calle Ollerías cerraronlos bares, la zapatería de la esquina, la tienda de ultramarinos –aunque poraquel entonces los productos que vendían ya no llegaban del otro lado del mar-,la droguería, donde los dependientes vestían una bata azul, y hasta una tiendade juguetes de la que ahora ya comienzo a tener dudas sobre su existencia real.Sólo queda la panadería en la que siempre hacía cola, mientras me distraíamirando los dulces del mostrador -la palabra pastel aún no existía en mivocabulario infantil-. Tampoco la tienda de los chinos, con su mercancía tanbarata como inútil, que ocupa el espacio donde antiguamente había tres tiendas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Algunas casas han ido cayendo, han dado pasoa descampados llenos de escombros donde crece la basura y los ailantos, esosarbustos que aprovechan el menor hueco para invadirlo de tristeza. Los vecinoshan ido marchando, envejeciendo, las familias de trabajadores modestos, deobreros humildes ya no viven allí. Sólo quedan las viudas ancianas que nopudieron o no quisieron marcharse y esa chusma gritona, ociosa, que nuncatrabaja y desparrama hoy su mala educación por el barrio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Sigo caminando hasta la esquina con la calleAlderete. Allí estaba la cafetería Maripepe, siempre llena de tenderos, derepartidores, de vecinas que compartían la tostada, la alegría y el café conleche. Al pasar por aquella puerta, mis ojos miraban con envidia a los quedesayunaban entre risas y palabras que sonaban desde lejos. A mí aquellastostadas con mantequilla me parecían más deliciosas que el pobre bocadillo queme daban en mi casa simplemente porque era un espacio prohibido, donde nuncahabía entrado. En aquellos tiempos de estrecheces, para nosotros era casiimposible desayunar en un bar. La esquina del Maripepe ya no existe, el bartampoco. Ampliaron la calle estrecha y desparecieron las tostadas. A unoscincuenta metros sobrevive “Los leones chicos”, su competencia, que siempre fuemenos más popular. Decían que era más caro. Los grandes ventanales sobreviven ahoradisfrazados de pequeñas ventanas, a través de las que se ve un camarero quemira con aburrimiento a un par de clientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;La churrería de Gregorio cerró hace décadas.El edificio tapiado espera las fauces de las excavadoras. En el suelo frío deaquel portal le dejaban dormir por las noches a una viuda de la guerra. Sellamaba Dolores y era mi abuela. A mi padre le llamaban “Pepe aguas” porque elúnico oficio que les quedó fue ponerse en la entrada del Cine Duque con un parde botijos y unos cartones de tabaco y vivir de las propinas escasas y la muchahambre que aquellas mercancías tan sencillas les dejaban. La que han restauradoes la Capilla de La Piedad, la que sacaba mi tío Fali en la procesión delViernes Santo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;El tren atraviesa las anchas autopistas quese acercan a Madrid cuando me viene a la mente la Cuesta de Capuchinos. Loniños la bajaban con aquellos vehículos que construían con tres cojinetes ycuatro tablas. En aquella época la pendiente me parecía enorme, se precipitabadesde la iglesia de la Virgen de la Pastora, la que procesionaban en Mayo. Enlo alto de la cuesta se acababa el territorio de mi niñez, que se reducíaapenas a una docena de calles y a un par de plazas donde transcurría todo en lavida. Antes de llegar a la cuesta se encontraba la fábrica de conservas depescado, en la que había trabajado mi abuela Dolores, ya en los sesenta, y elportal mugriento, en el que se cambiaban tebeos viejos y novelas de oestellenas de polvo, las que escribían en Barcelona antiguos escritoresrepublicanos represaliados a los que el franquismo trató de negarles un futuro.Me llevaba mi abuelo a escondidas porque a mi madre no le gustaba aquellatrapería que, según ella, estaba llena de chinches.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Esta vez no quise pasear por la antigua calleCauce “el Cau”, que ya ni siquiera conserva el nombre, ahora la llaman Juan dela Encina. Allí se encontraba la corrala donde mis padres primero fueronvecinos y luego novios. Esos conjuntos laberínticos de viviendas se agrupabanen torno a un patio lleno de sábanas colgadas a secar y un lavabo comunitario,que consistía en un agujero en el suelo que tapaba una puerta de madera. Cadahogar se componía de una o dos habitaciones sin cocina, en las que se apilabanfamilias numerosas. Hoy forman parte de un pasado muy remoto, como el grumo delas natillas que se pegaban a la olla de mi abuela y otros lugares que seperdieron en una esquina olvidada de mi infancia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;El primer parvulario, que estaba en la bajadade la calle Dos Aceras, del que guardo el que creo es mi primer recuerdo: lariña de la “seño” por no saberme limpiar bien el culo y aquellas dos mellizas,muy cabezonas, que me miraban mientras reían y cuyas caras creí ver muchos añosmás tarde en los rostros de algunos de los enanos pintados en las Meninas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Mi primera escuela fue la de San Pedro y SanRafael. Ahora sé que también en ella estudió Picasso. Se levantaba en la PlazaSan Francisco. Aún queda la fuente de Pomona, la diosa romana de la fruta, esculpidaen mármol de Carrara. Sobre el solar en el que se levantaba la escuela construyeronlo único que parece importarle al actual Ayuntamiento. En la Málaga que se caea trozos florecen, al calor de los consistorios conservadores, las casas dehermandad, esos edificios postizos, horribles, con campanarios simulados yportones gigantescos, donde hoy se construyen los pasos que posesionan enSemana Santa. A mí me gustaban más aquellos entoldados, levantados al airelibre, junto a las tapias de las iglesias, que dejaban infinidad de rendijas através de las cuales, al llegar la primavera se podía ver el avance laconstrucción de los tronos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Muchos de los edificios que recuerdo ya noexisten. Tampoco mi casa. Era pequeña, pero tenía dos pisos y una escalera quea mí me parecía inmensa en aquella época. Arriba, un pasillo oscuro llevaba alas dos únicas habitaciones. El suelo alineaba azulejos blancos y negros, comoun damero sin fichas. A mitad del pasillo, justo a la altura de la puerta de mihabitación había uno roto que bailaba. Yo siempre evitaba pisarlo para noescuchar el ruido seco que tanto miedo me daba, un miedo injustificable queduró mucho tiempo desde que pasó lo de aquella mañana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt;"&gt;Era invierno, hacía frío y llovía. Bajo elcalor de las mantas se oía el sonido de la lluvia golpeando los postigoscerrados. Mi padre entonces trabajaba y se marchaba muy temprano. Un poco mástarde lo hacía mi madre, que madrugaba los días alternos para fregar en unafuneraria. Esos días yo me quedaba solo y cada noche, en las oraciones queentonces rezaba, pedía despertarme tarde, cuando mi madre ya hubiera llegado,justo a tiempo para ayudarme a vestirme y darme el desayuno antes de ir alcolegio. Aquella madrugada oí pasos caminando por el pasillo. Al principiopensé que sólo eran imaginaciones mías, pero cuando un pie pisó el azulejo roto,un estruendo de pánico rompió el silencio y yo me escondí, todo lo que pude,bajo las mantas. Unos días más tarde mi madre me contó que, por un motivo queya no recuerdo, no pudo trabajar ese día y regresó antes. A pesar de saberlo,siempre le tuve miedo a aquel sonido, ese miedo inexplicable que sólo existe enlos recuerdos infantiles, esos que me asaltan muy de tarde en tarde y que, comoahora, me inundan el corazón de nostalgia por un territorio que ya no existe,una geografía, pobre pero honrada, que sólo pervive en mi memoria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-912864128170303784?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/912864128170303784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/la-geografia-de-mi-infancia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/912864128170303784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/912864128170303784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/la-geografia-de-mi-infancia.html' title='La geografía de mi infancia'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-lPBsfuVJom4/TtFz6np7jKI/AAAAAAAAAcs/DTA4SqvjP3Y/s72-c/La+geograf%25C3%25ADa+de+mi+infancia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-3148632871852293845</id><published>2011-11-15T22:50:00.001+01:00</published><updated>2011-11-15T22:52:13.940+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Dos años más tarde</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;La luz brillante de la tardede octubre se refleja en los campos, se vuelve intensa, dorada, conforme seacerca la puesta de sol. El paisaje desfila a gran velocidad en la ventanilladel tren que me lleva al sur. Se van sucediendo las huertas, los campos yermos,los encinares, las llanuras donde ya no está el cereal y la primera oscuridadde la noche refleja mi cara en el cristal. Detrás un paisaje, ya borroso,empieza a confundirse con la anochecida. Dos octubres más tarde regreso denuevo. Esta vez no voy a que me expliquen las historias que quiero contar en minovela, pero los recuerdos empiezan a apelotonarse. Dos años después vuelvocargado de personajes cuyas vidas fueron desenredándose por sorpresa sin apenasdarme cuenta y que fui tomando de prestado, de forma apresurada, en este blog.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Y regresa María, la abuelaque no confesó ni frente a un pelotón de fusilamiento y pagó por ello con lacárcel. Y Antonia, su madre, que lo abandonó todo por casarse con un hombrepobre, veinte años mayor, del que se había enamorado. También su abueloAntonio, el teniente que volvió enfermó de la Guerra de Cuba, el que variasdécadas antes se alistó para luchar en la tercera Guerra Carlista para buscarel bienestar de su familia. Y veo a mi madre, cruzando con apenas seis añostoda la ciudad de Granada después de que la guardia civil detuviera a la suyaentre golpes y patadas. Y a su hermana Resu, con la que compartió aquel tiempooscuro de internados, adoctrinamiento y hambre. Y a sus tíos Ángeles, Pepe y Conchaque, huyendo de la muerte, se la encontraron de cerca en mitad de unadesbandada. Y al hermano de éstos, Paco que fusilaron frente a la tapia del cementerioun día antes de que cumpliera veinte años. Y a su padre Pepe, el gañán que lehablaba a los animales y que aquella mañana le llevó una olla de potaje de colque ya nunca llegaría a probar. Y regresa José, mi abuelo casi desconocido porla distancia, que se echó al monte cuando acabó la guerra y luego, en losmomentos más difíciles, no supo ser tan valiente ni tan digno. Y los Quero,aquella banda de hermanos que se negaban a rendirse tras la derrota.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;También vuelve el tenientede ingenieros, insensible al sufrimiento de la mujer embarazada de seis meses ala que interroga. Y el falangista que se pasea orgulloso por su pueblo despuésde haberlo sembrado de muerte. Y el enérgico teniente coronel de artillería quetomó la radio de Granada la noche del “glorioso” alzamiento y juzgó a unospobres desgraciados que no podían defenderse, cuyo único delito era ser lasmujeres, los hermanos, las madres de los que han huido a la sierra. Y el generalque duda si sumarse al golpe de estado y cuando lo hace es ya tarde para salvarla vida. Y el director de la prisión que frente a las presas alineadas en elpatio les dice no es un Ángel, ni un Caballero pero que de León tiene hasta elrabo y que con él van a aprender lo que es la disciplina. Y a la subdirectora,perteneciente a la Sección Femenina, donde le inculcaron los valores del odio,los que un psiquiatra, amigo de los nazis, trata de justificar y un periodista -rencorosocomo también lo será su nieto, futuro presidente de un gobierno muy de derechas-tratará de explicar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Y Arthur, el periodistahúngaro que la noche antes de que entrara un enemigo salvaje decidió quedarseen Málaga porque no quería seguir huyendo. Y Sir Peter, el zoólogo británicoque le dio cobijo y luego le salvó la vida. Y un fascista, famoso por alquilarel avión con el que se inicio la maldita guerra, que quería matarlo. YElisabeta, la rusa idealista que vino para ayudar a la República comotraductora y cogió el fusil aquel día que un avión enemigo ametralló a unosniños sobre el asfalto de una carretera repleta de gente que huía. Y un periodistadeportivo, reconvertido en corresponsal de guerra, que seguía las noticas a uncentenar de kilómetros de distancia. Y su admirado general, que cada nochevomitaba por la radio sus palabras de odio. Y Norman, el médico canadiense quesalvó tantas vidas en aquella carretera sembrada de muerte y su ayudante, quepudo fotografiar ese horror y contarnos lo que vio con sus ojos asustados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Y regresan los versos delpoeta que fusilaron en un barranco por decir que la burguesía de Granada era lapeor de España. Y su amigo, al que él llamaba el socialista de guante blanco,el ministro republicano que murió exiliado en Nueva York, la ciudad que nuncaduerme, el congresista que dio voz, por primera vez en ese estrado, a lospobres del Barranco del Abogado, que querían al menos mandar en su propiahambre. Y Juan, el Presidente que se niega a rendirse por mucho que la derrotasea evidente en los sótanos del castillo donde se reúne con lo que queda de su gobierno.Y a Francesc, otro Presidente que quiso descalzarse frente al pelotón defusilamiento para pisar su tierra en el momento de la muerte. Y a unindependentista cobarde que pretendió llevarle la contraria mientras vivíaalejado de las bombas y del sufrimiento de su pueblo. Y a Manuel, un periodistapequeño burgués de corazón republicano, que supo describir como nadie a losextremistas de la guerra y murió de soledad en su exilio de Londres. Y a Gerdala fotógrafa que quiso estar tan cerca que murió bajo un tanque en retirada. Ya Robert, su colega, amante y amigo que guardó sus fotos en una caja que estuvoperdida durante más de setenta años y que cambió el fotoperiodismo para siempre.Y a Antonio, el poeta que murió de tristeza, al poco de cruzar la frontera,recordando una patria que ya no existía, los días azules de su infancia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Y me conmociona el valor delos antiguos combatiente republicanos, que después de malvivir durante meses enun campo de concentración, abandonaron aquella playa maldita para combatir denuevo al fascismo con una valentía encomiable, que les llevó a ser los primerosen entrar en París con aquellos tanques que llevaban escritas los nombres depueblos y ciudades españolas con letras blancas. Y a Stefan, el austríacosensible que huyó de los nazis y acabó suicidándose cuando pensaba que el mundono se libraría del yugo de los asesinos. Y a Primo, el judío italiano que tuvoel valor de contarnos el horror del que había sobrevivido tras cruzar todaEuropa para regresar a su casa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Vuelve el recuerdo deldirector de un periódico republicano que murió desangrado en los primeros díasde la guerra, después de que un culatazo le incrustara los cristales de susgafas. Y del coronel cobarde que no supo dirigir sus tropas en mitad de ladesbandada. Y del general que murió en la primera línea de combate contra loscarlistas; del almirante que, tras intentar evitar sin éxito el suicidio de suflota, se puso al frente de la misma y de otro general muy cruel que inventólos campos de concentración y los llenó de mambises.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Y me vienen a la mente laspalabras del periodista inglés, que se alistó en unas milicias troskistas, sinsaber ni siquiera cuáles eran sus ideales, porque tenía muy claro quedefendiendo a la República defendía al mundo de la amenaza del fascismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Un montón de personajes seconfunden en la ventanilla del tren mientras la noche cerrada oscurece loscampos y sólo se desvanece cuando el vagón pasa a toda velocidad por algunaestación donde nadie espera. Decenas de sufrimientos, de pasiones, de luchas sedesvanecen cuando la brisa tibia, casi cálida, de una Málaga otoñal me da labienvenida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-3148632871852293845?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/3148632871852293845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/dos-anos-mas-tarde.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/3148632871852293845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/3148632871852293845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/dos-anos-mas-tarde.html' title='Dos años más tarde'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-4844899719285604500</id><published>2011-11-14T19:41:00.001+01:00</published><updated>2011-11-16T16:30:55.797+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Las medallas el torturador</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando hace ahora dos años,entre impaciente y cansado, acabé la investigación histórica que debía arrojarluz a la novela, era consciente que volvería a ella conforme avanzara elproceso de escritura, porque la búsqueda nunca finaliza y todo está abiertohasta el final. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En la segunda escena delprimer capítulo aparece un personaje secundario. Como otras muchas cosas, elazar me trajo su existencia. Cuando leí por primera vez el sumario de la causa595, me sorprendió la frialdad con la que el teniente de ingenieros, que estabade guardia ese día, reflejaba los dramáticos sucesos relacionados con ladetención y posterior tortura de mi abuela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Esas líneas despiadadas meayudaron a dibujar un personaje, uno de esos secundarios que aparecen sólo alprincipio de la historia, de forma breve, pero que adquieren un protagonismoinicial, inesperado, que logra fluir la acción. Pero, después del ímpetu losprimeros momentos, el teniente se diluyó en pocos rasgos imprecisos. Miimaginación lo creyó joven, recién salido de la academia y con ganas dedestacar entre sus superiores, todos ellos más zafios, pero con más galones porsus méritos de guerra. Lo veía más bien como un muchacho de clase mediaempobrecida, probablemente de una pequeña ciudad castellana. Y así se fuediluyendo con el paso del tiempo. Sin duda yo mismo tuve gran parte de culpa.No quiero escribir una novela maniquea. Durante la guerra, la mezquindad noentendió de bandos y, por ello, sin darme cuenta fui indulgente, demasiadobenévolo, con ese personaje&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El azar volvió a acercármelohace varias semanas. Estaba reescribiendo la escena con una desesperante faltade habilidad cuando el mar de google volvió a arrojarme una botella en la playade mi proceso creativo. Las olas me llevaron a una web de condecoracionesmilitares. El tono de algunos comentarios “el Alcázar nunca se rinde”,indicaban que me adentraba en territorio enemigo para mi sensibilidad. Losvisitantes habituales del foro presumían de sus prendas, de los resultados desu caza. Uno de ellos había adquirido recientemente las medallas de uncomandante de ingenieros, el hombre que, dieciocho años después de instruir unacausa contra mi abuela y una decena de personas, cuyo principal delito habíasido ayudar a los hombres que se echaron al monte, pasó a la reserva enAlicante. Como si fuera un trofeo, allí encontré una fotografía de sus galonesy medallas. Cinco de esos metales lucían de la pechera de su uniforme la mañanaque interrogó a mi abuela María.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El teniente Medina -hedecidido intercambiar los apellidos reales de los personajes siniestros de mistextos para no incomodar a nadie- volvió a tomar vida en aquella foto y en suexpediente militar, que recibí unas semanas más tarde. A sus cuarenta y unaños, haraganeaba en la Granada de posguerra, después de haber servido durantemás de veinte en el cuerpo de ingenieros. Con la mayoría de edad, abandonó supueblo, en la Tierra de Baños extremeña, para alistarse voluntario y marchar aMadrid donde quedó inscrito en un Regimiento de Telégrafos. Allí puso todo suempeño en ascender por el escalafón, pero, pese a varios rápidos ascensosiniciales, en 1.920, cuando estaba a punto de alcanzar los galones de sargento,participó en un altercado que le supuso la inmediata degradación a soldado. Unanoche, probablemente de juerga y borrachera, obligó al conductor de un tranvíaa cambiar su ruta para acercarle al cuartel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Meses más tarde, marcha parala Guerra de África con la 1ª Compañía Expedicionaria que organiza el gobierno.Dos años después, recibe su primera condecoración, la Medalla Militar deMarruecos. Envuelta por una corona de laurel, aparece la silueta de Alfonso XIIcon el casco en punta de los lanceros de la Guardia Real. De su cinta verdecinabrio, irá colgando en los años siguiente los pasadores de Melilla, Tetuán yLarache. Por su participación en el desembarco de Alhucemas se le concede laCruz de Plata al Mérito Militar con distintivo rojo y el ascenso a suboficialpor méritos de guerra. Debía presumir de sus medallas, porque antes habíacomprado una que no tenía ningún mérito, la del homenaje de los Ayuntamientos aSus Majestades Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Cualquier civil que quisiera pagardiez pesetas podía hacer gala de ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tras la guerra en el Rif sucarrera se estanca, pero antes recibe su cuarta condecoración, la Medalla de laPaz de Marruecos. De forma ovalada y enmarcada por dos ramas de olivossujetadas por un lazo que se unen en una media luna, dibuja un paisaje deciudad africana, iluminado por el sol con un nimbo radiado entre cuyos rayos selee la palabra Paz. Sobre ella posa una paloma exenta con las alas abiertas yuna rama de olivo en el pico y la corona real. La cinta, de muaré blanco, tienebordada una estrella de seis puntas y dos franjas con los colores nacionales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con la llegada de laRepública, nuestro personaje se acoge a la llamada Ley Azaña, promulgada paraaligerar el obsoleto ejército del exceso de oficiales. Entonces decideretirarse a Granada, ya que se había casado, dos años antes, con Francisca, unagranadina. El “Glorioso Alzamiento Nacional” le pilla en la ciudad marroquí deArcila y, sin dudarlo, se presenta voluntario para servir al nuevo régimen. Alparecer su ardor guerrero ya no es el mismo de antaño y pasa toda la guerra enretaguardia, prestando servicios de vigilancia de la línea telegráfica que ibadesde Tánger a la Zona Francesa y como instructor de la Falange en Larache. Poresos servicios recibiría más tarde la Medalla de Campaña con distintivo deretaguardia. Empavonada en negro con el borde y algunas alegorías en dorado,donde aparecen hojas de laurel y robles, figura la Laureada en oro, siendo ennegro un sol naciente, en el cuadrante superior que representa a España, enlucha con un dragón con una hoz y un martillo que representa al comunismo. Lacinta es con los colores nacionales y borde en negro.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/--Zkb3mAmeoM/TsFhtP9oTYI/AAAAAAAAAcU/BCu7nOCSNoQ/s1600/Medallas+Matamoros.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em; text-align: center;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/--Zkb3mAmeoM/TsFhtP9oTYI/AAAAAAAAAcU/BCu7nOCSNoQ/s1600/Medallas+Matamoros.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial, sans-serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial, sans-serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tras el final de la guerra,causa baja durante dos meses en el ejército, al que reingresa sólo dos mesesmás tarde para ser ascendido a teniente por antigüedad, un modesto ascenso pococomparable al de algunos colegas que habían medrado con el conflicto bélico. Apartir de ese momento, se dedica a esperar su ascenso a capitán, prestando susservicios como instructor y juez militar en los juzgados de Granada. Es en esemomento cuando su vida se cruza, de forma desgraciada, con la de mi abuela,que, entre golpes y preguntas, debió ver el brillo de aquellas medallas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Así, el teniente Medina, esepersonaje secundario que aparece en una esquina de la historia, y del que suexpediente militar destaca “la capacidad para las funciones administrativas, laaptitud para los cargos judiciales” y cuya actividad profesional más distinguidaes “la movilización”, va cobrando de nuevo vida y una personalidad compleja,mientras su creador se va olvidando de complejos maniqueos y construye unatrama más allá de la verdad, aunque sin engañarla del todo.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 115%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-4844899719285604500?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/4844899719285604500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/las-medallas-el-torturador.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4844899719285604500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4844899719285604500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/las-medallas-el-torturador.html' title='Las medallas el torturador'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/--Zkb3mAmeoM/TsFhtP9oTYI/AAAAAAAAAcU/BCu7nOCSNoQ/s72-c/Medallas+Matamoros.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-425444736396287956</id><published>2011-11-02T01:11:00.000+01:00</published><updated>2011-11-16T16:30:14.797+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los personajes que no caben en mi novela'/><title type='text'>La maleta mejicana 2. Gerda Taro.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Enla exposición La maleta mejicana las fotos de Chim, Capa y Taro se solapan, sefunden para crear una perspectiva histórica del momento. Durante un tiempo,Taro y Capa incluso firmaron de forma conjunta sus imágenes y, en un primerinstante, cuesta distinguir, hasta que no se lee el pie de fotos de los textosde la exposición, quien es su autor. Pero, pasados unos minutos, la miradaempieza a advertir el sello personal que las diferencia. Mientras Chim y sobretodo Capa retratan la guerra, los soldados que avanzan, que se preparan para elcombate, que descansan, Taro vas mostrando cada vez más interés por elsufrimiento en la retaguardia, por las personas que tratan de sobrevivir en la cotidianeidaddel conflicto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Taroy Capa llegaron a Barcelona en agosto de 1.936, tan sólo un mes más tarde delinicio de la contienda. Más tarde se trasladan a Madrid, donde toman losprimeros negativos, que luego se guardarían en “la maleta mejicana”. Vemos lasruinas de la capital en mitad del invierno, los edificios destruidos por losbombardeos, las calles vacías, llenas de escombros, por las que apenas caminanalgunas siluetas que recogen leña en mitad del desastre, Días después, Gerda sefija en los soldados republicanos del frente del Jarama después de la batalla,hombres que miran a la cámara, que en su mirada expresan el cansancio de lalucha y el frío de la sierra. Luego viaja hasta Valencia y allí se centra en elreclutamiento del nuevo Ejército Popular. Tras la caída de Málaga y laposterior desbandada republicana, el gobierno ha impulsado importantes cambios,las milicias tan llenas de valentía e idealismo como carentes de disciplina, sehan mostrado incapaces para ganar la guerra. A través de la cámara de Tarovemos tropas que se alinean en la plaza de toros con sus uniformes nuevos,recién estrenados, que tratan de recordarnos al formalismo de los soviéticos,pero los rostros serios, marcados, acaban distendiéndose, comiendo bocadillossentados en las graderías de la plaza. Durante los días posteriores fotografíala vida cotidiana de la ciudad y le dedica una serie de negativos a LaPasionaria, pero no vemos a la líder vehemente de los mítines, sino a una mujerenlutada, distendida que charla con dos amigos. Tras viajar al frente deCórdoba, donde es testigo del movimiento de las tropas, regresa a Valencia. Laciudad está abarrotada de refugiados que han huido de otros lugares y losfascistas bombardean sin piedad a la población civil. Se centra entonces en elsufrimiento de la gente desde una cercanía que emociona, que no dejaindiferente. De las penumbras del interior de la morgue aparecen los cuerposensangrentados de mujeres y niños, inmóviles sobre el frío mármol blanco,rostros de cadáveres que sacuden las conciencias. Pero las imágenes másinquietantes la consigue en el exterior, apilado junto a una reja, un gentío,formado en su mayoría por mujeres, espera. Sus rostros inquietos, nerviosos,ansían saber si son algunos de sus seres queridos los que están dentro, en eldepósito de cadáveres. La cámara se va acercando a la multitud y, rodeada deotras caras, vemos a una mujer morena que se gira y nos está mirando. En susojos se ve la angustia de todo un país.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-UN1qNxF6Ls0/TrCKMpvpOyI/AAAAAAAAAcM/mb45kHD1u0c/s1600/gerda+taro+nueve.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-UN1qNxF6Ls0/TrCKMpvpOyI/AAAAAAAAAcM/mb45kHD1u0c/s320/gerda+taro+nueve.jpg" width="301" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Lasidas y venidas desde Valencia, donde está la sede provisional del gobierno, yel frente de Córdoba se suceden. Vemos a los campesinos y a los soldadosanónimos que siegan los campos, tratando de que la vida continúe a pesar de lasbatallas. También retrata a los escritores famosos que asisten al CongresoInternacional por la defensa de la cultura, André Malraux, Tristan Tzara, IlyaEhrenburg. Se traslada luego a Madrid y para ella posan Rafael Alberti y MaríaTeresa León, también rostros que miran al cielo buscando los bombarderos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Aprincipios de verano, el ejército republicano trata de reducir la asfixiantepresión del enemigo sobre Madrid y lanza una ofensiva en Brunete, a unatreintena de kilómetros de la capital. Gerda va hasta allí en diversasocasiones. Tras unos días en Paris, regresa de inmediato, pero en sólo unassemanas la situación ha cambiado y el contrataque nacional provoca la huida delos soldados republicanos&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=941875471568304858" name="_GoBack"&gt;&lt;/a&gt;. Vemos sus muecas de dolor,retirados en camillas. Taro sigue la acción desde muy cerca, tanto que leocasiona la muerte. Un avión enemigo en vuelo rasante descargó su metralla,provocando retirada desordenada en la que un tanque golpeó el coche donde ellaviajab. Tomaba fotos desde el estribo y cayó,&amp;nbsp;la oruga del carro de combate le pasó por encima. Horas más tarde, el 25de Julio, moría en un hospital de campaña cercano a El Escorial. Su brillantecarrera como fotoperiodista se truncaba de repente a los pocos meses de haberseiniciado, pero sus fotos quedaban para siempre.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Robert Capa recogió susnegativos y, después de la guerra, los guardó en tres cajas, junto a sus suyosy a los de Chim. Confundidos entre ellos aparecen las fotos que le había tomadoa su amada mientras dormía, de las que hablé en la entrada anterior de esteblog, y las fotos que un amigo común, Stein, le había tomado en París antes dela guerra. En ellas Gerda aparece sonriente, rodeada de amigos, bromeando.Vemos a una mujer joven, alegre, muy atractiva que fuma o escribe a máquina,que le dedica a la cámara una mirada seductora. Para Capa debían tener un gransignificado emocional, por eso quiso guardarlas junto al resto de negativos quehabían tomado en España, quería salvarlos antes de que los nazis entraran enParís. Ocho décadas después Gerda sigue mirándonos, seduciéndonos. Su historia,sus fotografías, su fama quedaron eclipsadas, olvidadas, hasta que hace apenasunos años fue redescubierta y conocimos a la fotógrafa audaz, valiente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-CGu7xQUoaeY/TrCJ2dcoAOI/AAAAAAAAAcE/WEesAwkKIRQ/s1600/gerda1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-CGu7xQUoaeY/TrCJ2dcoAOI/AAAAAAAAAcE/WEesAwkKIRQ/s320/gerda1.jpg" width="246" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Capadecía que si una foto no es buena es porque no estabas suficientemente cerca.Las de Gerda son magníficas porque supo acercarse como nadie al interior de losque sufren en la retaguardia y a los que oyen el sonido de las balas en elfrente de batalla. La última serie que nos dejó se inicia con escenastranquilas en las que se ven árboles, un grupo de caballería que cruza un río,luego las imágenes se vuelven borrosas, se aprecian soldados corriendo, yvarios negativos de un camión en llamas en mitad de un ataque, la serie acabaahí. Durante años los cazadores de tesoros han rastreado los campos de Brunetecon detectores de metales buscando la Leica perdida de Taro, la que tal vezcontenga sus últimas fotos antes de que cayera del vehículo. Las que vi en unaexposición hace unos días estuvieron pérdidas durante más de setenta años,quizá en el futuro aparezcan mas fotos de la fotógrafa que no tuvo miedo aestar muy cerca para enseñarnos el sufrimiento de la guerra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-425444736396287956?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/425444736396287956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/la-maleta-mejicana-2-gerda-taro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/425444736396287956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/425444736396287956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/11/la-maleta-mejicana-2-gerda-taro.html' title='La maleta mejicana 2. Gerda Taro.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-UN1qNxF6Ls0/TrCKMpvpOyI/AAAAAAAAAcM/mb45kHD1u0c/s72-c/gerda+taro+nueve.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-5141189269488422195</id><published>2011-10-26T01:00:00.000+02:00</published><updated>2011-11-16T16:31:11.324+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los personajes que no caben en mi novela'/><title type='text'>La maleta mejicana 1.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El ascenso del nazismoprodujo una diáspora en Centroeuropa, muchos judíos huyeron de sus países ybuscaron refugio en París, que, a principios de los años treinta, hervía devida y se convirtió en el hogar de cientos de intelectuales y artistasexiliados. La mayoría de ellos sobrevivían en la miseria, compartían pequeñosapartamentos alquilados, dormían en pensiones baratas y pasaban largas horas enlos cafés sin apenas consumir lo que no podían pagar. En ese momento, lascafeterías parisinas se convirtieron en el centro de la vida cultural,&amp;nbsp; de la esperanza y del miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En una foto tomada en laprimavera de 1.936 podemos observar una pareja joven, sentada en la terraza deuna café de Montparnasse. Comparten una sonrisa cómplice que nos desvela suamor. Ella, con un peinado “a lo garçon” y una boina oscura que sombrea susojos, entorna la mirada seductora. Coqueta con esa ropa humilde, primaveral, senos presenta atractiva, moderna. Él gira ligeramente la cabeza para dedicarleuna mirada tierna, parece un hombre seguro, con esa fortaleza interior quetienen los antihéroes de las películas en blanco y negro. Ella es alemana,nació en una familia de origen polaco y se llama Gerta Pohorylle. André Friedmannes húngaro, ambos son judíos y sobreviven como fotógrafos mientras se aman enel París de antes de la guerra. En un primer plano aparecen unas copas vacías,ocupan una esquina de la imagen, detrás un camarero con chaqueta blanca pasafugaz y un rostro de hombre, del que apenas podemos ver detalles, lee unperiódico. Pese a la falta de recursos a que les obliga el exilio, parecenfelices. En ocasiones tienen que empeñar su única propiedad, una cámara Leicaque siempre consiguen recuperar. Comparten lo poco que tienen, sobre todo losideales, con un grupo de amigos, inquietos ante el avance de los nazis.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-GVtq6s_zvJo/Tqc_FccXs5I/AAAAAAAAAb8/ELStYJiYB_8/s1600/gerda+y+capa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="237" src="http://3.bp.blogspot.com/-GVtq6s_zvJo/Tqc_FccXs5I/AAAAAAAAAb8/ELStYJiYB_8/s320/gerda+y+capa.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Sólo unos meses más tarde,con el estallido de la Guerra Civil en España, ambos deciden marchar aBarcelona. Durante casi un año fueron testigos del horror que provocaban losbombardeos fascistas y el hambre. En todo ese tiempo recorren, junto a su amigoy colega, el polaco David Szymin “Chim”, las líneas del frente y la retaguardiapara retratar la vida de un país moribundo y se convirtieron es testimonio desu sufrimiento, sus fotos explicaron al resto del mundo lo que estabasucediendo en nuestro país. Nos guardaron para siempre los rostros famosos,pero también anónimos, la mirada ampulosa del general Líster con ese aspectotan soviético que le otorgaba la enorme y pesada capa y la gorra de plato, lasque posiblemente fueron las últimas fotos que le tomaron a Federico GarcíaLorca, donde podemos ver cierta preocupación en su cara mientras conversa conun amigo poeta, la vehemencia de la Pasionaria, rodeada de hombres que lamiran, subyugados por sus palabras, en mitad de un discurso, los retratos devarios corresponsales que luego se convertirían en escritores famosos… perotambién los rostros de desconocidos, de soldados que duermen en las trincherasa la espera de un combate, de una campesina que amamanta a su hijo al mismotiempo que escucha al as consignas sobre la reforma agraria en un mitin, losniños que observan con curiosidad a las tropas que desfilan ante sus ojos, lasmadres que espera junto a una reja en la puerta de la morgue para saber sidentro se encuentran los cuerpos de sus seres queridos…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Pero de todas las imágenes,una serie me impresionó sobremanera. En ella, Gerta duerme sobre una cama desábanas entreabiertas, arrugadas, envuelta en un pijama de rayas finas queparece muy cómodo. En mitad del horror de la contienda, André quiso guardarpara siempre ese momento íntimo de ternura de su amada que vive un sueñoplácido. Poco después, en Julio de 1.937, mientras cubre la Batalla de Brunetemontada en el estribo de un coche que transporta heridos, un ataque rasante dela aviación provoca una huida precipitada y un tanque republicano golpea elautomóvil, haciéndola caer bajo sus cadenas. Gerta muere pocas horas más tardecuando estaba cerca de cumplir veintisiete años. Su cuerpo es trasladado a Parísdonde encuentra sepultura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-KrfUDjewdcQ/Tqc-3a4Jh4I/AAAAAAAAAb0/sy6_oaGvWEk/s1600/Gerda+Taro+dormida.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="210" src="http://1.bp.blogspot.com/-KrfUDjewdcQ/Tqc-3a4Jh4I/AAAAAAAAAb0/sy6_oaGvWEk/s320/Gerda+Taro+dormida.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Unos meses antes, aún en lacapital francesa, decidieron cambiar sus nombres por Gerda Taro y Robert Capa,pensaron que si se inventaban un ficticio fotógrafo estadounidense podríancobrar más por sus fotografías y no se equivocaron. La obra de ambos fotógrafosy amantes se confunde durante un tiempo en que la firman de forma conjunta.Capa, desesperado tras la muerte de Taro se vuelca aún más en su trabajo ycubre como fotoperiodista algunas de las batallas más cruentas de la contienda,como la Teruel en mitad del frio extremo del invierno. Ante el triunfo de losfranquistas decide volver a Paris con tres cajas que contienen los negativosque ellos y Chim habían tomado durante la guerra. Más tarde, con los nazis alas puertas de la capital francesa consigue a través de Pablo Neruda, entoncesembajador de Chile, un salvoconducto que le permite huir a los Estados Unidos. Semarcha, pero antes le pide a un amigo que proteja los negativos. En ese momentono sabía que iba a tardar años en regresar. Con los alemanes aun resistiendo ensus calles, entra la ciudad a lomos de un tanque. El vehículo tiene escrito enletras blancas la palabra Teruel, le acompañan otros&amp;nbsp; con las inscripciones Guadalajara, Ebro,Belchite. Son los valientes soldados de La Novena al mando de Leclerc, lamayoría de ellos antiguos combatientes republicanos españoles. Ellos son losprimeros en entrar en la capital, un detalle que luego la historia olvidará alo largo de varias décadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Capa, que había sido elúnico fotógrafo que desembarcó con las tropas en las playas de Normandía, era ya &amp;nbsp;famoso. Nunca encontró las cajas con los negativos. Él no sabía,nadie sabía que cruzaron el Atlántico con el equipaje de un diplomáticomejicano. Robert Capa o lo que es lo mismo André Friedmann moriría en 1.954cuando una mina estalló a sus pies mientras cubría otra guerra, esta vez en Indochina.Desde entonces su fama merecida no ha parado de crecer, Gerda Taro y su obra caían, en cambio,en el olvido. Años más tarde se reconoció la labor de ambos y de otrosfotógrafos españoles y extranjeros que cubrieron la Guerra Civil Española,ellos cambiaron el fotoperiodismo. Las cajas con los negativos aparecieron en 2.007en Ciudad de México. El domingo yo pude ver esas imágenes, forman parte de laexposición “La maleta mexicana” que se expone hasta mitad de enero en el MNACde Barcelona. Sigo impresionado por aquellas fotografías, con el miedo, elhambre, la lucha, el amor que Taro, Capa y Chim nos legaron, nos guardaron paraque no durmieran en el cajón del olvido&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=941875471568304858" name="_GoBack"&gt;&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-5141189269488422195?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/5141189269488422195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/10/la-maleta-mejicana.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/5141189269488422195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/5141189269488422195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/10/la-maleta-mejicana.html' title='La maleta mejicana 1.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-GVtq6s_zvJo/Tqc_FccXs5I/AAAAAAAAAb8/ELStYJiYB_8/s72-c/gerda+y+capa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-275808739350782606</id><published>2011-10-11T00:32:00.001+02:00</published><updated>2011-11-16T16:24:24.580+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>La eterna estupidez</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es muy difícil escribir unanovela sobre un tiempo que pasado que ocurrió bastantes décadas atrás y sobreel que no se tiene la experiencia sensorial de lo que se ha vivido. Objetos,costumbres, palabras, ideas que hoy forman parte de la cotidianeidad no eranhabituales hace setenta años o simplemente no existían, otras en cambio han idodesapareciendo, pero hay algo que permanece inalterable: la estupidez humana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Antes de empezar a escribir lahistoria de mi novela dediqué un año a tratar de conocer la época en la quetranscurría. La tarea se desveló mucho más difícil conforme fui ampliando elperiodo y el ovillo se fue deshilachando en múltiples historias. Dediqué muchashoras a leer las ediciones de periódicos a lo largo de algunos momentos muyconcretos, leyendo las crónicas diarias podía conocer mejor cómo evolucionabanlos acontecimientos. La perspectiva es muy diferente a la que nos ofrecen loslibros de historia que, juegan con la ventaja, de analizar todos los episodios ensu conjunto cuando ya se conoce el final.&amp;nbsp;La primera sorpresa que me ofreció ese acercamiento a la historia fuever como hay circunstancias que se repiten y conductas y políticas deabordarlas que, por desgracia, se realizan de la misma forma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante el otoño de 1.898, elpesimismo cundió entre la prensa y los políticos. La pérdida de las últimascolonias despertó al país de un sueño imperial que se había acabado muchotiempo antes, pero no fue hasta que la burbuja explotó y la armada española fuedestrozada en una sola mañana por la estadounidense cuando el país quiso veruna verdad que había negado durante demasiado tiempo. Se destapó entonces unaenorme crisis, no sólo económica sino moral: el país en el que la mayoríacreían vivir era más débil de lo que querían aceptar. Fue en esa situacióncuando la burguesía catalana, que se había enriquecido como la que más con laguerra de Cuba y el comercio con las Antillas, dio auge a políticasnacionalistas que tan de moda estaban en la Europa de finales del siglo XIX.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando se leen los periódicos dela primavera del 36 se puede observar cómo fue en aumento la espiral deviolencia de las palabras, que se tradujo luego en el estallido de la guerra enlas calles. El lenguaje incendiario de unos y otros estaba diseñado conforme aun plan establecido, la irrupción de los medios de propaganda, la megafonía, elamarillismo de una prensa al servicio de la subjetividad, la deriva hacia elextremismo de los políticos, todo eso ha quedado en las hemerotecas y aún hoy,más de siete décadas después puede ser leído por todo aquel que quiera serconsciente del momento. Pero la lectura detallada de los periódicos de losmeses previos a la guerra y los que siguieron al inicio de la barbarie rebelanotra sorpresa frente a la visión que ofrecen algunos manuales de historia: loshechos transcurrieron no por la fatalidad de un destino escrito, sino por elencadenamiento de muchas circunstancias. Cuando miramos el estallido de laviolencia desde la perspectiva actual, nos parece que era inevitable, como unaplaga a la que estaban condenados nuestros antepasados, pero fueron lasactuaciones de una minoría de extremistas los que provocaron el desastre en lamayoría que trataba de vivir sus quehaceres cotidianos con normalidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En los últimos años, yespecialmente en los últimos meses, cuando leo algunos de los periódicos deeste país, cuando escucho algunas de sus radios, tengo la misma sensación depesimismo y hundimiento moral que me provoca la lectura de la prensa del otoñode 1.898, también la crispación buscada, la violencia verbal, la total falta derespeto por el adversario político que se destilaba en la primavera del 36. Lalucha por los cambios de poder no se limita ya a la confrontación de miradasentre la izquierda y la derecha, sino también entre nacionalistas que parecenmuy diferentes, pero que defienden la misma estupidez, que siempre se repite.Durante años el Partido Popular y su caterva de medios de comunicación, lo quevulgarmente se conoce como “caverna mediática madrileña”, han venido gritandosu anticalatanismo con el objetivo de ganar votos en el resto de territorios. Hancriminalizado el hecho diferencial porque son incapaces de entender que estepaís se ha construido a lo largo de los siglos gracias a las diferencias y apesar a los intentos siempre brutales de unificación (Inquisición, expulsión dereligiones, absolutismo cerril frente a los avances liberales…). Durante losúltimos meses la histeria de los medios de comunicación catalanes ha alcanzadoniveles parecidos a los que con tanta insistencia ellos desprecian. Así en lasúltimas semanas he leído expresiones como rendición frente al terrorismo,terrorismo económico, declaración de guerra a la lengua, golpe de estado a lasinstituciones, agresión a la cultura, ataque al hecho diferencial… y últimamentela palabra favorita de algunos políticos: desafección. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Todos simplificado a la niñeríainfantil “si no me dejas jugar con mis reglas me llevo el juguete” o de laamante falsamente despechada “como no me quieres de la forma que me gustaría,me voy”. En las últimas semanas, la estrategia ha dado un paso más. Bajo laforma del desliz de unas palabras dichas sin intención en un entornodeterminado, se esconde una estrategia calculada de forma fría y premeditada:voy a insultar al otro para recibir luego sus insultos y poder justificarles alos míos “veis, lo que os vengo diciendo, como no nos quieren lo mejor es quenos vayamos, salvo que nos den todo lo que estamos pidiendo”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los nacionalistas de todo tipo (ylos españolistas los primeros) retroalimentan la espiral en beneficio propio yen perjuicio de una mayoría silenciosa que calla, como también calló en el 36cuando se vio desbordada por los acontecimientos. Ayer Durán i Lleida volvió aponer de manifiesto su incapacidad intelectual de la que últimamente no cesande hacer gala los líderes de los partidos nacionalistas catalanes y hoy,mientras los medios de Catalunya defendían a capa y espada lo indefendible (elamarillismo esta mañana de RAC1 me parecía tan irritante como el de la COPE oIntereconomía,&amp;nbsp; medios todos ellos que consideroon un insulto a la verdad y a la inteligencia) desde Andalucía usaban lamunición para responder a los disparos y darle así más balas a sus adversarios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y la mayoría empieza a moverse, aderivar con sus sentimientos viscerales, promovidos desde el falso desliz,hacia posturas más extremas. En un momento de profunda crisis en lugar debuscar la necesaria unidad de acción, se encienden las más bajas pasionespatrióticas o regionales para que unos políticos que no tienen otros argumentospuedan subir como la espuma. Todo eso parecería que se mueve en el planoteórico de las discusiones entre políticos, o en los graznidos de las tertuliasradiofónicas, pero el problema, por desgracia, es mucho más real porque estáminando la convivencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace unos días, mi hija, que acabade cumplir seis años, me dijo muy seria que no le gustaba que le hablara encastellano porque debíamos hablar sólo en catalán &amp;nbsp;ya que era la única lengua de nuestro país yera el idioma más importante. Yo le expliqué que ella era muy afortunada porquetenía dos idiomas y que mientras yo le hablaba en castellano, su madre lo hacíaen catalán, que ningún idioma es más importante que otro, y que cuantas máslenguas conociese podría hablar con más gente. Ella me insistía que no eraverdad y cuando le pregunté quién le había dicho esas tonterías, me dijo que uncompañero de su clase que sólo habla catalán, uno que precisamente le pega amenudo cuando ella se niega a seguirle en sus juegos. Un país que a través delentorno social y familiar enseña el fascismo ideológico, el estalinismolingüístico a un niño de seis años es un país muy enfermo. &amp;nbsp;Si unos y otros seguimos jaleando desde lasvísceras la espiral de violencia con las argumentaciones y las palabras tenemosun futuro muy negro. Tras las crisis del 98, una profunda corrienterevisionista y un espíritu de modernización recorrieron el país más allá de lasdivisiones nacionalistas y se inició un auge cultural y económico como no sehabía vivido en mucho tiempo que nos llevó a la considerada época de plata&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=941875471568304858" name="_GoBack"&gt;&lt;/a&gt;. Tras la locura que se inició en el verano del 36 vino unaguerra atroz y una larga y negra dictadura. Ojalá tomemos ejemplo, pero me temoque la estupidez es eterna.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-275808739350782606?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/275808739350782606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/10/la-eterna-estupidez.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/275808739350782606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/275808739350782606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/10/la-eterna-estupidez.html' title='La eterna estupidez'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-4469313384105905995</id><published>2011-09-06T23:38:00.000+02:00</published><updated>2011-09-07T00:18:59.110+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los escenarios de mi novela (y 7): La última cueva de los Quero.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Quiero finalizar elitinerario, que inicié días atrás por los escenarios de mi novela, en el lugarmás sorprendente, el más imprevisto. A menudo el azar nos presta una ayudainestimable que no esperamos. Lo he podido ir descubriendo en la investigaciónhistórica que me ayuda a dar cuerpo a mi novela. Un conjunto de pequeñascasualidades me fueron desplegando una historia maravillosa, parcialmenteinesperada cuando empecé a tirar del hilo que me llevó a un gran ovillo depersonajes que se cruzan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El azar volvió a ayudarmecuando visitaba las tapias del cementerio de Granada (ver entrada del día 25 deagosto). Mientras miraba los olivares cercanos, se acercó un hombre, de barbablanca y brazos dibujados por tatuajes antiguos. Vestía unas botas, camiseta ypantalones de aire militar. El recelo inicial dio paso a una conversaciónreveladora sobre una cueva que, según nos contaba, fue el refugio más secreto ymás escondido de los hermanos Quero. El hombre, antiguo guarda forestal, nosexplicó que, en sus jornadas de vigilancia para la prevención de incendios,había pernoctado muchas veces en ella. Un viejo pastor conocido por Antonio,“el de los pelúos”, le confesó, hace ya varias décadas, que hasta allí lesllevaba víveres a los guerrilleros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;A la tarde siguienteiniciamos una excursión con el objetivo de encontrarla. En los momentos demayor peligro, cuando la guardia civil les amenazaba de cerca, los guerrillerosabandonaban sus refugios en el Barranco del Abogado y se internaban, a travésdel Llano de la Perdiz, por los caminos de la sierra, buscando lugares másrecónditos donde ponerse a salvo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Al norte de Cenes de laVega, un pueblo que cruza la carretera de sube hasta Sierra Nevada, seencuentra el Canal de los Franceses, un conducto que suministra agua a Granada.Fue construido a finales del siglo XIX por orden de un rico industrial francés quehabía adquirido la concesión que le permitía la explotación de la riquezaaurífera de la zona. La existencia de oro estaba ya documentada en el siglo Ia. C. por Plinio el Viejo, que nos habla de las minas que explotaban allí losromanos. No podemos olvidar que el río Darro, que pasa muy cerca, se llamabaDauro, derivado de Dat Aurum “el que da oro”. El canal se construyó con elobjetivo de llevar el cauce del río de Aguas Blancas con el que diluir lastierras rojizas que encerraban las diminutas láminas doradas. La fiebre del orose extinguió hace mucho tiempo, pero la obra continua en pie y, durante un buentrecho, acompaña el camino a la cueva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Un centenar de metros másabajo se encuentran las ruinas de Jesús del Valle, un enorme cortijo levantadopor los jesuitas en el siglo XVI, entre los cerros de San Miguel y Los Pinos,al noreste de los montes de la Alhambra. El edificio se encuentra en unlamentable estado de abandono, pero guarda un gran valor histórico, ya que esuno de los mejores ejemplos de explotación agrícola y ganadera realizado por laCompañía de Jesús. Al parecer, una gran compañía constructora de Granada havenido especulando con él durante los últimos años &amp;nbsp;con la intención de convertirlo en un hotel delujo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-GTUpL_kQ_sc/TmaRsvRBGBI/AAAAAAAAAbw/M4Kxe40KzQ8/s1600/DSCN1154.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-GTUpL_kQ_sc/TmaRsvRBGBI/AAAAAAAAAbw/M4Kxe40KzQ8/s320/DSCN1154.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;La hacienda-cortijo de Jesús del Valle&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;El camino se interna entrequejigos, encinas y pinares, serpentea la colina que se levanta a su izquierda.Los montes cercanos dibujan largas líneas de olivos y a los lejos de perfilanlas cumbres de la sierra. El atardecer de agosto olía a romero y a tomillo.Tras una caminata en la que cargamos con mi hija de seis años, estábamos apunto de abandonar la búsqueda y volver sobre nuestros pasos. Sólo la tozudez yel empeño de mi primo Pepe Enguix permitieron que alcanzáramos nuestroobjetivo. Cuando todas las sendas se perdieron en el interior de los arbustos,él decidió seguir adelante y, apenas a un centenar de metros, encontró no sólola cueva, sino también a Paco Rodríguez, al viejo guarda que nos había indicadocómo encontrarla y que duerme en ella algunas noches.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Escondida&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=941875471568304858" name="_GoBack"&gt;entre &lt;/a&gt;la maleza, en un paraje conocido como la Umbría de la Viña, aparecela entrada. Se observan los restos que aún dibujan el vano de la antigua puertaconstruida en el muro, hoy derruido, que la cerraba, dejando apenas un hueco destinadoa la salida de humos. En su interior, acondicionados en varios niveles,aparecen las superficies donde se ubicaban las camas. El hueco es pequeño yapenas podía albergar a cuatro o cinco personas. Tenían otro escondite cercanodonde dejaban los caballos.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-pRRNZJwv13c/TmaQ0f0XXJI/AAAAAAAAAbs/Tv_ENZ1Jznk/s1600/DSCN1156.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-pRRNZJwv13c/TmaQ0f0XXJI/AAAAAAAAAbs/Tv_ENZ1Jznk/s320/DSCN1156.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;Entrada a la cueva&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;Desconozco si mi abuelodurmió en el refugio alguna noche. La partida de guerrilleros alternaba losrefugios entre sus acciones constantes. Quizás allí se escondieron los Querodespués de los trágicos hechos ocurridos en el Barranco del Abogado en lamadrugada del 23 de febrero de 1.942, que he contado en varias ocasiones eneste blog. No sé si mi abuela María conocía el lugar, por el que los guardiasciviles le preguntaron durante horas de tortura en el Cuartel de las Palmas. Lapista de mi abuelo se pierde después de aquella madrugada. Según algunostestimonios orales, pidió ayuda a un viejo amigo falangista, que lo puso en untren, al parecer&amp;nbsp; con destino a Alicante.Después de la derrota, la cárcel y el riesgo continuo, abandonó sus actividadesguerrilleras, también a su mujer, encarcelada&amp;nbsp;por haberle ayudado, y a sus dos hijas de seis y cuatro años. La terceranacería en la cárcel dos meses después.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ztAqIYGfguY/TmaPb-iA1CI/AAAAAAAAAbo/MAdbfBXWPOE/s1600/DSCN1158.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-ztAqIYGfguY/TmaPb-iA1CI/AAAAAAAAAbo/MAdbfBXWPOE/s320/DSCN1158.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;En el interior de la cueva cabían varias personas&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;Mi abuela María, mi abueloJosé nunca contaron lo que pasó, sólo algunos detalles ambiguos. Ambos murieroncuando yo era un niño y hoy tengo decenas de preguntas sin respuestas, pero sushistorias no dormirán en el cajón del olvido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Nota.- Quiero manifestar miagradecimiento a Paco Rodríguez por su amabilidad y por facilitarnos lasindicaciones que nos permitieron encontrar la cueva. También a mi primo PepeEnguix, no sólo por su empeño en localizarla, sino también por su compañía a lolargo de los tres días que nos llevó este itinerario por los escenarios quecobrarán vida en la novela, pero que, sobre todo, forman parte de la historiade nuestra familia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José MaríaVelasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;CreativeCommons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspañaLicense&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-4469313384105905995?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/4469313384105905995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/09/los-escenarios-de-mi-novela-y-7-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4469313384105905995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4469313384105905995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/09/los-escenarios-de-mi-novela-y-7-la.html' title='Los escenarios de mi novela (y 7): La última cueva de los Quero.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-GTUpL_kQ_sc/TmaRsvRBGBI/AAAAAAAAAbw/M4Kxe40KzQ8/s72-c/DSCN1154.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8160611064166739747</id><published>2011-09-04T15:48:00.000+02:00</published><updated>2011-09-04T15:48:21.943+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los escenarios de mi novela: 6. La calle Elvira.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;En 1.935 mis abuelos abrieron una lechería en la calle Elvira. Fue al poco tiempo de casarse. José madrugaba para recorrer con su yegua los pueblos vecinos y recoger la leche. María atendía el establecimiento y, con su habitual afán por la limpieza, tenía las cántaras siempre resplandecientes. El negocio, que debió coincidir con su embarazo y los primeros meses de vida de mi madre, no duró demasiado tiempo. Al estallido de la guerra, apenas un año después, habían fijado su residencia en Jayena. Desconozco los motivos del traslado, pero la espiral de violencia que se desató por el centro de la ciudad, durante los meses previos al conflicto, invitaba probablemente a una mudanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-l5MIpuV3THA/TmOAuBUO-AI/AAAAAAAAAbk/9GR54GTZXf4/s1600/puerta+elvira.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-l5MIpuV3THA/TmOAuBUO-AI/AAAAAAAAAbk/9GR54GTZXf4/s320/puerta+elvira.jpg" width="213" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%; text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;Puerta Elvira&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La calle Elvira era la calle más larga y más importante de la Granada musulmana. En aquella época era conocida como la Zanaqat Ilbira. El origen de su nombre hay que buscarlo en su orientación a Madinat Ilvira, la primitiva corá o capital, situada en las cercanías del pueblo de Atarfe, que cedería su lugar en el siglo XI a la Alcazaba Qadima del Albaicín, que fue el primer núcleo de la Granada actual. De ella partía una intrincada red de callejuelas que la conectaban con el resto de la medina. Su recorrido se iniciaba en la Puerta de Elvira, la principal vía de acceso a la población, donde aún se conserva el magnífico arco nazarí, y alcanzaba la ribera del río Darro. Hasta la inauguración de la Gran Vía en 1.892, la calle Elvira fue la arteria más importante de Granada y donde se centraba buena parte de su actividad comercial. A partir de ese momento inició una lenta decadencia que la ha llevado a su situación actual, convertida en una vía de bares, puestos de comida rápida y botellón. El probable lugar donde estaba la lechería lo ocupa hoy un Donner Kebab&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-P2eDmJtlD0c/TmOAQGAsrJI/AAAAAAAAAbg/87lkwMAJcPU/s1600/FGranvia.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="201" src="http://4.bp.blogspot.com/-P2eDmJtlD0c/TmOAQGAsrJI/AAAAAAAAAbg/87lkwMAJcPU/s320/FGranvia.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%; text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;Gran Vía a principios s. XX&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;Hace una semana visité la calle de noche. Lo hice de forma apresurada debido a mi marcha de la ciudad a la mañana siguiente. Fuimos a la heladería de Los Italianos (cría fama y échate a dormir) de la cercana Gran Vía y decidí acercarme. Allí sigue la Puerta de Elvira, imperturbable al ruido que llega de los bares, &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;de los coches que, pese a su estrechez, la siguen transitando. Es una de las zonas que más me gustan del Granada, aunque la noche no sea el mejor momento para conocerla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Trataba de imaginar el local pequeño donde instalaron el modesto negocio, la vivienda sencilla que ocuparon en el piso superior, el brillo de las cántaras, el olor a limpieza del local. Me preguntaba cómo sería allí la vida, en los meses previos a la guerra, para una pareja de recién casados con una hija pequeña. Tenían toda una vida por delante y quizás no imaginaban las desgracias que les esperaban sólo unos meses más tarde. Durante la guerra,&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en aquella calle se encontraba un burdel al que acudían los falangistas y los miembros de las escuadras negras, después de haber cometido sus asesinatos. Algunos llegaban con la camisa llena de sangre y los brazos cubiertos de relojes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-YH9cOdcOrkA/TmN_9wZusEI/AAAAAAAAAbc/kXZ32LFE1L0/s1600/plaza+nueva+1905.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="217" src="http://1.bp.blogspot.com/-YH9cOdcOrkA/TmN_9wZusEI/AAAAAAAAAbc/kXZ32LFE1L0/s320/plaza+nueva+1905.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 18px;"&gt;Plaza Nueva en 1905&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Allí, al pie del Albaicín, junto a Plaza Nueva, tan cerca de la Carrera del Darro, de la cuesta de Gómerez por la que antes se accedía a la Alhambra, entre helados, terrazas, bares y el ruido de la gente, yo imaginaba el bullicio de sus tiendas, de la lechería, de las personas que la transitaban para comprar, pero también los gritos, las risas estruendosas, crueles de aquellos asesinos. Y de los versos de Lorca…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-cviQEjgAIo8/TmN_Zhfs5mI/AAAAAAAAAbY/GT5n1BES88k/s1600/calle_elvira.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-cviQEjgAIo8/TmN_Zhfs5mI/AAAAAAAAAbY/GT5n1BES88k/s320/calle_elvira.jpg" width="203" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;Calle Elvira&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Granada, calle de Elvira,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;donde viven las manolas,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;las que se van a la Alhambra,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;las tres y las cuatro solas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Una vestida de verde,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;otra de malva, y la otra,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;un corselete escocés&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;con cintas hasta la cola.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8160611064166739747?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8160611064166739747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/09/los-escenarios-de-mi-novela-6-la-calle.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8160611064166739747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8160611064166739747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/09/los-escenarios-de-mi-novela-6-la-calle.html' title='Los escenarios de mi novela: 6. La calle Elvira.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-l5MIpuV3THA/TmOAuBUO-AI/AAAAAAAAAbk/9GR54GTZXf4/s72-c/puerta+elvira.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-6712223403518195514</id><published>2011-09-01T17:31:00.000+02:00</published><updated>2011-09-01T17:31:23.535+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los escenarios de mi novela 5. El Hospital San Juan de Dios de Granada</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;En la mañana del 24 de febrero de 1.942, el teniente de ingenieros José María Matamoros Mora recibió, en el Negociado 1ª 3ª, donde se encontraba el juzgado militar de guardia, un telegrama del Teniente Coronel de la 23ª División del Estado Mayor. En él le ordenaba incoar diligencias previas para esclarecer los hechos ocurridos el día anterior en una cueva del Barranco del Abogado, donde se habían producido dos muertos y un herido. Matamoros era ese día el instructor militar de guardia en &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;plaza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Tras visitar el lugar de los hechos y realizar el levantamiento de dos cadáveres, se dirigió al Hospital de San Juan de Dios con la intención de interrogar a Ramón Casares Raya, un joven de diecinueve años que había sido ingresado con heridas múltiples de metralla en la cara, distintas fracturas y traumatismos de pronóstico grave. El interrogatorio fue imposible porque, según consta en el sumario, &lt;i&gt;“el herido se encuentra en completa incoordinación de ideas y con pérdida total de la palabra”&lt;/i&gt;. Ramón moriría dos días más tarde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Había imaginado al instructor recorriendo los patios del Hospital, subiendo sus escaleras hasta llegar a la Sala San Gabriel, donde se internaban a los enfermos más graves y quería recorrer aquellos escenarios. Hace algunos días pude hacerlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;La historia del edificio, al que algunos califican como el segundo hospital más antiguo de Europa, es bien curiosa. A mediados del siglo XVI un portugués llamado &lt;span style="background: white; color: black;"&gt;João Cidade Duarte, que había formado parte de las tropas de Carlos V que combatieron en Fuenterrabía contra los franceses y en la Viena sitiada por el turco Solimán, malvivía en la ciudad de Granada vendiendo libros cerca de la Puerta de Elvira. Le sobrevino una vocación religiosa que provocó que fuera encerrado por locura en una celda del Hospital Real de Granada. Allí conoció la situación en la que malvivían los internos, agravada por un incendio, y decidió dedicar su vida a subsanarla. Para ello creó una orden de caridad y, tras dos hospitales más modestos, se alzó el Hospital de San Juan de Dios de Granada sobre el terreno conocido como la Almorava, que ocupaba el demolido Monasterio de San Jerónimo. Joao sería santificado años más tarde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Tras la sobria portada, nos encontramos en el primer patio con una pequeña decepción: el estado del edificio. La Diputación ha transferido recientemente la propiedad a la Orden de San Juan de Dios y será restaurado en breve con fondos públicos. El dato me resulta curioso, pero no me sorprende. Lo considero una muestra más del poder de la jerarquía católica sobre la política laica. Un tejido mallas verdes cubre el primer patio y estropea cualquier foto posible que abarque toda la perspectiva. Las paredes están desnudas de los cuadros que las cubrían. Alguien ha marcado con grandes letras, muy relamidas, los títulos de las pinturas ausentes. Loa azulejos gastados de la parte baja de los muros, los frescos casi borrados que envuelven los arcos, el artesonado renacentista del zaguán quedan como testigos de su esplendor.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-vOtC4xeRIbc/Tl-kkV-tCgI/AAAAAAAAAbU/s0SzCHALvRY/s1600/DSCN1114.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-vOtC4xeRIbc/Tl-kkV-tCgI/AAAAAAAAAbU/s0SzCHALvRY/s320/DSCN1114.JPG" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Pregunté por el antigua sala de San Gabriel al guardia se seguridad que encontré en la puerta. Me respondió que desconocía el dato. En los últimos meses han ido desmantelando todos los servicios médicos que allí se prestaban y no había nadie que pudiera aportar ningún dato. En ese momento entraron dos monjes, acompañados por un grupo de hombres rubios y piel muy clara, que hablaban en una lengua del este. Uniformados con los abalorios de la Jornada de encuentro del Papa con la juventud que se iba a celebrar días más tarde en Madrid, llegué a la conclusión de que eran seminaristas polacos. Estuve tentado de preguntarles a los monjes, pero las expresiones integristas de sus caras y la de sus acompañantes no me invitaron a hacerlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;El segundo patio se encuentra en mejor estado. Sobre su suelo se levantó un quirófano con el techo de cristal para que los alumnos de la facultad de medicina, que entonces albergaba el hospital, pudieran presenciar las intervenciones. Del mismo no queda ningún resto, ya que la facultad se trasladó a una nueva sede en 1.944.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Inz5XelYQF4/Tl-i21CPpnI/AAAAAAAAAbQ/GeP18jKdYPw/s1600/DSCN1111.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-Inz5XelYQF4/Tl-i21CPpnI/AAAAAAAAAbQ/GeP18jKdYPw/s320/DSCN1111.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;Pese al estado de abandono, el edificio me pareció muy hermoso. Sorprende que un entorno en el que sobresalen las arquerías, los patios, las fuentes, las palmeras, los cuadros y azulejos de las paredes… convivieran todos aquellos elementos con el uso para la medicina. Imagino que el teniente de ingenieros tenía otras preocupaciones en su cabeza y no prestó mucha atención a la belleza cuando, en las últimas horas de la mañana del 24 de febrero de 1.942, caminaba por aquellos pasillos con la intención de realizar un interrogatorio que aún no sabía que era imposible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/3.0/es/88x31.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-6712223403518195514?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/6712223403518195514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/09/los-escenarios-de-mi-novela-5-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6712223403518195514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6712223403518195514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/09/los-escenarios-de-mi-novela-5-el.html' title='Los escenarios de mi novela 5. El Hospital San Juan de Dios de Granada'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-vOtC4xeRIbc/Tl-kkV-tCgI/AAAAAAAAAbU/s0SzCHALvRY/s72-c/DSCN1114.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-6377595040864388946</id><published>2011-08-30T22:44:00.000+02:00</published><updated>2011-08-30T22:44:48.952+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los escenarios de mi novela 4. El Hospital Real de Granada</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;El cuatro de marzo de 1.942 el director de la prisión de Granada, Zacarías Pérez Rodríguez, solicitaba el traslado a la Maternidad de mi abuela, la reclusa María Álvarez López. Acompañaba el documento con un certificado, firmado el día anterior por el médico de la prisión, Rafael Fernández Martínez, donde declaraba que había entrado en su noveno mes de embarazo. El escrito no recibió respuesta por lo que, varias semanas más tarde, ya en el primer día de abril, dirigió una nueva solicitud, en la que volvía a requerir la autorización para ingresar a María, que se encontraba próxima a dar a luz. Los tres documentos forman parte del sumario del consejo de guerra que siguieron contra mi abuela y varias personas más, acusadas de colaborar con la guerrilla de los hermanos Quero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-GKuHZJBKGKQ/Tl1K9xufj4I/AAAAAAAAAbI/n100GtzkrNI/s1600/18.+19420304+Carta+informa+embarazo.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-GKuHZJBKGKQ/Tl1K9xufj4I/AAAAAAAAAbI/n100GtzkrNI/s320/18.+19420304+Carta+informa+embarazo.JPG" width="274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;La Maternidad estaba situada entonces en el Hospital Real de Granada, un magnífico edificio que mezcla elementos góticos, renacentistas y mudéjares. Sus paredes están llenas de historia. Tras la conquista del reino nazarí por parte de los Reyes Católicos, se emprendieron numerosas obras, entre ellas la construcción de un nuevo hospital. Con ese objetivo eligieron unos terrenos en las afueras de la ciudad, se trataba de un ejido (campo de uso común para el municipio) que anteriormente albergó un cementerio musulmán. Las obras, detenidas a la muerte de Fernando, fueron finalizadas por su hijo Carlos V y en ellas participaron los artistas más importantes de la época. Estaba destinado a los enfermos sifilíticos, pero después del cierre del Maristán, el antiguo hospital musulmán de Albaicín, también a los enfermos mentales. De ahí que uno de sus patios tenga el nombre de “los inocentes”. Con la Desamortización de Mendizábal, pasó a depender de la Diputación, que ubicó allí el Asilo de Ancianos y la Casa de Dementes. Hoy es la sede central de la Universidad de Granada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-QaOQp_zZa4E/Tl1KGZlebdI/AAAAAAAAAbE/Vzw9Ekil5Q0/s1600/DSCN1120.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-QaOQp_zZa4E/Tl1KGZlebdI/AAAAAAAAAbE/Vzw9Ekil5Q0/s320/DSCN1120.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;Patio de los mármoles&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;La semana pasada quise conocer el lugar donde mi abuela dio a luz a su tercera hija el 12 de abril de 1.942. Resulta una paradoja que, en aquellos primeros años de dictadura en los que el sueño se había extinguido por completo, el nacimiento coincidiera con el onceavo aniversario de la Segunda República. María recibió palizas desde el momento de su detención y, ante su negativa a confesar donde se refugiaba su marido y el resto de miembros de la guerrilla, fue puesta frente a un pelotón que simuló su fusilamiento para tratar de averiguarlo sin éxito. Por ello, María, que temía ser fusilada en cuanto diera a luz, trató de retrasar el momento cuanto pudo. Según las narraciones orales de mi familia, que han transmitido la historia durante generaciones, fue su hermano Pepe el único que pudo acompañarla en aquel instante&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y el que le pidió que se tranquilizara y se dejara ir porque no podría evitar lo que viniera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;El parto fue bien y nació una niña hermosa. El director de la prisión quiso tocar la cabeza del bebé cuando su madre regresó con ella entre sus brazos. No podía creer que, después de los sufrimientos por los que había pasado su madre, la pequeña estuviera tan sana. Era un hombre muy supersticioso y, para él, tocar aquella niña significaba compartir su buena suerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;Dentro del itinerario que hace unos días me llevó por algunos de los escenarios de mi novela, estaba la visita al escenario en el que transcurre una escena que traté de esbozar hace algunos meses. En ella imaginaba las alas blancas de las monjas de San Vicente de Paul que gestionaban esas instituciones, en muchas ocasiones lejos de las enseñanzas de piedad y amor de Jesucristo, andando por una habitación reducida, pero muy iluminada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-P_0a-CssZhc/Tl1JDl7ICgI/AAAAAAAAAbA/u1t5n98Nz-A/s1600/DSCN1147.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="209" src="http://4.bp.blogspot.com/-P_0a-CssZhc/Tl1JDl7ICgI/AAAAAAAAAbA/u1t5n98Nz-A/s320/DSCN1147.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;Exterior del edificio desde el Triunfo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-language: EN-US; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-language: EN-US; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;"&gt;El edificio es imponente. Cuesta imaginar allí una escena tan dura y a la vez tan hermosa. La portada plateresca de piedra de Elvira; la planta de cruz griega, que une los cuatro patios simétricos y sobre cuyo crucero de alza el cimborrio; la altura de las columnas de sus patios; la constante presencia de los yugos y las flechas esculpidos en piedra… yo no iba buscando nada de eso. Me quedé impresionado por los elementos arquitectónicos, pero lo que yo quería encontrar era algo más sencillo: la habitación donde estaba el paritorio en los primeros años de la postguerra. Tras preguntar a algunas de las pocas personas que allí trabajaban en mitad del periodo vacacional de agosto, recibí respuestas contradictorias. El uso actual del Hospital Real es ahora muy diferente. Uno de los guardias de seguridad que se encuentran en la antigua Portería Mayor, me indicó un estrecho pasillo que se encontraba a sus espaldas y que conducía a una pequeña sala, ocupada en la actualidad por grandes cajas de maquinaria. Según había oído, era en aquella sala, situada en una de las esquinas del edificio, donde podía estar el lugar que yo estaba buscando&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-UwEHNzXqRLs/Tl1H_CtMgVI/AAAAAAAAAa8/VQn2TiGTJ3g/s1600/DSCN1136.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-UwEHNzXqRLs/Tl1H_CtMgVI/AAAAAAAAAa8/VQn2TiGTJ3g/s320/DSCN1136.JPG" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 115%;"&gt;Pasillo que lleva al presunto&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 18px;"&gt;antiguo&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 115%;"&gt;&amp;nbsp;paritorio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;Crucé aquel pasillo bajo, de piedra. Vi la sala triste, húmeda, la pequeña ventana enrejada por la que se colaba con dificultad la intensidad de la luz de agosto, tan diferente a los hermosos jardines que hay al otro lado del muro y cerré los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-9LvddDepbrk/Tl1C51R0BdI/AAAAAAAAAa4/gU_jq6rWN0Y/s1600/DSCN1141.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-9LvddDepbrk/Tl1C51R0BdI/AAAAAAAAAa4/gU_jq6rWN0Y/s320/DSCN1141.JPG" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;Exterior de la ventana&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-6377595040864388946?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/6377595040864388946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-4-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6377595040864388946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/6377595040864388946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-4-el.html' title='Los escenarios de mi novela 4. El Hospital Real de Granada'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-GKuHZJBKGKQ/Tl1K9xufj4I/AAAAAAAAAbI/n100GtzkrNI/s72-c/18.+19420304+Carta+informa+embarazo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-1292686052297175526</id><published>2011-08-28T17:27:00.002+02:00</published><updated>2011-11-16T17:11:10.463+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los escenarios de mi novela: 3. La huida</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;Los primeros meses de la guerra fueron muy duros para mi familia. Mis abuelos llevaban poco tiempo viviendo en Jayena, un pueblo del sur de la provincia granadina, cuando se produjo el golpe de estado. Fue el único lugar en toda su comarca donde se alzaron los insurgentes, lo cual obligó a mi abuelo a buscar refugio en Málaga. Reconquistado por milicianos anarquistas veintiún días después, les ofreció cierta tranquilidad durante varios meses. En Churriana, la situación del resto de la familia era muy diferente. El triunfo de los fascistas en Granada y sus localidades cercanas llenó las calles de locura, ajustes de cuentas y asesinatos. La represión fue atroz. Durante las primeras semanas, el hecho de que el territorio controlado por los sublevados fuera una pequeña mancha alrededor de la capital, rodeada por la “zona roja”, hizo que la eliminación sistemática del enemigo alcanzara niveles de espanto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="line-height: 115%;"&gt;Tras el fusilamiento de mi tío abuelo Paco a finales de octubre, el resto de sus hermanos estaban expuestos a la misma suerte. Una madrugada de invierno, mi tía Ángeles esperaba a algunos compañeros en un lugar de Churriana, conocido como "el puente del palo". Era el punto habitual donde se encontraban los amigos y vecinos para compartir el camino que les llevaba al trabajo. A&lt;/span&gt;unque había un tranvía, los itinerarios no alcanzaban todos los lugares y las frecuencias eran escasas, más aún a esas horas tan tempranas&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;. Además el poco dinero del que disponían lo gastaban en necesidades básicas. Ángeles trabajaba en la fábrica de tabaco que aún existe en Maracena y que, en aquella época del año, funcionaba a pleno rendimiento&amp;nbsp;después&amp;nbsp;de que hubieran recogido las hojas de tabaco de los campos. Mientras esperaba allí, la vio un hombre que venía de Granada que conocía el&amp;nbsp;sufrimiento&amp;nbsp;de la familia. Por ello, le avisó que un camión de falangistas estaba en la vaguada del Genil, un lugar obligado de paso, deteniendo a todos los que llegaban.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;Ángeles se escondió entre un maizal que aún guardaba sus altas cañas desde el otoño. Allí&amp;nbsp;permaneció&amp;nbsp;oculta durante largas horas hasta que, con la oscuridad de la noche, regresó a casa. Vivía con sus padres y con su hermana menor, que por sus edades no corrían peligro, pero tanto ella, como el resto de sus hermanos mayores debían huir.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;Su padre, José, un campesino tranquilo y pacífico que nunca tuvo problemas con nadie ni había manifestado ideas políticas, no estaba dispuesto a ver morir a más hijos. Por ello, junto a otro de ellos, Pepe y a un vecino, “el chico Pericas”, la escondió en un serón de su carro de bueyes, lo cubrió de estiércol y, antes de que amaneciera, se dirigió al olivar que tenía junto al campo de aviación cercano a Churriana. Según las diferentes versiones, entre las personas que iban escondidas, también estaba otra de sus hijas: Concha&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Ioi8BPCFNRQ/TlpdwjC4raI/AAAAAAAAAa0/p7awGHFhFA8/s1600/DSCN1014.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="168" src="http://3.bp.blogspot.com/-Ioi8BPCFNRQ/TlpdwjC4raI/AAAAAAAAAa0/p7awGHFhFA8/s320/DSCN1014.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;Río Dílar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Junto a la ribera del río Dílar, mi bisabuelo se despidió de sus hijos. Los besos y los abrazos, casi furtivos, debieron ser muy tristes. José regresó a su casa mientras a ellos les esperaba un largo camino a pie. Atravesaron Las Gabias, la Grande y la Chica y, en las últimas horas del día, alcanzaron La Malahá. Un poco más lejos de allí cruzaron la línea del frente y se encontraron con las primeras tropas republicanas, que contaban con el refuerzo de equipamientos rusos. Muchos años más tarde, Ángeles les contaría a sus hijos la sorpresa que le produjo ver la mantequilla de color azul, sin duda de origen soviético. Después de descansar unas horas y alimentarse, continuaron caminado. En aquel momento ellos aún no lo sabían, pero poco tiempo más tarde aquellos soldados, que les facilitaron la primera ayuda, fueron arrollados por el avance nacional.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En de 1.937 las posiciones franquistas se habían estabilizado. Durante los meses anteriores aseguraron el corredor que separaba la capital granadina de Córdoba y Sevilla y sólo quedaba la provincia de Málaga y el sur de Granada como una isla republicana cercada por tropas fascistas. Apenas días después de que mis tíos abuelos iniciara su huida, las tropas enemigas iniciaron su ataque por la mismo lugar. El pasado mes de marzo, cuando se produjo la muerte de mi tía Ángeles, escribí un artículo que intentaba describir parcialmente ese momento&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/03/in-memoriam.html"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/03/in-memoriam.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;A las tres de la mañana del 22 de enero una columna, formada por gran número de camiones, partía de la Carrera del Genil y el Paseo del Salón de la capital granadina. Al mando del Coronel Antonio Muñoz, estaba formada por distintos cuerpos: un tabor de Larache, un batallón de Lepanto, dos compañías de milicias, dos escuadrones, dos baterías y una sección de zapadores. La orden, dictada horas antes por el Gobernador Militar de Granada, el General González Espinosa, era clara: “la marcha se hará lo más rápidamente posible, a fin de lograr el objetivo principal (Alhama) en una jornada. Caso contrario, las columnas armonizarán su desplazamiento a fin de coincidir ante este objetivo”. Al mismo tiempo, partía otra columna de Loja, formada por los primeras tropas enviados por Mussolini a Franco, que se iban a enfrentar con un equipamiento moderno, del que carecían los republicanos, a sus primeras acciones militares en nuestro país.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Alhama era un objetivo militar deseado durante semanas por González Espinosa porque el avance aliviaría la presión sobre la capital granadina, pero Queipo de Llano no lo permitió hasta la llegada de los refuerzos italianos. Aunque la información que contaban sobre el terreno adversario indicaba la escasez de armas, la presencia de refuerzos, formados por el 2º Regimiento de Infantería de Marina que había salido de Cartagena con la misión de auxiliar Málaga y que se encontraban en la zona, retrasó la decisión. Su conquista era el paso previo para lanzar la ofensiva final que permitiese la captura de la capital malagueña sobre la que querían desplegar una pinza desde tres frentes, la propia Alhama por el este, la costa occidental en Marbella y Antequera por el norte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Mientras la otra columna encontraba la resistencia inicial de la aviación republicana, la que avanzaba por el mismo camino que andaban mis tíos llegó a La Malahá antes del amanecer y con las primeras luces del alba entraban en Ventas de Huelma. No alcanzaron sus objetivos en el plazo señalado, pero Alhama y toda la comarca no tardaría en caer. Las tropas franquistas entraron en Jayena el día 25 y la situación que encontraron fue descrita por Ángel Gollonet en un libro panfletario, titulado “Rojo y azul en Granada” y escrito a mayor alabanza del nuevo régimen, de la siguiente forma: &lt;i&gt;“&lt;span style="color: black;"&gt;La carretera y las calles aparecían llenas de remolachas tiradas en el barro. Recogieron la cosecha para poder sembrar trigo. Y como no disponían de fábricas donde moler la remolacha, la tiraron. Un almiar de paja estaba ardiendo. Fue incendiado el día antes, al conocerse la proximidad de las fuerzas nacionales. En las puertas de las casas estaban arrancados los troncos de las parras. El pueblo estaba desierto. Los ganados y las aves de corral corrían libremente por el campo. Junto a la carretera había un coche quemado. No se lo pudieron llevar y lo inutilizaron. La aceituna fue recogida, pero aún había sacos llenos abandonados en el campo, que fueron seguramente recogidos el día antes”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;No sabemos cuál era el destino de mis tíos. Probablemente buscaban refugio en casa de mi abuela o trataban de alcanzar Málaga, la ciudad más cercana que aún defendía la legalidad republicana. Lo cierto es que, poco más tarde, toda la zona fue conquistada por enemigo, y se vieron obligados a continuar huyendo, esta vez rodeados por una marabunta que escapaba, presa de pánico, de todas las poblaciones malagueñas. Su huida desde Jayena se realizó a través de la “carretera de la cabra”, la antigua cañada real que unía la ciudad de Granada con la costa y a través de la cual los pescadores suministraban su mercancía a la capital, por la que emprendió su marcha, siglos atrás, el último rey nazarí Boabdil. El camino serpentea por la Sierra de Almijara hasta llegar a Almuñécar y fue bombardeado por la aviación italiana. La lluvia detuvo el avance del ejército y les ofreció una tregua que le permitió alcanzar el mar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-NmPCOyAdLBo/Tlpcm0DsBvI/AAAAAAAAAaw/k1jp8POFsHQ/s1600/DSCN1021.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="153" src="http://4.bp.blogspot.com/-NmPCOyAdLBo/Tlpcm0DsBvI/AAAAAAAAAaw/k1jp8POFsHQ/s320/DSCN1021.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;Paisaje cercano a Jayena&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Ante el avance enemigo, mi abuela María también emprendió la huida con mi madre, que aún no había cumplido los dos años. Desconozco la ruta que siguió. Es probable que, sólo unas horas antes, hubiera emprendido el mismo camino que sus hermanos o que se retirara, como muchos vecinos de la comarca, a través del Boquete de Zafarraya. Casi con toda seguridad por allí debió llegar mi abuelo. Se encontraba en Málaga al inicio de la ofensiva enemiga y trató de alcanzar Jayena en busca de su familia. Le resultó imposible. Ya era tarde. Estaba en manos de los fascistas. Tras avanzar en dirección contraria a los ríos de personas atemorizadas, tuvo que seguir el mismo curso que ellos. María acabó reencontrándose con su marido y sus hermanos semanas más tarde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La semana pasada fui al cementerio de Churriana. Quería ver las tumbas de mis antepasados, de algunos de los personajes de mi novela. Luego, a partir de la ribera del río Dílar, seguí el itinerario que, durante aquellos fríos días de enero, siguieron mis tíos. En La Malahá me acordé de la mantequilla azul, en Jayena comimos en un restaurante, cuya dueña tenía el segundo apellido de mi abuelo: Peregrina y con la que hablamos de los guerrilleros. Admiramos la hermosura de Alhama, en cuya prisión detuvieron a mi abuelo después de la guerra, &lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=941875471568304858&amp;amp;postID=1292686052297175526&amp;amp;from=pencil" name="_GoBack"&gt;&lt;/a&gt;colgada de un barranco, el vergel de la llanura de Zafarraya, cubierto de plantaciones de tomates, y el puerto del Boquete de Zafarraya, desde donde la carretera desciende de forma muy rápida, a través de la comarca de la Axarquía, hacía la costa malagueña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-YDLV7QSRpTM/TlpcR9fmCAI/AAAAAAAAAas/LkkfL2Iu6p0/s1600/DSCN1038.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="194" src="http://4.bp.blogspot.com/-YDLV7QSRpTM/TlpcR9fmCAI/AAAAAAAAAas/LkkfL2Iu6p0/s320/DSCN1038.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;El "Boquete" de Zafarraya&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Lo yo viví como una jornada agradable, instalado en la comodidad del aire acondicionado de un automóvil, para mi familia fueron días interminables de cansancio, frío, lluvia, hambre, zapatos rotos, heridas en los pies y bombardeos que no olvidaron jamás, pero de los que nunca hablaron apenas. Sólo guardo un recuerdo vago de cómo, en unas de las escasas conversaciones que mantuve con mi abuelo, sus palabras amargas decían que aquella fue la mayor y más injusta carnicería que él había presenciado.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-1292686052297175526?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/1292686052297175526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-3-la-huida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/1292686052297175526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/1292686052297175526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-3-la-huida.html' title='Los escenarios de mi novela: 3. La huida'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Ioi8BPCFNRQ/TlpdwjC4raI/AAAAAAAAAa0/p7awGHFhFA8/s72-c/DSCN1014.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total><georss:featurename>18127 Jayena, España</georss:featurename><georss:point>36.9488256 -3.8228068</georss:point><georss:box>36.8473081 -3.9807353 37.0503431 -3.6648783</georss:box></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-2953342227990934926</id><published>2011-08-25T19:09:00.000+02:00</published><updated>2011-08-25T19:09:50.120+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los escenarios de mi novela: 2. La tapia del cementerio de Granada.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Hace unos meses escribí una escena que aspiraba a representar el itinerario hacia la muerte que recorrió mi tío abuelo Paco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2010/03/itinerario-hacia-la-muerte.html"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2010/03/itinerario-hacia-la-muerte.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Tiré de mi memoria para imaginar el recorrido por una Gran Vía desierta a primeras horas de la madrugada, luego creí ver el camión tomando la curva hacia Plaza Nueva y renqueando en la subida por la Cuesta de Gomérez, pero no podía describir el lugar del fusilamiento porque no lo conocía y tenía mucho interés por ver el último paisaje que vieron sus ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Frente a la tapia oeste del cementerio de Granada desciende una colina de olivos alineados junto a grupos de pinos. El muro, construido con cajones de mortero y cantos de río, se eleva entre pilares de ladrillo, cubierto por un tejadillo a dos aguas, del mismo material y coronado por una hilera de tejas. En su origen, la pared estaba encalada, pero ahora ofrece un color rojizo, producido por el paso del tiempo y del entorno arcilloso. Allí se produjeron un mínimo de 3.720 fusilamientos, según ha documentado l&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background: white; color: #333333;"&gt;a Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;alrededor de un millar de los cuales fueron asesinados una vez finalizada la guerra hasta 1.956. La gran mayoría de los cadáveres fueron enterrados en una fosa común del Patio de Santiago. Sus familiares no tuvieron acceso a sus cuerpos, ya que un puesto de la Guardia Civil, instalado en el Camino del Cementerio, les impedía el paso. Años más tarde los restos fueron trasladados a un osario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-G8OAzYO1QdQ/TlaBkxzPVYI/AAAAAAAAAao/sCaajlBu9yA/s1600/DSCN1067.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="206" src="http://4.bp.blogspot.com/-G8OAzYO1QdQ/TlaBkxzPVYI/AAAAAAAAAao/sCaajlBu9yA/s320/DSCN1067.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;En ocasiones la memoria es un pasado que incomoda. Sobre los restos de los fusilados se construyeron nichos y, ya en democracia, con el acceso de Partido Popular al Ayuntamiento, se siguieron borrando las huellas de la vergüenza. Durante el gobierno del alcalde Diaz Berbel se derribó parte del muro y se taparon los impactos producidos por las bala en la que permanece en pie. Durante los últimos cuatro años, el consistorio del PP, ha repetido una actuación para la que no tengo calificativos. Con la llegada de Julio y el aniversario del golpe de estado que inició la represión, diferentes asociaciones se convocan junto a la tapia de la vergüenza para colocar una sencilla placa. Su texto es breve: “&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background: white; color: #333333;"&gt;A las víctimas del franquismo, fusiladas en esta tapia por defender la legalidad democrática de la República". Cada año, el Ayuntamiento vuelve a retirarla. En el interior del cementerio, en cambio, permanece la inscripción que recuerda&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;a los caídos en el bando franquista “por Dios y por la Patria”. No debería extrañarnos, García Lorca ya dijo, en una entrevista publicada en el diario El Sol, que “en Granada se agita la peor burguesía de España”. Como ejemplo tenemos las recientes declaraciones del actual Presidente de la Diputación y número 2 del Partido Popular en la provincia, Sebastián Pérez, a favor del monumento a la Falange que aún se alza en la Plaza Bibataubín. Si tenemos en cuenta que su padre, de igual nombre, fue un destacado falangista y &lt;/span&gt;&lt;span style="background: white; color: black; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;jefe provincial del Movimiento hasta finales de los setenta, podemos entender sus motivos y simpatías.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-dhbUlXvs-nk/TlaAvBFSuSI/AAAAAAAAAak/IecX2Oy1IT4/s1600/DSCN1064.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-dhbUlXvs-nk/TlaAvBFSuSI/AAAAAAAAAak/IecX2Oy1IT4/s320/DSCN1064.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;Recientemente la Junta de Andalucía ha comenzado el proceso para declarar la tapia del cementerio de Granada como “lugar de la memoria”. La distinción permitiría preservar el lugar para el futuro y recordar los hechos allí acontecidos. No obstante, si los mismos neofacistas que gobiernan la capital granadina acceden, como apuntan las encuestas, al gobierno de Andalucía, el riesgo de que sigan borrando las huellas de la vergüenza seguirá presente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="background: white; color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Como ya he indicado en algunas entradas de este blog, mi tío abuelo Paco fue fusilado a las seis de la mañana del 22 de Octubre de 1.936 por ser militante de las Juventudes Socialistas, el día antes a cumplir veinte años. En la novela que trato de escribir, aparece como un personaje, cuya presencia es breve, pero llena de dramatismo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;En el calor intenso de la tarde de agosto y frente a aquellas filas de olivos, entendí que aquella escena que había escrito unos meses antes estaba incompleta y me sonaba como una mentira. Allí, junto a la tapia, descubrí que nunca podré reflejar su sufrimiento y todo se borró. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="line-height: 115%;"&gt;Ese mismo día, sin yo acordarme, se celebraba el fusilamiento de Federico García Lorca que aconteció no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;demasiado lejos de allí. Gabriel Celaya le dedicó en 1.949 estos versos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;“Que no murió. Le mataron. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;Contra la cal de una tapia luminosa &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10.0pt; line-height: 115%;"&gt;me lo dejaron clavado”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-2953342227990934926?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/2953342227990934926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-2-la-tapia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/2953342227990934926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/2953342227990934926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-2-la-tapia.html' title='Los escenarios de mi novela: 2. La tapia del cementerio de Granada.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-G8OAzYO1QdQ/TlaBkxzPVYI/AAAAAAAAAao/sCaajlBu9yA/s72-c/DSCN1067.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-4160154500249096534</id><published>2011-08-23T22:36:00.004+02:00</published><updated>2011-08-25T12:24:48.856+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los escenarios de mi novela: 1. El Barranco del Abogado.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;He aprovechado unos días de vacaciones en Granada para visitar algunos de los escenarios por los que discurre la historia de mi novela. La serie se inicia en el Barranco del Abogado, el lugar donde comienza el primer capítulo con unos hechos de enorme dramatismo...&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=941875471568304858&amp;amp;postID=4160154500249096534&amp;amp;from=pencil" name="_GoBack"&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En septiembre de 2.009, cuando decidí escribir mi novela, lo primero que hice fue viajar a Granada con la intención de volver a oír, de boca de mis tías y primos, las historias apasionantes que tanto me gustaban y que yo pretendía contar. En ese momento, creía que sus testimonios orales iban a ser la única fuente que podía alimentar mi imaginación de aprendiz de escritor. Meses más tarde, fui descubriendo diferentes documentos que me aportaron mucha información que desconocía, datos valiosos para el recuerdo familiar y para la trama de la novela. La semana pasada regresé y pude visitar algunos de los lugares donde sucedió la historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;A principios de los años cuarenta, hartos de soportar la derrota y la cárcel, unos pocos hombres se echaron al monte en la ciudad de Granada, decididos a combatir al régimen. Algunos lo hicieron huyendo de una posible sentencia de muerte, otros cansados de que se les negara cualquier futuro a sus familias, la mayoría como único medio de supervivencia. En los primeros momentos de dictadura aún continuaba la represión implacable que, desde el inicio de la guerra, había desarrollado el franquismo contra el menor indicio de resistencia. Conforme las acciones de los guerrilleros se fueron haciendo más frecuentes y más osadas, las autoridades los combatieron con más saña. El número de integrantes del grupo fue variando en función de las bajas y el ingreso de nuevos miembros, pero ascendió a poco más de una decena de hombres, que se articuló en torno a los hermanos Quero y que se movían a cara descubierta por sus refugios situados en el Barranco del Abogado. Mi abuelo José Castro Peregrina fue uno de los primeros excombatientes republicanos que formaron de sus filas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;A principios de 1.942 sus golpes empezaban a correr de boca en boca por toda Granada y las autoridades no estaban dispuestas a tolerarlo e iniciaron la política de represión que pudiera acabar con ellos. El 23 de febrero llegaron a la 108 Comandancia de la Guardia Civil dos informaciones importantes: un primer “soplo” les proporcionaba el lugar donde los Quero iban a realizar su siguiente acción, un hotel en las afueras de la ciudad iba a ser el objetivo de su próximo atraco en el que iba a participar mi abuelo. Pero, apenas unas horas más tarde, otro chivatazo les indicaba el lugar donde en ocasiones se refugiaban los guerrilleros. Ese día la actividad debió ser intensa en el cuartel de Las Palmas. El edificio, que se alzaba sobre un antiguo molino árabe del siglo XII, era temido por las torturas a las que sometían en sus instalaciones a los detenidos. El capitán que estaba al frente de las operaciones, un burgalés con varias décadas de servicio en el cuerpo llamado Celestino Blanco Juarros, se vio obligado a improvisar una segunda emboscada, al mando de la cual envió al brigada Francisco Moreno Estévez. El objetivo se encontraba muy cerca de allí, en una cueva situada en el número 12 de la calle Monte Sedeño. En ella vivía la familia de Rafael Rodríguez “el sastre”, uno de los integrantes de la guerrilla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Sobre las ocho de la tarde, tres cabos que formaban parte del destacamento intentaron acceder a la misma. Al instante comenzó el intercambio de disparos. Del interior&lt;b&gt; &lt;/b&gt;salieron dos personas: Josefa la esposa de “el sastre”, que murió a pocos metros como consecuencia de la metralla y Ramón Casares Raya, de diecinueve años, un amigo de la familia que no formaba parte de la guerrilla y al que trasladaron malherido al Hospital San Juan de Dios, donde murió cuatro días después. Alguien continuó&amp;nbsp; disparando durante unos minutos y los guardias civiles no tuvieron el valor de entrar hasta la mañana siguiente, ya con la luz de la mañana y tras varias horas de silencio. Cuando lo hicieron vieron cómo, del techo de la cocina, colgaba el cadáver de la dueña de la vivienda, Martirio Martín. La madre de Rafael “el sastre” se había ahorcado presa del terror. En una de las habitaciones&lt;b&gt; &lt;/b&gt;encontraron con vida a su nieto de tres años, acompañado de su abuelo. Horas más tarde, los agentes regresaron. Había algo que no encajaba: desconocían quién había sido el autor de los disparos. Volaron la pared de una habitación oculta y allí encontraron otro cadáver, el de José Expósito “Chavico”, un joven natural de Güejar Sierra de apenas diecisiete años, que quería unirse a los guerrilleros para vengar el fusilamiento de su padre a manos de los falangistas, durante las primeras semanas de la guerra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Todos los hechos fueron presenciados desde la cueva contigua, situada en Monte Cedeño nº 10, por mi abuela, María Álvarez y por mi madre, que aún no había cumplido los seis años. Los vivieron en mitad del pánico. Allí también se habían refugiado miembros de la partida y temían por su vida. A las pocas horas, cuando, con las primeras confesiones logradas mediante tortura, esa información llegó a los guardias civiles, éstos irrumpieron en su hogar. Los golpes y las patadas comenzaron de inmediato. No les frenó el hecho de que mi abuela estuviera embarazada de seis meses. Se la llevaron detenida y abandonaron a mi madre a su suerte. Ella cruzó la ciudad buscando refugio en casa de su tía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Mi abuelo huyó después de estos acontecimientos y nunca volvió a hacerse cargo de su familia. Los Quero continuaron con sus acciones durante varios años, hasta que todos sus miembros murieron en trágicas circunstancias. Ninguno de ellos fue apresado, prefirieron la muerte o incluso el suicidio antes que entregarse a la Guardia Civil. La dictadura trató que pasaran a la historia como simples delincuentes, distorsionaron y censuraron la verdad, otros los idealizaron a imagen de Robin Hood. No fueron ninguna de ambas cosas, sólo hombres a los que no les dejaron otra opción que echarse al monte y que, vieron cómo sus acciones se iban alejando de la lucha política y, en el caso de alguno de sus integrantes, se acercaron a métodos propios de la delincuencia. Incluso en el seno de mi propia familia hay opiniones dispares sobre sus actuaciones. Yo creo que es imposible analizarlas desde la perspectiva actual y que habría que estar en la piel de aquellas personas, enfrentadas a un entorno tan hostil, para juzgar sus actos, no todos ellos heroicos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-VXIFDtU4b9g/TlQNEX7YYSI/AAAAAAAAAac/qRJsqqNPys0/s1600/DSCN1089.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="180" src="http://4.bp.blogspot.com/-VXIFDtU4b9g/TlQNEX7YYSI/AAAAAAAAAac/qRJsqqNPys0/s320/DSCN1089.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 115%;"&gt;Barranco del Abogado. Antigua foto&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 18px;"&gt;expuesta&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 115%;"&gt;&amp;nbsp;en la Asociación de vecinos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El Barranco del Abogado era, ya desde antes de la guerra, el barrio más humilde de Granada, el que olvidan las autoridades al filo de la marginalidad. No obstante, el diputado socialista Fernando de los Ríos no se olvidó de sus habitantes. En el memorable discurso que pronunció en el Congreso en 1.936 y en el que defendía la repetición de las elecciones en la provincia, ante el fraude perpetrado por los partidos derechistas, tuvo palabras para ellos. &lt;i&gt;“Las colinas de harapientos de Granada, la colina del Albayzín y en donde está lo que se llama el barranco del abogado, recordando la actitud que había tomado uno de ellos en el año 31 y que lo enunciaba con estas palabras tan dramáticas como humanas – en mi hambre mando yo- al recordar este ansia de regir soberanamente en su hambre, esas colinas de miseria, digo, han votado por la candidatura de izquierdas”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-GO4mGElbsn4/TlQN4PuUjSI/AAAAAAAAAag/n3mo4Iuxjfw/s1600/DSCN1070.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-GO4mGElbsn4/TlQN4PuUjSI/AAAAAAAAAag/n3mo4Iuxjfw/s320/DSCN1070.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small; font-style: normal; line-height: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 11px;"&gt;Restos de las antiguas cuevas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 11px;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El origen del barranco estaba en el arrabal de Al Nayd que, en tiempos de los musulmanes, lindaba con el barrio de los alfareros (el actual Realejo) y donde se situaba la última muralla nazarí construida en la ciudad, que fue derribada en 1.833. Sobre su nombre hay dos leyendas. La primera dice que se debe a que allí fue asesinado un letrado de la Chancillería, le segunda que los terrenos fueron recibidos por un abogado como pago por un pleito ruinoso que defendió. En 1.942 estaba ocupado por cuevas en las que seguían viviendo los más humildes, la gran mayoría de los cuales habían perdido la guerra, sufrido palizas y la cárcel. Entre algunas de las familias que lo habitaban nació la resistencia de los Quero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-AgaaPMCH9Y4/TlQLT0rxkHI/AAAAAAAAAaU/QZpU8P4-Hgg/s1600/DSCN1081.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-AgaaPMCH9Y4/TlQLT0rxkHI/AAAAAAAAAaU/QZpU8P4-Hgg/s320/DSCN1081.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 11px;"&gt;Panorámica de Granada desde la calle Monte Cedeño&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hoy el Barranco del Abogado sigue alzándose junto a uno de los cármenes más hermosos de la ciudad, el de los Mártires y manteniendo unas vistas impresionantes sobre Granada, Las cuevas desaparecieron, sólo quedan algunos restos en la parte más alta, cercana al cementerio. Sobre ellas se construyeron casas, que han cambiado por completo el paisaje, pero en sus calles se sigue escondiendo una historia, que los más viejos, como nos confesó con amabilidad la presidenta de la Asociación de Vecinos, apenas se atreven a contar entre susurros a los más próximos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-0uP4JcLT8G0/TlQML2yHqHI/AAAAAAAAAaY/AzIo2KEOv_I/s1600/DSCN1079.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-0uP4JcLT8G0/TlQML2yHqHI/AAAAAAAAAaY/AzIo2KEOv_I/s320/DSCN1079.JPG" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 11px;"&gt;La calle Monte Cedeño en la actualidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-4160154500249096534?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/4160154500249096534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-1-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4160154500249096534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4160154500249096534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/los-escenarios-de-mi-novela-1-el.html' title='Los escenarios de mi novela: 1. El Barranco del Abogado.'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-VXIFDtU4b9g/TlQNEX7YYSI/AAAAAAAAAac/qRJsqqNPys0/s72-c/DSCN1089.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-9029502834951657749</id><published>2011-08-22T23:53:00.000+02:00</published><updated>2011-11-16T16:31:35.057+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los personajes que no caben en mi novela'/><title type='text'>La tumba del poeta</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hay ciudades de paso por las que nace, de forma inesperada, un fuerte motivo que invita a volver. En agosto del año pasado apenas pude pasar una hora en Colliure. Lo suficiente para descubrir la belleza de este pueblo del sur de Francia, una de las villas costeras más hermosas que conozco, y visitar la tumba de Antonio Machado. Prometí volver con más tiempo, disfrutar de sus playas y del paseo por sus calles, pero sobre todo visitar el cementerio del poeta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Tras la primera visita, leí todo lo que encontré sobre sus últimas semanas de vida. Los detalles de la historia del hombre cansado y enfermo que cruza la frontera, que debe compartir la única camisa que le queda con su hermano cada vez que baja a comer en la modesta pensión del pueblo tan cercano a su patria, que muere a los pocos días en mitad de una tristeza espantosa, me conmovieron y decidí contarla en una entrada que publiqué en este blog.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2010/08/los-dias-azules-del-sol-de-la-infancia.html"&gt;http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2010/08/los-dias-azules-del-sol-de-la-infancia.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Una de las cosas que más me sorprendió en la primera visita fue ver un pequeño buzón, junto a su tumba, repleto de cartas y papeles que dejaban sus admiradores. Me pregunté quién los leería. Meses más tarde, en un artículo en El País, descubrí que una asociación se encargaba de hacerlo y que el volumen de esa extraña correspondencia era importante. Decidí regresar para dejarle aquel texto que había escrito. Tenía un motivo por el que volver.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Esta vez alguien había anudado una cinta con los&amp;nbsp; colores blanco y verde de la bandera andaluza en la boca del buzón. La tricolor republicana se dibujaba en varios ramos. Impresiona ver la lápida en el suelo, a una veintena de metros de la entrada, repleta de ofrendas de todo tipo, las flores marchitas, los diversos objetos. Allí seguían varias placas llevadas en recuerdo por institutos y organizaciones de toda la geografía española. Pero lo que llamó mi atención fue un libro, un ejemplar de la Colección Austral de Espasa Calpe, donde se recogen su Poesías Completas. Acompañaba a un ramo ya seco bajo un celofán transparente, junto a un bolígrafo plateado, que indicaba que su antigua dueña era mexicana, y un trozo de papel, muy pequeño, parecido al que encontraron en el bolsillo del abrigo de Machado tras su muerte y que contenía el mismo verso, el último que escribió el poeta “Estos días azules y este sol de la infancia”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2OYSKPxWdVo/TlLPGgS4C7I/AAAAAAAAAaQ/sq9eApikPPA/s1600/DSCN0669.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-2OYSKPxWdVo/TlLPGgS4C7I/AAAAAAAAAaQ/sq9eApikPPA/s320/DSCN0669.JPG" width="250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;Acabo de leer que publicó esa antología en 1.917, cuando tenía apenas 42 años de edad. El título suena a testamento anticipado. Se reeditaría en 1.928, 1.933 y 1.936. Luego debió esperar a la llegada a la democracia para ser reeditado en España, aunque muchos guardaron las ediciones antiguas o las que se publicaron en Latinoamérica como un tesoro durante los años negros de la dictadura franquista.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La lectura de ese ejemplar, ya viejo y gastado por muchas lecturas, debió provocar muchos sentimientos en la lectora. Imagino que no debió ser fácil desprenderse de él, por ello, creo que no hay mejor ofrenda para la tumba de un poeta que un &lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=941875471568304858" name="_GoBack"&gt;libro&lt;/a&gt; suyo, muy querido y devorado durante años por una amante de su poesía. Tuve la tentación de cogerlo entre mis manos por un momento y leer al azar cualquiera de sus poemas, pero al instante me pareció un sacrilegio romper aquel vínculo al que yo sólo asistía como espectador. Me marché emocionado. Es imposible estar allí y no sentir cómo la emoción va envolviéndote el cuerpo. El quedó el libro sobre la lápida, pero sus versos ya son eternos y queridos por muchos que peregrinan hasta aquel pequeño cementerio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;i&gt;"El&amp;nbsp;aire se llevaba de&amp;nbsp;la honda fosa el&amp;nbsp;blanquecino&amp;nbsp;aliento"&lt;/i&gt;. Antonio Machado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-9029502834951657749?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/9029502834951657749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/la-tumba-del-poeta.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/9029502834951657749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/9029502834951657749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/08/la-tumba-del-poeta.html' title='La tumba del poeta'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-2OYSKPxWdVo/TlLPGgS4C7I/AAAAAAAAAaQ/sq9eApikPPA/s72-c/DSCN0669.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8479652720677352315</id><published>2011-07-28T19:45:00.001+02:00</published><updated>2011-11-16T16:31:57.816+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esos libros maravillosos'/><title type='text'>La temperatura a la que arden los libros</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Me acerqué a Fahrenheit 451 pensando que era una novela de ciencia ficción, un género que debo reconocer no me atrae demasiado en lo literario, pero la obra de Ray Bradbry es mucho más que eso. Cuenta la lucha de alguien que se cuestiona su visión de la realidad, se niega a rendirse y decide enfrentarse al sistema establecido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Ahora que una hidra de cabezas invisibles, llamada mercado, trata de imponer su visión del mundo a través de las todopoderosas agencias de calificación, el oráculo que sólo predice desgracias a los que no pueden pagar su silencio, vuelve a cobrar actualidad la lectura de la novela. Ahora que los movimientos juveniles vuelven a creer en la utopía y tratan de encontrar un camino a la esperanza, es más fácil entender la lucha del protagonista. Montag, el bombero que quema libros, comienza a cuestionarse si todo ha ocurrido siempre de la misma forma, iniciando un camino por el que deriva la trama.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Bradbury, que ha escrito un magnifico manual para aprendices de escritor llamado Zen en el arte de escribir, aplica en Fahrenheit 451 algunas de sus recetas. Juega con combinaciones de palabras y significados que, a priori, pueden parecer inviables para conseguir poderosas imágenes. Pero, en mi opinión, abusa en ocasiones de esa técnica, mezclando escenas de enorme evocación visual, los cascos negros de los bomberos que parecen escarabajos o la manguera que se mueve como una pitón, con otras en las que esa discordancia aparente se desmorona en ambigüedades que le restan ritmo a la novela, algo que, en mi opinión, ocurre especialmente hacia la mitad de la misma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;A menudo los escritores de ciencia ficción se pierden en paisajes imaginativos que acaban por restarle fuerza a la historia. Brabdury, pese a su creatividad efervescente, controla los escenarios por lo que transcurren sus personajes sin que les resten protagonismo. Evita también otro riesgo frecuente en este tipo de narrativa: el daño que produce el paso del tiempo. Cuando el lejano futuro ya pasó de forma muy diferente a la realidad, el contexto posible que ya es palpablemente falso puede destrozar una novela. Brabdury introduce elementos de ciencia ficción, pero siempre al servicio de la historia y no cómo fuegos que artificio que acaban mojados y, al igual que Verne, jugó a adivinar el futuro con cierto éxito. La obra, que fue escrita en 1.953, nos habla de televisiones murales que cubren las casas de una programación banal y adormecedora, de unos pequeños auriculares que emiten música y sonidos en los oídos de una población aborregada, que coches que cruzan las avenidas a grandes velocidades. Ahí también predicciones no cumplidas como la máquina que limpia la sangre por cincuenta dólares, los anuncios publicitarios de ciento cincuenta metros en las entradas de las ciudades (la única forma de que sean vistos por el ojo humano a la velocidad de conducen) o el sabueso mecánico de ocho patas que nunca duerme y que inyecta procaína con su aguijón para eliminar a los que están contra el sistema. Pero a veces parece que esa pesadilla es sólo cuestión de tiempo, como esa falsa felicidad impuesta por los poderes públicos que impregna la historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Pero creo que es la semilla de la historia, ese idea en la cabeza del escritor de la que arranca todo, lo mejor de Fahrenheit 451, ese mundo futuro en el que están prohibido los libros porque hacen pensar a la gente, donde las historias más maravillosas de los más grandes escritores de han ido simplificando y reduciendo a escasas líneas que sean fácil de entender por hombres y mujeres aletargados y donde los bomberos no se dedican a apagar fuego, sino a quemar libros me parece una genialidad. Algo que, con el tiempo, puede que se acabe produciendo, que haya empezado ya. En el Posfacio escrito cuarenta años más tarde, el propio autor explica cómo una de las predicciones del antagonista, el jefe de bomberos, ya se está produciendo “no hace falta quemar libros si el mundo comienza a llenarse de gente que no lee, no aprende, que no sabe. Si el baloncesto y el fútbol inundan el mundo a través de la MTV, no se necesitan &amp;nbsp;&amp;nbsp;que prendan el fuego o persigan al lector”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-OQ0p8U_gmKA/TjGfsFrUqzI/AAAAAAAAAaM/W5650dIdxw8/s1600/fahrenheit_451.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-OQ0p8U_gmKA/TjGfsFrUqzI/AAAAAAAAAaM/W5650dIdxw8/s1600/fahrenheit_451.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En ese postfacio explica el proceso creativo que siguió la novela, la furia con la que tecleaba la máquina de escribir que iba con monedas, cómo su pobreza le impulsó a optimizar el tiempo antes de quedarse sin dinero. También cuenta que la obra es el resultado de la fusión de cinco cuentos, de cinco historias. Y precisamente en estos dos aspectos es donde encuentro los principales defectos de Fahrenheit 451: hacia la mitad la trama se dispersa, decae probablemente porque no se pensó desde una unidad sino a partir de remiendos y las urgencias por acabarla, que cuenta el propio autor, acabaron por jugar en su contra. En 1.953 la caza de brujas emprendida por Mcarthy se encontraba en pleno apogeo, era un mal momento para publicar una obra que critica la manipulación que realizan los poderes públicos, el intento de crear ciudadanos uniformes y sin pensamiento propio. Un joven la compró por 450 dólares, el único dinero que poseía y la publicó en tres partes en una revista nueva. El joven se llamaba Hugh Hefner y la revista Playboy. A partir de aquel momento la novela comenzó a volar y aún hoy no ha parado porque, pese a algunos defectos, es un libro magnífico libro, cuya lectura, sin duda, recomiendo, especialmente en estos tiempos. El inicio ya nos promete mucho…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;“Era un placer especial ver cosas devoradas, ver objetos ennegrecidos y cambiados. Empuñando la embocadura de bronce, esgrimiendo la gran pitón que escupía un queroseno venenoso sobre el mundo, sintió que la sangre le golpeaba las sienes, y que las manos, como la de un sorprendente director que ejecuta las sinfonías del fuego y los incendios, revelaban los harapos y las ruinas carbonizadas de la historia”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Y en la escena en la que el bombero se enfreta a su jefe, éste le responde armado de reflexiones inquietantes &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“¿Qué es el fuego? Un misterio. Los hombres de ciencia hablan y charlan acerca de las moléculas y las fricciones. Pero no saben nada realmente. Es hermoso porque destruye las responsabilidad y las consecuencias”. &lt;/i&gt;Ahora ya sabemos, como Bradbury nos recuerda en la primera frase, que Fahrenheit 451 es la temperatura a la que el papel de los libros se enciende y arde. Lo que seguimos sin saber es si estamos dispuestos, como el protagonista&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=941875471568304858&amp;amp;postID=8479652720677352315&amp;amp;from=pencil" name="_GoBack"&gt;&lt;/a&gt; de la novela, a rebelarnos contra aquellos poderes que pretenden quemar nuestro futuro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8479652720677352315?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8479652720677352315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/la-temperatura-la-que-arden-los-libros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8479652720677352315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8479652720677352315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/la-temperatura-la-que-arden-los-libros.html' title='La temperatura a la que arden los libros'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-OQ0p8U_gmKA/TjGfsFrUqzI/AAAAAAAAAaM/W5650dIdxw8/s72-c/fahrenheit_451.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8000395828566037226</id><published>2011-07-21T16:36:00.000+02:00</published><updated>2011-07-21T16:36:26.360+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>El retrato modificado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En las reuniones familiares de mi infancia a veces hablaban del tío Paco y siempre acompañaban su nombre con el comentario “el que mataron en la guerra”.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Así fue como descubrí que, mucho tiempo &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;atrás, hubo una guerra y un familiar que desconocía, pero cuyo recuerdo pesaba en el ambiente, había muerto en ella. Fueron pasando los años y, a través de las narraciones orales contadas muchas veces en voz baja, fui conociendo los detalles de su sufrimiento: Su detención en una céntrica plaza granadina cuando, camino de su trabajo como tornero en un taller mecánico de la ciudad, unos falangistas le registraron y encontraron entre su documentación el carnet de las Juventudes Socialistas. También su negativa a huir de la prisión cuando, en una de sus salidas para trabajos forzados, su cuñado Ernesto le pidió que le acompañara en su huida a la zona republicana. Él, que nunca había cometido ningún delito, tenía la conciencia tranquila y no esperaba ninguna desgracia. Pero su suerte estaba marcada desde algunos años antes, cuando, en una de las huelgas de campesinos que se produjeron durante la República para solicitar mejoras de las condiciones laborales, obligó, en mitad de la plaza de su pueblo, a repartir pan que calmara el hambre de las familias de los huelguistas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace apenas unos años y después de solicitarlo muchas veces, la familia obtuvo una copia de su certificado de defunción. Allí consta&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;murió a las seis de la mañana del 22 de Octubre de 1.936 “por causa de armas de fuego”. Un día antes de que cumpliera 21 años, fue fusilado frente a las tapias del Cementerio de Granada.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ceBvnqO9TR8/Tig5B-zw_4I/AAAAAAAAAaI/gtSGre790Co/s1600/2.2.9.+Francisco+Alvarez+Lopez.+Retrato+de+juventud+1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-ceBvnqO9TR8/Tig5B-zw_4I/AAAAAAAAAaI/gtSGre790Co/s320/2.2.9.+Francisco+Alvarez+Lopez.+Retrato+de+juventud+1.jpg" width="202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sólo existe una fotografía suya. En ella posa de forma despreocupada con un cigarrillo en su mano izquierda, un elegante traje y corbata. Pese a ser hijo de una familia de campesinos humildes, su cualidad más recordada era la elegancia. Aquel retrato arrugado y parcialmente cortado se amplió y corrigió, mucho tiempo antes de que existiera el photoshop y otras herramientas informáticas. La ampliación difuminó su rostro, las solapas de su americana y le dio un brillo dorado a la aguja de su corbata, pero sobre todo, prescindió de su pose tranquila y del detalle del cigarro. Los retratos de los que han sido asesinados guardan el testimonio &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;de su tragedia durante décadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Desde ayer, la foto, el acta de defunción y los datos básicos del tío Paco forman parte de la lista de represaliados del franquismo, que está confeccionando el diario Público a partir de la información contenida en el sumario instruido por el juez Garzón. Para mí es un orgullo y un honor y me emociona verlo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.publico.es/especial/memoria-publica/ficha/168658/francisco-alvarez-lopez"&gt;http://www.publico.es/especial/memoria-publica/ficha/168658/francisco-alvarez-lopez&lt;/a&gt;&lt;span class="MsoHyperlink"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="MsoHyperlink"&gt;&lt;span style="color: black; mso-themecolor: text1; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y precisamente ayer, como cada 20 de Julio, muchos familiares se congregaron frente a la tapia para recordar a los casi cuatro mil fusilados allí. Una vez más, ya es la cuarta, &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;dejaron una pequeña placa en memoria de las víctimas. Una vez más se espera que el PP, que gobierna en el Ayuntamiento de Granada, la retire. A los nietos de los verdugos les sigue doliendo que se recuerden a las víctimas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="MsoHyperlink"&gt;&lt;span style="color: black; mso-themecolor: text1; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/andalucia/cuarta/placa/memoria/elpepuespand/20110721elpand_8/Tes"&gt;http://www.elpais.com/articulo/andalucia/cuarta/placa/memoria/elpepuespand/20110721elpand_8/Tes&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; mso-themecolor: text1;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8000395828566037226?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8000395828566037226/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/el-retrato-modificado.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8000395828566037226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8000395828566037226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/el-retrato-modificado.html' title='El retrato modificado'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ceBvnqO9TR8/Tig5B-zw_4I/AAAAAAAAAaI/gtSGre790Co/s72-c/2.2.9.+Francisco+Alvarez+Lopez.+Retrato+de+juventud+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-970680889183241334</id><published>2011-07-20T19:04:00.001+02:00</published><updated>2011-11-16T16:32:19.771+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esos libros maravillosos'/><title type='text'>La ficción y la realidad</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hace algunas semanas, rebuscando libros entre los estantes de la Biblioteca del Ateneu de Barcelona, encontré un ejemplar que me atrajo por lo que anunciaba en su contraportada: “Esta novela cuenta una historia real. […] Ricardo Piglia tuvo acceso a materiales confidenciales, los legajos judiciales, las transcripciones secretas realizadas por la policía durante el dramático asedio, las declaraciones testimoniales. El conjunto del material documental le permitió armar la historia y construir a los personajes”. Se trataba de Plata quemada, que cuenta el auge y caída de una banda de atracadores, desde la preparación de un golpe hasta el desgraciado final de su huida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Sentí un impulso irresistible a leerla porque puedo dar fe de que la realidad en muchas ocasiones supera a la ficción. Cuando yo decidí escribir una novela que narrase la historia de mi familia no imaginaba que, tras varios meses de investigación, tendría acceso a unos documentos cuya existencia desconocía. Cuando leí el sumario del consejo de guerra que siguieron contra mi abuela o su expediente penitenciario, más allá de las emociones que me embargaban, me sorprendió tanto el tono frío y burocrático de la narración como los hechos, extremadamente novelescos, que allí se contaban. Mi abuela no se había limitado a ayudar a los hombres que se echaron al monte después de la guerra. Mi propio abuelo era uno de ellos y los acontecimientos reales que vivieron no cabrían en la imaginación del novelista más inspirado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Desde el primer momento, quise que mi novela contase los hechos de forma que produjese en el lector una sensación parecida a la que a mí me provocaba la lectura de los documentos. A lo largo de estos meses he ido trabajando la idea y me he tenido que enfrentar a la dificultad que ello significaba. Realidad y ficción pertenecen a dos planos distintos, separados, pero yo no estaba dispuesto a prescindir de la información que la realidad me aportaba, a los personajes que se describían a través de las declaraciones, a los sucesos dramáticos que allí se contaban, al más mínimo de los detalles visuales que los propios papeles me ofrecían. No obstante, no pretendo escribir un manual histórico. Para ser lo más fiel posible a los acontecimientos, debía manipularlos, novelarlos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Siempre he pensado que esa información contenía a la vez un tesoro y una trampa. Aportaban detalles valiosos, no ya sólo desde el punto de vista sentimental y familiar, ni si quiera desde el punto de vista histórico, sino que trascendía al terreno de lo literario. Los acontecimientos, los personajes, incluso las voces eran magníficos, pero suponían una dificultad añadida, sobre todo para un aprendiz escritor que, inexperto, se enfrenta a la locura de escribir su primera novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Ricardo Piglia lo resuelve con una habilidad deslumbradora en Plata quemada. Debo comenzar diciendo que he leído algunos de sus textos publicados en Babelia, como quien pasa por la puerta de una tienda y no le gusta el escaparate. No estaba inicialmente predispuesto a leer su obra, por mucho que la crítica contaba maravillas sobre ella. Confieso que su estilo, seco y frío, no se enmarca en la línea que más me apasiona. En esta novela, no abundan las metáforas ni las imágenes que tanto me perturban, aunque nos deja algunos apuntes de una hermosura muy visual: &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“los billetes de cien se quemaban como mariposas cuyas alas son tocadas por las llamas de una vela y que aletean un segundo todavía hechas de fuego y vuelan por el aire un instante interminable antes de arder y consumirse”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Con el tiempo, he aprendido que las novelas son algo más que un ejercicio de estilo y que algunas de ellas te sorprenden y quedan para siempre por mucho que contengan ciertas incomodidades. En Plata quemada, la mayor de ellas es el lenguaje. Con esta novela ocurre como con esas magníficas películas argentinas de los últimos años, en las que, de entrada, cuesta acostumbrar el oído a un acento diferente. Pasada la dificultad de los primeros minutos, la historia y, sobre todo, la forma de contarla, te envuelven sin que quede ya posibilidad de parar. En su afán por el realismo y la cercanía a los protagonistas, su autor introduce expresiones locales de los bajos fondos de Buenos Aires, vocabulario que sólo un porteño, que además conozca la jerga de ese submundo, puede conocer. Los párrafos están salpicados de términos: guanaco, bulín, yuta, cana, gorompo, garchar… incomprensibles y que, en cierta manera, pueden exasperar a un lector que sólo alcanza a intuir su significado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Más allá su estilo y su lenguaje, Palta quemada es una obra maestra por varios motivos. Borda la presentación de personajes. En un entorno coral de múltiples actores que, en muchos casos, se mueven en la confusión de los nombres y los apodos, Piglia nos los va presentando conforme avanzan los primeros capítulos. Poco a poco, va realizando un retrato de todos ellos, que incide en algunos de esos pequeños detalles que no han podido salir de su imaginación, sino del material en el que se basa la trama. La descripción con la que inicia el libro conforma una invitación a seguir leyendo. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“Los llaman mellizos porque son inseparables. Pero no son hermanos, ni parecidos. Difícil incluir dos tipos tan diferentes. Tienen en común su forma de mirar, los ojos claros, quietos, una fijeza en la mirada recelosa. Dorda es pesado tranquilo. Con cara rubicunda y sonrisa fácil. Brignone es flaco, ágil, liviano, tiene el pelo negro y la piel muy pálida como si hubiera pasado en la cárcel más tiempo del que realmente pasó”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Piglia maneja el ritmo de forma precisa, controlada en todo el momento, sin que el lector, que entra al trapo de los artificios, sea consciente de la trampa que le tiende su autor. La acción va saltando en el tiempo con continuos flashbacks y anticipaciones de lo que va a suceder, (el propio título ya explica que va a ocurrir con el botín). Se desborda en las escenas del atraco o de los instantes finales del asedio y se ralentiza para describirnos el entorno claustrofóbico donde se desarrollan los hechos o cuando no describe a los&amp;nbsp; diferentes personajes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Si hay algo que merece la pena destacar por encima de todo es la voz narradora. La maestría de su autor se despliega a la hora de abordar la trama desde diferentes puntos de vista. Enmarcado en un narrador omnisciente que nos habla en tercera persona y que, en bastantes momentos, se disfraza de la veracidad y objetividad del testigo, Piglia nos va dando una visión caleidoscópica de la acción a través de múltiples puntos de vista y, para ello, se apoya en las declaraciones, los relatos periodísticos y el contenido de los documentos. Así nos va explicando lo que sucede desde la primera persona del presente que, en ocasiones, adquieren una forma cercana al monólogo interior, son brillantes los pensamientos de un personaje inolvidable, el Gaucho Dorda, sus delirios sexuales que explican, incluso casi llegan a justificar, los motivos de su comportamiento cruel. Son los miembros de la banda, los policías, los testigos los que nos hablan. Es ahí donde el escritor desaparece, nos enreda y la historia fluye sola, con una cercanía y un ejercicio de focalización que convierte las poco más de doscientas páginas de Plata quemada en una obra maestra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-970680889183241334?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/970680889183241334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/la-ficcion-y-la-realidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/970680889183241334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/970680889183241334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/la-ficcion-y-la-realidad.html' title='La ficción y la realidad'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-5318167959421868091</id><published>2011-07-19T00:25:00.000+02:00</published><updated>2011-07-19T00:25:46.941+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>El inicio del horror</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Un 18 de julio de hace setenta y cinco años comenzó la Guerra Civil. Como suele ocurrir con los aniversarios redondos, los medios de comunicación le dedican un tibio recuerdo a aquellos acontecimientos y, una vez más bajo la dictadura de lo políticamente correcto, la mayoría tratan de mantener una mentirosa equidistancia entre ambos bandos. Pero no podemos dejarnos engañar. Lo que sucedió el 18 de Julio de 1.936 fue un golpe de estado fascista, perpetrado por una parte del ejército con el apoyo de la jerarquía de la iglesia católica y de los principales poderes económicos del país, contra un régimen legal y democráticamente elegido por el pueblo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Esta celebración no debería servir para enquistar antiguas divisiones, ni tampoco para idealizar la historia desde una perspectiva partidista, pero tampoco para tratar de ocultar lo que aconteció en aquellos días. &lt;a href="" name="_GoBack"&gt;Cuando&lt;/a&gt; observo las fotografías tomadas en las primeras semanas del conflicto hay un detalle que me sorprende: la alegría exaltada con las que los soldados marchaban a los frentes de batalla. Ajenos al horror que les esperaba, aquellos rostros transmiten aún hoy una pasión ideológica que aterra. Junto a las expresiones henchidas de ideología vemos también las muestras del horror producido por la política de exterminio del enemigo. Las fotos de los cuerpos que han sido fusilados, las manchas oscuras de la sangre que se seca sobre la arena son la otra cara de esa locura que llevó a España a una guerra cruel y fratricida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Más de siete décadas después quedan pocos testigos de aquel momento. La mayoría de ellos apenas eran niños en aquel verano del 36 y, dentro de poco tiempo, no quedará nadie que explique en primera persona los detalles del horror. La tragedia, aunque sea anunciada, conlleva sorpresa en la mayoría de los casos. Siempre guardamos la esperanza de que no se acabe produciendo. Tras la victoria, del Frente Popular en febrero, los falangistas y diversos extremistas de derecha trataron de contraponer con violencia su fracaso electoral. A lo largo de la primavera los incidentes, provocados por los matones de ambos bandos, fueron arreciando, pero con la llegada del verano la tensión bajó y la vida de los ciudadanos parecía discurrir con la normalidad de los actos cotidianos. Como cualquier sábado de verano, aquel 18 de julio, fueron muchas las personas que se disponían a disfrutar de sus momentos de ocio. Pero una calma tensa se respiraba en el ambiente después de la cadena de asesinatos y venganzas de las últimas semanas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Cuando pienso en mi novela, trato de imaginar lo que debió pasar por la cabeza de mis abuelos durante aquellos momentos. Con una hija de apenas dieciséis meses (mi madre) y todo un proyecto de vida en común por delante, aquellos acontecimientos cambiaron el curso de su historia personal. Desde mi situación de confort democrático, me resulta difícil ambientarme en la situación que vivieron los personajes, en aquella espiral de locura y represión que se desató con el paso de los días. Trato de marcar las pautas que puedan describir cómo el mundo se desmorona a tu alrededor sin que se puede hacer nada para evitarlo, cómo todo ha cambiado por completo en el curso de unas horas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Nunca supe cómo afectó el golpe a mis antepasados hasta que hace poco más de un año recibí un sobre de un archivo militar. Contenía la auditoría de guerra que iniciaron contra mi abuelo José en los primeros meses de la derrota. Ese documento me contaba una historia. En él se incluyen varias declaraciones suyas. La información obtenida en los interrogatorios aportaba luz sobre cómo afrontó aquellos instantes. Al poco tiempo de casarse en Granada, se trasladaron a Jayena, una pequeña población del sur de la provincia de donde procedía su madre. Desconozco los motivos de esa mudanza, quizás obedecía al interés por escapar del clima de inseguridad de la capital o a los negocios de ganado a los que se dedicaba José. Lo cierto es que el golpe no llegó al pueblo hasta el 24, una semana después de las tropas africanas se sublevaran en Melilla y días más tarde de que, tras muchas dudas, triunfara en Granada. Fue en ese momento cuando el Comandante de la Guardia Civil, con la ayuda de falangistas se alzó en armas y se hizo con el control. Fue el único en toda la comarca donde los sublevados triunfaron, aunque sólo pudieron conservarlo hasta que el 6 de agosto fue reconquistado por milicias anarquistas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Mi abuelo confesó que, aunque era militante de la UGT, permaneció en su casa durante aquellos días, en los que se dedicó a cuidar del ganado, hasta que por causa del tiroteo huyó a Alhama y de allí a Málaga, donde su tía tenía una casa. Aquella declaración fue obtenida en una celda y, casi con toda seguridad, bajo tortura. Con ella trataba de minimizar su actuación en defensa de la república. Negaba haber participado en los disturbios y en la posterior reconquista, como así le acusaban, y confesaba que, meses más tarde, fue enrolado en el ejército republicano. Desconozco la veracidad de esas afirmaciones. Es muy probable que ante el triunfo de los fascistas y, temiendo por su vida debido a su militancia socialista, huyera del pueblo. También es probable que tratara de oponer algún tipo de resistencia o incluso de que participara de alguna forma en la reconquista de Jayena. A fin de cuentas, allí habían quedado su mujer y su hija. Si tuvo el valor de unirse a la partida de los Quero años más tarde, no sería de extrañar que también participara de esos hechos. O quizás decía la verdad cuando negaba su participación en los mismo, quizá en aquel momento sólo era un joven que temeroso por salvar el pellejo, que se vio obligado a huir lejos de su esposa y de un hija pequeña y sólo fue durante la guerra y la cárcel donde adquirió la fiereza imprescindible para formar parte de aquella banda de hombres que se negaron a aceptar la derrota.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Lo cierto es que los hechos que se desarrollaron a partir del 18 de Julio cambiaron por completo la vida de mis abuelos y también la de mi madre. Sus biografías fueron ya muy diferentes. Debieron enfrentarse acontecimientos dramáticos que ni siquiera debían imaginarse aquella mañana de verano, cuando los rumores del golpe comenzaron a tomar presencia. En los años posteriores debieron hacer frente al fusilamiento de familiares, a continuas huidas, bombardeos, hambre, derrota, persecución, cárcel y exilio. Nada de eso formaba parte de los planes de futuro de aquella joven pareja que sólo quería disfrutar de su bebé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Setenta y cinco años después, merece la pena recordarles. Yo lo hago con orgullo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-5318167959421868091?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/5318167959421868091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/el-inicio-del-horror.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/5318167959421868091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/5318167959421868091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/el-inicio-del-horror.html' title='El inicio del horror'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8661780038813526709</id><published>2011-07-05T23:59:00.008+02:00</published><updated>2011-11-16T16:34:24.342+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El proceso creativo'/><title type='text'>¿Cómo empezar mi novela?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los cursos y los manuales de narrativa insisten en la importancia que tienen las primeras páginas de la novela. Son las que deben atrapar al lector, invitarle a que sigan a esa voz narradora que nos cuenta una historia que no podemos dejar ya de leer. La literatura está llena de inicios memorables, tantos que me siento incapaz aquí de señalar ninguno. Dicen que en muchos casos, una de las últimas cosas que un novelista acaba por decidir es el título y el principio de su obra. Yo sigo sin tener el título y creo que no lo encontraré hasta el final, pero no me costó mucho decidir el inicio. Siempre hubo una escena que estuvo en mi cabeza: el momento en el que María está en la celda oscura, a la espera del anunciado fusilamiento y recuerda su detención, la separación de su hija mayor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt; Una de las cosas que más miedo me producen son los diálogos. Siempre me suenan falsos cuando los escribo. El último momento del interrogatorio, cuando tratan de asustar a María para que confiese el paradero de su marido ha dado muchas vueltas en mi mente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En una entrada del 21 de diciembre pasado, apuntaba en el blog lo que podría ser el primer borrador del inicio de mi novela. Con cada relectura fueron apareciendo decenas de errores. Quien quiera comparar ambos textos puede ver el trabajo de corrección y desarrollo. Tampoco creo que está primeras páginas sean las definitivas. Estoy seguro que la relectura de los meses me seguirá denunciando errores, palabras incorrectas, diálogos impostados, imágenes gastadas. Conforme voy avanzando en la escritura, más complejo me parece el andamiaje que debo levantar para estructurar esa historia que transcurre a lo largo de tres generaciones de mi familia, más dudas tengo de que el autor pueda estar a la altura de la historia. Sólo tengo una cosa clara: una vez que he llegado hasta aquí no voy a rendirme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Os dejo con el sufrimiento de María Álvarez López en la oscuridad de su celda. Esta es la historia de mi abuela, pero también la de sus padres, sus abuelos y sus hermanos, la que, a lo largo de generaciones, los “mitaíllas” han contado como la más hermosa de las novelas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―.―&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La espera agranda la oscuridad de la noche, detiene el tiempo en las paredes sucias por las que va creciendo una enredadera de miedos, de sombras que marchitan cualquier esperanza. María tiene esa sensación de azar de los que se saben condenados de antemano, dependientes de la firme voluntad de sus verdugos. Pierde la mirada en las manchas difuminadas que dibujan formas extrañas sobre la cal desconchada y emborronan los sufrimientos anteriores de otros desconocidos, no sabe si pintados por la humedad o por la sangre. Le parecen testigos que silencian lo que vieron, como también callarán la angustia que ha llorado en esa celda minúscula del cuartel, donde lleva detenida muchas horas con todos sus minutos y sus segundos. Un tiempo que ya no es capaz de contar, aunque sólo han pasado poco más de dos días desde que la guardia civil irrumpió en su cueva y comenzaron a pegarle, a preguntarle donde se escondía su marido. Lo han hecho cientos de veces desde entonces. Su silencio venía acompañado de otro puñetazo que le hacía sentir un dolor inacabable y le dejaba una mueca deformada en los labios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Como una presencia incómoda, la observan miles de ojos desde todas las esquinas. El miedo, que embargaba la mirada de su hija, regresa ahora a la oscuridad del calabozo. Esas pupilas infantiles, que se acostumbraron a los ruidos de la guerra y al hambre de la derrota, nunca expresaron tanto desamparo. Mientras los guardias la retenían, aferrando sus brazos débiles, les chillaba que no se llevaran a su madre. Desde entonces, María no ha parado de preguntarse cientos de veces qué habrá sido de su niña. En mitad de los empujones y las patadas, apenas alcanzó a gritarle que buscara refugio en casa de su tía, la última indicación se perdió en el aire. La recuerda corriendo hacia el coche en el que unos hombres de rostros agrios se la llevaban presa. Entre lágrimas, desde la distancia del asiento trasero donde continuaron los golpes, su cuerpo se iba haciendo más y más pequeño. Le duele imaginarla, a pocas semanas de cumplir siete años, cruzando toda la ciudad de Granada, tan inocente y tan sola, caminando por la mañana fría de finales de febrero, atravesando unas calles que no conoce bien, desvalida en mitad del invierno. A lo largo de un tiempo interminable, no ha cesado de pensar en ella, en la pequeña que canturreaba nanas para no oír los bombardeos de los fascistas, la que ha sufrido la miseria que trajeron los vencedores, una paz que la volvió a apartar de su padre más de catorce meses.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;María sabe que nunca fusilan de noche, que la oscuridad más negra le garantiza una vida momentánea, pero comienza a inquietarse con el olor del aire que anuncia la llegada de la mañana. Huele el alba, la oye en los ruidos que aparecen donde antes había silencio. Los pasos regresan por el pasillo, el portón vuelve a abrirse despacio, con un chirrido que suena a advertencia. Roque entra, uniformado para continuar con la tortura, con la camisa azul mahón arremangada y los correajes muy gastados de cuero. Coloca la pistola encima de la mesa. Espera de pie durante varios segundos antes de dar vueltas alrededor de su presa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Siempre me gustó vuestro pelo. Ese color rubio de las mitaíllas, que destacaba a todas las mujeres de vuestra familia. Es lo único que heredó vuestra madre. ¡Mira que casarse con ese pobretón sin dientes! Aún me pregunto qué pudo verle a ese gañán que hablaba con los animales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ella cierra los ojos. Ni siquiera se gira. No se atreve. Oye la voz de Roque respirando detrás de su nuca. Aún lleva el olor del cigarro, que se mezcla ahora con el sudor de toda la madrugada, impregnando el aire del pequeño cuartucho con un hedor de amenaza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Ahora que volvemos a vernos después de tanto tiempo, es una pena que estés tan preñada. ¿De cuánto meses estás? ¿De seis, de siete? ―le pregunta mientras las yemas de sus dedos ásperos le ensortijan un mechón de cabello.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sin darse cuenta, las manos desesperadas de María vuelan hacia la barriga. Cree que ya no es posible salvar la vida que late en su vientre. Está tan condenada como ella, más inocente aún porque no tiene culpa de que su padre se echara al monte al salir de la cárcel, ni de que su madre no fuera más convincente para impedirlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Tienes suerte de que me apiade de tu estado. No creas que a los demás les han arreado sólo en la cara.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Al rato se detiene. La mira con desdén. María no reconoce en sus ojos al huérfano de madre con el que jugaba en Uriana al principio de su infancia, siempre con el aire retraído de quien arrastra una ausencia. Aquella mirada hosca se ha vuelto siniestra con los años. La barba espesa esconde las cicatrices que le dejaron las esquirlas de la guerra. Esas heridas acentuaron un odio inexplicable que venía de antiguo, que estalló durante las noches de verano de las primeras semanas de la guerra, cuando iba a un burdel de la calle Elvira con la camisa abierta, llena de sangre, arremangada, los brazos cubiertos de relojes y, mientras se jactaba de que sus dueños no los iban a necesitar nunca más porque ya les había llegado su hora, obligaba a su ramera favorita a  lavarle, a quitarle los rastros de la cacería.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Uno de mis amigos falangistas me dijo que tu hermano estuvo callado todo el tiempo, junto a las tapias del cementerio, mientras miraba al pelotón. Le apuntó a la cabeza. Según me confesó, sintió placer cuando apretó el gatillo ¿A dónde querrás que te apunten a ti?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;María comienza a sentir de nuevo sus golpes, la rabia de quien lleva horas sin conseguir su propósito. Un enfado que contrasta con la sonrisa que le dedicó nada más verla, clavada en la misma silla donde no ha sido capaz de acomodar la tensión que le provoca la paliza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Sabes que puedes evitar todo esto. Sólo hace falta que me digas con quien se refugia tu marido cuando no duerme en tu cama. No entiendo como aún le sigues protegiendo. No deja de ser un pichabrava que se acuesta con todas las que se le ponen por delante. Iba siempre tan apuesto con sus abrigos de paño y los sombreros que sabía calarse con tanta elegancia, tan socialista que se creía. ¿Qué pasa? ¿Te molesta mi barba? Te has vuelto muy delicada con los años.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El sabor de la sangre seca es amargo, pero cuando vuelve caliente al paladar tiene una dulzura imposible de entender. Tan imposible como sería salir con vida después de todo lo que ha pasado, por mucho que confesara lugares en los ella que nunca ha estado, en los que José podía esconderse con el resto de los guerrilleros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Siempre fuiste algo traviesa. Anda. No seas mala. Te lo preguntaré por última vez. Dime donde se esconden esos rojos de mierda. Cuéntaselo a tu viejo compañero de la escuela. Cuéntame dónde se refugian los Quero con toda esa banda de cabrones que aún no han entendido que perdieron la guerra. Por lo visto, no les pegaron suficiente en la cárcel para bajarles los humos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;María calla. Ni siquiera ella conoce los motivos de su silencio. No se trata de valor. Ya no se encuentra en esos momentos. Es inútil confesar. De nada servirán las palabras, los nombres que pueda darle. Sólo traerán sufrimiento a más inocentes, culpables por ser las mujeres, las madres, los hermanos de los huidos a la sierra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Está bien. Tú lo has querido. Que conste que he tratado de ayudarte, pero no te estás portando bien conmigo. No me dejas otra salida. ¿Qué voy a explicarle a tu madre cuando la vea en tu entierro? Al menos contigo tendrá una lápida donde llorarte. A tu hermano lo enterraron con centenares de camaradas en el primer patio que encontraron del cementerio de Granada. En aquella época no teníamos tiempo para pensar en esas cosas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Roque grita a un guardia. Le pide que venga. Entra con el porte encorvado de los que están acostumbrados a recibir órdenes. En sus manos trae un documento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;―Firma aquí ―le apunta el falangista enfurecido, mientras su mano indica el papel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;Ella mira el grueso anillo de oro que Roque siempre ha llevado en la falange de su pulgar, también la declaración que acaba de firmar. Ve la fecha: 25 de febrero de 1.942. Su nombre: María Álvarez López. Natural de Uriana. Su edad: 30 años. Hasta eso es incorrecto. Le han quitado dos. Su estado: casada con José Castro Peregrina. Las letras se disuelven. Se hacen borrosas. Su boca es un desierto de arena con sabor a sangre. No le dan ocasión a leer nada más. Tampoco podría. Lleva tanto tiempo sin leer que ha perdido la costumbre. No le importa ya. Imagina lo que contiene. Lo que ha dicho en los últimos dos días. También lo que ha callado. Lo que han acabado por decir otros, no con menos valor, sino con menos conciencia del daño que hacían.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8661780038813526709?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8661780038813526709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/como-empezar-mi-novela.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8661780038813526709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8661780038813526709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/como-empezar-mi-novela.html' title='¿Cómo empezar mi novela?'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-4996706155492524682</id><published>2011-07-01T09:13:00.001+02:00</published><updated>2011-11-16T16:34:57.502+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El proceso creativo'/><title type='text'>Más dura será la caída</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hace sólo dos semanas, anunciaba con toda pompa en este blog que había acabado el primer capítulo de mi novela. Lo había cosido con varios pedazos y en todos ellos me había dejado el alma. Cada uno por su lado había sido revisado muchas veces, pero a veces un aprendiz de escritor es ciego, incapaz de ver los destrozos que ocasiona con sus palabras. Las repite creando cacofonías que suenan a un eco pesado, casi insoportable. Conjuga gerundios que aburren, que alejan a los personajes. Construye sintaxis retóricas, no ya sólo malsonantes, sino en ocasiones ininteligibles. Usa metáforas gastadas, frases muy parecidas a otras que leyó en la página de un libro que ya casi no recuerda. Describe acciones absurdas como cuando dice “el conductor conduce”. Se deja preposiciones y adverbios inoportunos en cualquier esquina de la historia. O lo que es peor de todo, deja que se le oiga por encima de la ficción. Todo eso me he encontrado en la casi treintena de páginas del primer capítulo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;A veces puede resultar deprimente la enésima relectura, la que abre los ojos a la ceguera. Cuando todo se cae como un castillo de naipes y la ilusión se desmorona, hay que seguir perseverando. Siempre hay un diálogo en el que viven los personajes, una descripción mágica que nos sitúa en los paisajes donde transcurre la historia, una voz que nos engaña como en un encantamiento en el que nos gusta viajar. Sólo se trata de tener paciencia, de tener ojos para verlo y oídos para escucharlo. De, como hacía Flaubert (ese escritor que pensaba que carecía de talento, pero que tuvo el tesón para escribir magníficas novelas): leer lo escrito en voz alta para detectar donde se encallan los sonidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;También oír los consejos de los que, antes que tú, tropezaron en la misma piedra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;“Hay reglas. Claro que esto parece reaccionario. Pero todo buen revolucionario sabe que está tratando de abolir unas reglas para establecer otras”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt; Augusto Monterroso. Viaje al centro de la fábula.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;“Mientras escribe sé tú mismo, desbórdate y apasiónate, pero sé sobrio cuando te releas”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt; André Gidé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;“Fue por esta época cuando descubrí que las novelas se escribía principalmente con obsesiones y no con convicciones” &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Mario Vargas Llosa. Historia secreta de una novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La mejor lección que he aprendido este año en la Escola d’escriptura aparece impresa en la carpeta que me entregaron el primer día del curso. Sobre el fondo amarillo aparece el dibujo de una papelera negra formada por miles de círculos pequeños que probablemente serían de metal. Bajo el dibujo una frase de Hemingway: “La papelera es el primer mueble en el estudio del escritor”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;De todo lo que escribí me quedo con una frase: Quizás algún día descubra que siempre fui un escritor que aceptó otros trabajos para pagar la hipoteca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-4996706155492524682?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/4996706155492524682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/mas-dura-sera-la-caida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4996706155492524682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/4996706155492524682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/07/mas-dura-sera-la-caida.html' title='Más dura será la caída'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-8717885632263158194</id><published>2011-06-17T10:01:00.001+02:00</published><updated>2011-11-16T17:12:28.540+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>Yo estoy más indignado que nunca</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El 15M las plazas de nuestro país se llenaron de protestas, para otros muchos, también de esperanzas. A pocos días de las elecciones, los partidos “de derechas” se frotaban las manos. En aquel movimiento veían una crítica utilizable, otra más, contra un gobierno que parece desorientado desde hace mucho tiempo y un factor desmotivador para el electorado progresista. Los partidos “de izquierdas” se quedaron perplejos sin saber cómo reaccionar. Pero han pasado algunas semanas y los que celebraban las protestas de la ciudadanía, después de alcanzar sus tranquilas mayorías absolutas (de las que forman parte incluso conocidos imputados por causas judiciales), ya se ven capacitados para continuar con sus políticas de recortes sociales. Ahora esa horda de desarrapados les sobra. En los últimos días los políticos de PP, CIU y UPyD se han encargado de airearlo. Aquellos chicos que antes eran tan simpáticos debían ser desalojados sin miramientos. Para eso nadie mejor que los perros de presa que todos los partidos se encargan de tener en sus filas. Felip Puig ya era famoso por sus ideas talibanes y, como todos los halcones de la política, es, además de chulo incapaz. Cuando asumió sus funciones como responsable de los Mossos, muchos ya imaginábamos lo que iba a ocurrir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Yo pude verlo con mis ojos el sábado pasado. Caminaba a atardecer con mi mujer y mi hija por los alrededores de Plaza Catalunya cuando  la policía la emprendió con un joven “con pinta antisistema” al inicio de Las Ramblas. Mi mujer se indignó de forma inmediata. Yo traté de permanecer racionalmente neutral: “No sabes lo que ha sucedido. Tal vez tenga justificación el comportamiento de ese policía”. Pero sólo dos minutos más tarde estaba tan indignado como ella. Pese a la actitud tranquila del joven, un policía con aire chulesco “A mi tu no me tocas los cojones” comenzó a agarrarle por la camiseta y, con una llave, seguramente aprendida en la academia, maniató al chaval. Yo lo vi de cerca, cuando trataba de tranquilizar al perro que, suelto de correas, trataba de proteger a su dueño que estaba siendo agredido. A su lado una chica lloraba histérica por lo que estaban haciendo con su amigo, mientras era ninguneada por otros agentes que no oían “no puedes tratarlo así, también tiene derechos”. De seguida aparecieron una docena de guardias y, poco después, un coche donde fue metido por la fuerza el joven. Aún desconozco el delito que motivó su detención, pero en los ojos de los policías vi una cosa muy clara: cualquier ciudadano puede recibir un golpe de porra de un policía nervioso que no sabe hacer su trabajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Hace unas semanas los chic@s del 15M caían simpáticos. Desde ayer, muchos han inventado más argumentos para atacarles. Yo no comparto muchas cosas con ellos. No me gustan las asambleas porque creo que son más manipulables de lo que parecen y porque, en ocasiones, su idealismo utópico no siempre encuentra los caminos adecuados. Odio la violencia y a los violentos que campan a sus anchas en las reuniones de masas, ya sea la celebración de un título deportivo o una manifestación sindical. Pero todo se derrumba cuando pierdo la confianza en los pilares de nuestra democracia. Ahora que les llueven los palos a los indignados yo si quiero salir en su defensa. Entiendo que cada vez haya más gente que deserta de la política porque no creen en los políticos que no les representan, que sólo saben seguir el dictado de los fondos de inversión, de los bancos, de la parte siniestra de la globalización que no son elegidos por los ciudadanos. Como también entiendo a los que, después de décadas de sufrir la dictadura, siguen creyendo en un ideal: la opinión se expresa en las urnas. Yo no hice caso a los que pidieron no votar. Yo fui a hacerlo, entre otros motivos porque mi nombre aparecía al final de la lista de uno de esos minoritarios partidos progresistas, que sólo tienen sentido en el ámbito municipal y que, a veces, resultan tan simpáticos como inútiles por falta de los apoyos necesarios. Y digo “progresista” porque creo que no todos los “de izquierdas” lo son. De los “de derechas” mejor ni hablo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El sábado pasado cuando vi la boca ensangrentada del joven y la actitud chulesca del policía, una rabia enorme se quedó dentro de mi cuerpo. Sencillamente aquello me fastidió una tarde que podía haber sido muy agradable. Entonces me prometí a mí mismo que no me iba a dejar engañar por lo que sólo dijeran unos medios de comunicación, siempre fieles a sus intereses políticos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-8717885632263158194?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/8717885632263158194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/yo-estoy-mas-indignado-que-nunca.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8717885632263158194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/8717885632263158194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/yo-estoy-mas-indignado-que-nunca.html' title='Yo estoy más indignado que nunca'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-714329215310329678</id><published>2011-06-16T09:28:00.000+02:00</published><updated>2011-11-16T17:14:52.362+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El proceso creativo'/><title type='text'>La locura del escritor</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Alonso Quijano se convirtió en Don Quijote de tanto leer novelas. Por lo que sabemos y lo que podemos imaginar, en esa locura fue más feliz que oyendo las tertulias del bachiller y el barbero en una casona de la Mancha.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Ahora sé que un escritor de novelas también puede llegar a convivir con una locura parecida, una enfermedad que se va inoculando muy despacio, pero que estalla de repente con todas sus fiebres. Con el paso de los meses, me he ido sorprendiendo de cómo reparaba en cosas a las que, hasta ese momento, no le había prestado la más mínima atención.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;De entre los cientos de rostros parecidos y aburridos que se cruzan por nuestra vida cada día, en ocasiones sobresale alguno que llama la atención. Lo suele hacer por el detalle más absurdo, más pequeño, más inesperado. Esta mañana en el vagón del cercanías vi uno que no paraba de hablar. Sostenía una conversación con su vecina del asiento de enfrente, aunque más que una conversación era un monólogo en el que iba narrando sus historias irrelevantes. Vestía un traje oscuro, que parecía barato; una camisa blanca, con los picos del cuello muy pequeños, sin duda insuficiente para que le quedara bien una corbata mal anudada, muy larga del lado ancho, demasiado corta del lado estrecho que no debiera verse. Aunque, en su caso, no lo había hecho pasar por la costura interior y también era visible, de tal forma que, más que una corbata parecía un trapo colgado sin gracia al cuello. A través de la música de mi ipod, el tipo hablaba de cosas banales, de juergas que suelen acabar en borracheras, de una vida que no destacaba por sus muchas luces. Al marcharse de despidió de la chica con unas de esas frases que ya indican que no va a ocurrir lo que se está diciendo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;―Bueno, a ver si un día quedamos y hacemos un café aunque sea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En cuanto bajó del vagón, la joven suspiró mirando a otro chico que iba al lado del que se había marchado y que, aunque era evidente que también la conocía, apenas había participado de la conversación. No le dijo nada, pero la sonrisa indicaba la liberación que le había producido esa marcha.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Ayer disfrutaba de una terraza después de la comida. Como las sombras del mediodía eran agradables, lo que debía ser un café rápido y solitario se alargó varios minutos. A unos metros, se sentaban cuatro muchachas de poco más de veinte años, pero sólo una hablaba. Las demás se limitaban a oír lo que les explicaba y, sólo de vez en cuando, hacían algún comentario. La que charlaba lo hacía con el tono alto de voz de quien quiere realzar lo que está contando, tal vez porque no estaba acostumbrada a tanta atención. Explicaba historias de sus romances. Al parecer salió unas semanas con un medio novio que era egipcio. Aunque, según contaba, era muy atento y muy divertido, acabó dejándolo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;―En el mundo árabe, cuando un hombre te está invitando siempre es que quiere irse a la cama contigo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;La respuesta que le dio una compañera entre risas fue antológica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;―En el mundo árabe y en Barcelona los comportamientos de los hombres son siempre los mismos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;Detrás de cada detalle late el espacio para la narración. Antes pasaba por ellos sin fijarme. Ahora comienzo a sentir esa enfermedad de la que hablan algunos escritores, voy entrenando mi capacidad narrativa con las cosas que suceden a mi alrededor. Imagino las vidas que puede llevar las personas a través de lo que me dicen sus caras. Guardo atención a sus conversaciones que nunca, desde mi sentido de la privacidad, me importaron, con la intención de que tal vez me ayuden a escribir diálogos más naturales y creíbles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;De esa forma empiezo a vivir esa locura que siente el escritor cuando trata de imaginar sus historias a través de trozos dispersos de realidades que son muy diferentes a lo que quiere contar. Sigo siendo un hombre al que le pesa la corbata y que, de lunes a viernes, marcha cada mañana al trabajo en una oficina. Quizás algún día descubra que siempre fui un escritor que aceptó otros trabajos para pagar la hipoteca. Aunque todo eso son sólo tonterías, debe ser otro síntoma más de esa fiebre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-714329215310329678?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/714329215310329678/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/la-locura-del-escritor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/714329215310329678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/714329215310329678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/la-locura-del-escritor.html' title='La locura del escritor'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-7897094343581323815</id><published>2011-06-15T09:23:00.002+02:00</published><updated>2011-11-16T16:36:25.031+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El proceso creativo'/><title type='text'>El primer capítulo</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Ayer acabé el primer capítulo de mi novela. Según el contador de palabras del procesador de textos, el ordenador me responde que he necesitado de 11.783, agrupadas en 161 párrafos. Los casi sesenta y ocho mil caracteres con espacios se traducirían en un libro impreso a unas cuarenta y ocho páginas. Contando lo que tengo ya escrito del segundo capítulo, ese número subiría hasta las setenta páginas de ese libro imaginario en el que pienso cada día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;Después de cerrar la trama y de pintar la escaleta que contiene todas las futuras escenas de la novela, calculo que estoy a la mitad del camino, que aún me quedan aproximadamente otros dos años, como mínimo, para llegar al final. Eso si antes el camino no se pierde en un laberinto de miedos. Haciendo cuentas, ese libro con el que sueño podría pasar de las seiscientas páginas, demasiadas para un escritor novel que se enfrenta a su primera novela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;Ese primer capítulo sigue siendo sólo un borrador. En el futuro volveré a él decenas de veces, casi tantas como la corrección ya realizada de las sucesivas versiones de sus fragmentos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;De entre todos sus párrafos, el destino me ha ayudado a seleccionar éste:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El frío de la mañana comenzaba a ceder cuando el teniente se dirigía hacia el hospital provincial, donde había sido ingresado el hombre al que pretendía interrogar. Conforme el automóvil se alejaba de la cueva, iba repasando todos los datos, releyendo, una vez más, el informe de la Guardia Civil. Algo le escocía en el bolsillo derecho del pantalón, el roce del mechero le producía una incomodidad extraña. El hecho de que no hubieran encontrado ningún arma era algo que le mosqueaba. La imagen de la vieja colgada del techo, el aspecto desolado de la vivienda, la mirada de los vecinos que callaban a su paso, todos los detalles continuaban hirviendo de tal forma en el interior de su cabeza que, cuando el aire de la calle le devolvió a la realidad frente a la imponente fachada de San Juan de Dios, entró decidido a aclarar aquella situación de inmediato.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 343.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Una de las historias con las que suelo dormir a mi hija es el cuento de la lechera. Cuando le apago la luz, pienso en ello. Ojala nunca se me rompa esta pequeña cántara de leche&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" style="border-width: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-7897094343581323815?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/7897094343581323815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/el-primer-capitulo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7897094343581323815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/7897094343581323815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/el-primer-capitulo.html' title='El primer capítulo'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-1085293156276939667</id><published>2011-06-14T15:38:00.009+02:00</published><updated>2011-06-14T15:47:21.510+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo de investigacion para la novela'/><title type='text'>Los paisajes de mi novela</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; line-height:115%;font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Para un novelista es muy importante poder caminar por los paisajes de su novela. Cuando, además, se trata se retratar un tiempo antiguo, que ya casi ha desaparecido, cualquier imagen, que logra acercar esa época, se recibe con la alegría que acompaña a la bienvenida de un descubrimiento inesperado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; line-height:115%;font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;En el primer capítulo de mi novela, el teniente de ingenieros que instruye la causa del sumario del consejo de guerra que inician contra mi abuela y otros colaboradores de la guerrilla de los Quero, va al Hospital de San Juan de Dios de Granada. Lo hace con la intención de interrogar a un hombre que resultó malherido en el asalto a su cueva. Varios capítulos más tarde, es también en ese hospital donde mi abuela, María Álvarez, da a luz de su tercera hija. Para ello, tuvieron que realizar la solicitud que permitiera sacarla de la cárcel en la que estaba detenida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; line-height:115%;font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Tengo un recuerdo vago de una antigua visita a aquel edificio. Ni si quiera estoy seguro ahora de haber estado allí. Creo recordar su patio de arquerías renacentistas, la fuente, las palmeras, los mármoles de las escaleras, los artesonados de madera del techo, las pinturas de sus paredes. Pero aquella imagen que guarda mi memoria bien podría ser la de otro edificio del centro de Granada. En mi próxima visita a la ciudad podré salir de dudas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; line-height:115%;font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Creo que el teniente no debió reparar en esos detalles cuando subía por las escaleras. Quizás, como escritor, quiero imaginarlo así. Él tenía una misión: interrogar a un hombre moribundo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-v6BE7U3A3JQ/TfdmNhAqV7I/AAAAAAAAAaE/LXp3u3KCSy0/s1600/sjuandios3.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-v6BE7U3A3JQ/TfdmNhAqV7I/AAAAAAAAAaE/LXp3u3KCSy0/s320/sjuandios3.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618071442553460658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px; "&gt;El edificio sigue en pie con todos sus detalles, pero su interior debe ser hoy muy diferente al de aquella tarde de finales de febrero de mil novecientos cuarenta y dos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; line-height:115%;font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Ayer encontré en internet unas fotos antiguas de las salas del hospital. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Pertenecen en realidad a la Facultad de Medicina que se encontraba en el interior del hospital. Quizás sean demasiado antiguas. Datan de 1.914 y fueron tomadas por el fotógrafo Torres Molina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-hlNpON-4bXE/TfdlixUSPdI/AAAAAAAAAZ8/sMm49izvaAQ/s1600/DIG0010_jpg.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 239px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-hlNpON-4bXE/TfdlixUSPdI/AAAAAAAAAZ8/sMm49izvaAQ/s320/DIG0010_jpg.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618070708196359634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-boNLncPpB6w/TfdlaJE_01I/AAAAAAAAAZ0/CAsjhI-PaHM/s1600/DIG0026_jpg.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 239px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-boNLncPpB6w/TfdlaJE_01I/AAAAAAAAAZ0/CAsjhI-PaHM/s320/DIG0026_jpg.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618070559955866450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-rFr_dAZKzsc/TfdlOGAUTZI/AAAAAAAAAZs/1IuKbjaGfMk/s1600/DIG0028_jpg.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 224px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-rFr_dAZKzsc/TfdlOGAUTZI/AAAAAAAAAZs/1IuKbjaGfMk/s320/DIG0028_jpg.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618070352972500370" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px; "&gt;Dos años después de los sucesos que narro, en 1.944, la Facultad se trasladó y las fotos corresponden entonces a las autoridades que participaron de su inauguración. Allí aparece toda la corte franquista de la provincia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-kKpMVGkiuA0/Tfdk7LRlTCI/AAAAAAAAAZk/GP4Z9n0MilA/s1600/DIG0034_jpg.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 228px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-kKpMVGkiuA0/Tfdk7LRlTCI/AAAAAAAAAZk/GP4Z9n0MilA/s320/DIG0034_jpg.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618070027969580066" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ccvTpUtI5Z8/TfdkyZ6wcjI/AAAAAAAAAZc/YtJS9kTZ3O0/s1600/DIG0035_jpg.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 225px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-ccvTpUtI5Z8/TfdkyZ6wcjI/AAAAAAAAAZc/YtJS9kTZ3O0/s320/DIG0035_jpg.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618069877281550898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 14px; "&gt;Viendo aquellas fotos por fin el novelista se calló y la voz del narrador comenzó a caminar con el teniente por aquellos pasillos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ZsHH9jBrNvU/TfdkhORSSZI/AAAAAAAAAZU/VOMyL5kxv9o/s1600/DIG0008_jpg.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 230px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ZsHH9jBrNvU/TfdkhORSSZI/AAAAAAAAAZU/VOMyL5kxv9o/s320/DIG0008_jpg.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618069582097041810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width:0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dc:title" rel="dc:type"&gt;dormidasenelcajondelolvido&lt;/span&gt; by &lt;a cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL"&gt;José María Velasco&lt;/a&gt; is licensed under a &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/"&gt;Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-1085293156276939667?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/1085293156276939667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/los-paisajes-de-mi-novela.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/1085293156276939667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/1085293156276939667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/los-paisajes-de-mi-novela.html' title='Los paisajes de mi novela'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-v6BE7U3A3JQ/TfdmNhAqV7I/AAAAAAAAAaE/LXp3u3KCSy0/s72-c/sjuandios3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-3756597538031094884</id><published>2011-06-01T23:11:00.000+02:00</published><updated>2011-11-16T16:37:08.295+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cajón desastre'/><title type='text'>Las palabras también torturan</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Cuando inicié la investigación histórica para mi novela no podía llegar a imaginar lo que estaba a punto de conocer. Ya he comentado en este blog los sentimientos que afloraron cuando tuve acceso a unos documentos inesperados: la causa 595 del consejo de guerra que siguieron contra mi abuela en 1.942, su expediente penitenciario, la ficha clasificatoria con la que en 1.939, como al resto de combatientes del ejército republicano, registraron las actividades de mi abuelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Aquellos documentos revelaron detalles, parcialmente desconocidos, de la historia de mis antepasados, en ellos puede seguirse el itinerario de sus sufrimientos. Más allá de la enorme sorpresa que me produjeron algunos aspectos novelescos de su propia historia, del dolor que me ocasionaba imaginar aquellos hechos que narraban, lo que más me llamó la atención fue el lenguaje que destilaban aquellos informes. Las palabras también pueden torturar, los términos pueden humillar tanto como los golpes, los calificativos duelen tanto como la cárcel. En aquellos papeles, se distinguía a los “rojos” de las “personas de orden”. Al antiguo enemigo se le negaba la personalidad, eran sólo individuos, sujetos, elementos o, cuando se trataba del plural, masa, turba, hordas. Las personas que intentaban sobrevivir a la derrota eran descritas como delincuentes, los guerrilleros que se echaron al monte, los mismos que en otros países son considerados como héroes, en España eran calificados como bandoleros. Más allá de sus nombres, trataban de destacarlos por sus motes y, aunque los informes policiales dijeran que no habían tenido comportamientos ilegales en el pasado, su mera militancia izquierdista los convertía en presuntos asesinos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Mi abuela cometió un “delito”: darle cobijo y alimentos a su marido y a sus compañeros, aquellos a los que los vencedores no les dieron otra salida que las cárceles, las palizas, los campos de internamiento y el hambre, los que se vieron obligados a echarse al monte, los que continuaron la lucha, los que incluso llegaron a creer que la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial arrastraría también al régimen franquista. Es verdad que en aquella lucha no sólo hubo golpes extremadamente audaces, huidas imposibles, persecuciones novelescas, suicidios heroicos, sino también atracos y, en algún caso, muertos. Era la única manera que tenían de seguir luchando en un país arrodillado frente al miedo de la represión. Ese “delito” la llevó frente a un pelotón que simuló su fusilamiento, por él un fiscal solicitó para ella la pena capital, por él parió a su tercera hija en la cárcel, donde pasó más de seis años, alejada de su familia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Yo pesaba que ese lenguaje acartonado, tan antiguo como aquellos documentos de hace siete décadas, formaba parte del pasado, de un pasado que, de forma reiterada, algunos tratan de esconder. Pero, por desgracia, aquel lenguaje humillante, aquella terminología fascista sigue muy viva. Según leo en un periódico,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.publico.es/culturas/379437/la-obra-convierte-a-los-maquis-en-terroristas-y-bandoleros"&gt;http://www.publico.es/culturas/379437/la-obra-convierte-a-los-maquis-en-terroristas-y-bandoleros&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;se acaba de publicar el Diccionario Biográfico Español. En él los maquis siguen siendo delincuentes (ahora añaden el término terroristas) y el ejército republicano, que defendió un régimen democráticamente elegido, es el enemigo. Lo que me resulta más triste es que esa obra ha sido escrita gracias a 6,4 millones de euros de ayudas públicas, que, en momentos de crisis en los que vivimos, hayan utilizado parte del dinero de mis impuestos a pagar esa mentira con la que algunos historiadores revisionistas tratan de seguir engañándonos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Esa obra tiene las tapas de un azul pastel, el mismo color que sólo hace unos días, cubría el mapa de España en los noticiarios de la televisión, el que indicaban la victoria arrolladora del Partido Popular en la mayoría de las provincias y de las comunidades autónomas, esa marea azul que manchaba la pantalla, no muy diferente de aquel azul mahón con el que muchos de sus abuelos confeccio&lt;a href="" name="_GoBack"&gt;&lt;/a&gt;naban sus camisas de falangistas. Ellos pueden tratar de cambiar la historia, de ocultar los detalles, pueden utilizar los calificativos que quieran, pero yo seguiré estando orgulloso de ser el nieto de una “terrorista”, si así se empeñan en llamarla, de reivindicar su memoria. Y lucharé con todo para que su historia no se duerma en el cajón del olvido, para que algún día su biznieta Paula pueda conocerla y también ella&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt; pueda sentirse orgullosa de María.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-3756597538031094884?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/3756597538031094884/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/las-palabras-tambien-torturan.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/3756597538031094884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/3756597538031094884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/06/las-palabras-tambien-torturan.html' title='Las palabras también torturan'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-9156077339488143451</id><published>2011-05-29T23:30:00.002+02:00</published><updated>2011-11-16T17:16:18.227+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El proceso creativo'/><title type='text'>Para celebrar las diez mil visitas</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Pasan las semanas, los meses y las páginas se van llenando muy lentamente de palabras, de tachaduras que muestra cierta frustración. En la libreta negra las frases se retuercen, las ideas se dispersan, mientras el vagón del cercanías se llena de rostros somnolientos, a los que la mañana aún no ha despertado o la terraza de la cafetería se va llenado de primavera con el café de la comida. Esos son los paisajes imposibles de mi escritura. Luego la dura pantalla del ordenador va mostrando su crítica fría, tratando de domar un desorden que nunca discurre por el camino deseado. La tinta, fría, limpia, pulcra que arroja la impresora simula algo parecido a ese texto deseado, pero, horas más tarde, la decepción vuelve a mostrar los errores ocultos, aquellos que el tamiz de la inspiración, desbordada en el lugar más inesperado, no supo controlar en un primer momento. La desilusión retorna con las sucesivas lecturas, que arrojan una luz sobre aquel adjetivo que no encaja, sobre ese sustantivo que se repite como un testigo pesado que aparece por cualquier esquina para recordarme todas mis incapacidades.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Cuando hablamos, a veces las palabras se nos quedan en la punta de la lengua. Cuando escribo se pierden por los diccionarios, mutándose en sinónimos que no siempre funcionan, que no aportan el matiz exacto que andaba buscando. Durante meses he ido leyendo libros, he tratado de robar palabras a los maestros, como si se tratasen ladrillos dispersos que fueran a servirme a mí para construir un muro distinto, pero igualmente sólido. Siempre pensé que hay palabras especiales, que encierran en sí mismas, no sólo un significado, sino una forma que despliega una pequeña dosis de magia, una sonoridad que facilita su encaje, dinamizando unos párrafos que se van cansando por el camino. Hay palabras en las que no se puede mostrar la sonoridad de mi infancia: cañadulce, desnortado, desmayado sonaban muy diferentes en el acento de la Málaga de mis diez años. También de aquella época resucitan palabras olvidadas: jábega, cenacho, panocha que regresan del túnel oscuro donde las perdió el tiempo. El lector, si es que algún día hay algún lector, no llegará nunca a ver todo lo que para mí significan, el cariño íntimo con el que no sé si la vanidad de la inspiración o el recuerdo las va arrojando a esa orilla, donde naufrago cada vez que intento sentirme escritor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En ese aprendizaje se va adquiriendo cierto oficio que no siempre basta para encontrar la voz adecuada desde la que contar la historia, la distancia necesaria para enfocar los hechos, para dibujar unos personajes que no aburran, que suenen diferentes en esos diálogos que nunca me suenan como yo quiero. Es en esos momentos de desasosiego cuando el azar me lleva a los estantes, me acerca a un libro cualquiera. Y detrás de aquella primera página se desencadena toda la magia que sólo alcanzan los elegidos. A veces es posible aprender de una envidia sana, pero se corre el riesgo de repetir la voz que otros ya utilizaron, de distorsionarla hasta convertirla en una mala caricatura. Aun así, la lectura siempre ayuda a desencadenar esas musas esquivas tan necesarias para escribir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Las olas morirán en la orilla hasta el infinito. Detrás de cada lectura siempre aparece el riesgo de una decepción. Después de disfrutar de tanto sufrimiento llega ese instante dichoso en el que el objetivo ya no parece tan lejano, en el que la soberbia se conforma con ese sentimiento divino que ha permitido una creación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Pasan las semanas, los meses y las visitas han ido aumentando. En mayo de 2.009 empecé a escribir en este blog. Cuatro meses más tarde empecé a contar las visitas. Llegaron a millar allá por principios de febrero del año pasado, en noviembre alcanzaron las cinco mil. Ahora que se han superado las diez mil, me sigue pareciendo maravilloso que sean tantas. Para celebrarlo ahí va otro pequeño fragmento de esa novela que sólo alcanza una veintena de páginas emborronadas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La espera de Feliciana había sido muy larga. Durante los primeros meses, tras la marcha de su marido, las incomodidades del embarazo se fueron agrandando tanto como su barriga, llenando los días de ocupaciones, que apenas le dejaron tiempo para preocuparse de otra cosa que no fuera el cuidado de sus hijas y del pequeño ser que iba creciendo en el interior de su vientre. Luego, con su cuarto alumbramiento, vino la alegría de dar a luz a un niño. Ella sabía que Antonio, después de haber esperado sin éxito a un varón y besar con resignación a cada una de las tres niñas arrugadas que había traído al mundo, rebosaría felicidad al enterarse. Por eso, en cuanto los entuertos del puerperio se lo permitieron, le escribió una breve carta dándole la noticia. “Se ha cumplido mi presentimiento. Esta vez te he dado un hijo. Como tú ya habías perdido la fe y te marchaste sin decir qué nombre te gustaría, le he puesto el tuyo. Sé que te hará feliz que un hombre pueda heredar tus apellidos y prolongarlos en las generaciones futuras” concluía su mensaje. La respuesta que recibió, más de siete semanas después, no dejó de sorprenderla. Antonio, que no acababa de creerse que el recién nacido fuera un varón, quería recibir una foto de su vástago completamente desnudo, donde se pudieran ver sus atributos masculinos. Insistió de tal manera en este punto, que a su mujer no le quedó más remedio que olvidarse de sus prejuicios, quitarle al retoño el faldón y los pañales delante del fotógrafo y darle el encargo tajante, a aquel hombre que la miraba con sorpresa, de que se le viera bien sus atributos masculinos para que así su padre pudiera quedarse por fin tranquilo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Aquellas cartas le habían ido acompañando durante meses, portando las noticias deseadas, recordándole que su marido continuaba con vida a miles de kilómetros de distancia. A través de sus palabras podía leer la crónica de una guerra que no contaban los periódicos, que venía marcada por los pequeños detalles que el teniente intentaba destacar, pero también por aquellos silencios que a ella tanto le habían preocupado. Feliciana, tras dedicar las primeras horas de la tarde del domingo a las camisas del teniente, se dio cuenta de que ni siquiera el olor caliente de la plancha podía templar sus nervios. Por ello, decidió devolverlas debidamente emperchadas al armario y regresar de su cuarto con la vieja caja de hojalata donde guardaba los recuerdos de su ausencia. Fue colocando las cartas sobre la mesa de camilla según el orden cronológico que le marcaban los matasellos. Mientras veía como sus hijas continuaban con sus labores de bordado, decidió que no había mejor momento que aquel, en el que su llegada estaba tan próxima, para repasar los tres años en los que su marido había estado fuera del hogar, luchando en una guerra caribeña y lejana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/941875471568304858-9156077339488143451?l=dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/feeds/9156077339488143451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/05/para-celebrar-las-diez-mil-visitas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/9156077339488143451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/941875471568304858/posts/default/9156077339488143451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dormidasenelcajondelolvido.blogspot.com/2011/05/para-celebrar-las-diez-mil-visitas.html' title='Para celebrar las diez mil visitas'/><author><name>Jose Maria Velasco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09522372134947064382</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ft5BmhOGtI4/SfjELH5j7_I/AAAAAAAAAAM/KhWR1XwHOMc/S220/foto+peque%C3%B1a.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-941875471568304858.post-1626043062020844356</id><published>2011-05-17T19:13:00.003+02:00</published><updated>2011-11-16T16:38:57.820+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esos libros maravillosos'/><title type='text'>La amargura del idealismo.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;En el artículo anterior me quedó pendiente hablar de uno de los libros que, según mi opinión, mejor retrata la guerra civil, porque lo hace desde una voz narradora que supo describir con maestría lo que estaba pasando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;El 26 de diciembre de 1.936  el periodista británico Eric Arthur Blair llegaba a Barcelona. Como otros muchos intelectuales progresistas de todo el mundo, acudía en defensa de la República Española. Consideraban que era en nuestro país donde se estaba librando la lucha contra el avance del totalitarismo fascista que, años más tarde, acabaría arrasando Europa. Inmediatamente se alistó en las milicias del POUM un minúsculo partidos troskista. Durante varios días recibió una instrucción inútil que debería prepararle para el combate. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“Con desesperación descubrí que no se enseñaba nada sobre el uso de las armas. La llamada instrucción consistía simplemente en ejercicios de marcha del tipo más anticuado y estúpido”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Agustí Centelles tomó con su cámara Leica algunas de las mejores fotografías de aquellos personajes que se movían por las calles de Barcelona llenos de idealismo. En una de ellas, inmortalizó a una brigada de soldados que trataban de formar en tres filas sobre un pavimento de adoquines del patio del Cuartel Lenin. Con la manta cruzada en bandolera alrededor del pecho, los calcetines altos hasta la rodilla, algunos con la escudilla de hojalata colgada al cinto, los milicianos improvisan una marcialidad reciben aprendida. A la izquierda de la imagen puede apreciarse una figura que sobresale por su altura entre el resto de las cabezas. Se trata de Eric que forma parte de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“esa multitud de criaturas ansiosas que serían arrojadas a la línea del frente”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-CuNcIPQxlUQ/TdKtmeBhS1I/AAAAAAAAAZI/cz
